Zona Izquierda Agosto 2011

 

Un genocidio como el ocurrido en Noruega era impensable en ese país, una típica y “pacífica” nación escandinava de capitalismo avanzado, modelo de referencia ideológica de una socialdemocracia que hace años dejó de ser socialdemócrata para convertirse en punta de lanza del neoliberalismo económico en toda Europa. Basta con ver las experiencias gobernantes de estos partidos políticos “socialistas” y similares en las últimas décadas en dicho continente (e incluso aquí mismo en Costa Rica con los sucesivos gobiernos del Partido Liberación Nacional) para caer a cuenta que de aquella socialdemocracia otrora reformista, no queda pero ni el aroma.

En las primeras horas del atentado en Oslo, la gran prensa mundial y el propio imperialismo insinuaron la autoría al terrorismo islámico. Entre los motivos se especuló acerca de la participación militar de Noruega en la guerra de Afganistán. Sin embargo, pocas horas después se iba descubriendo la acción dantesca de la masacre que horrorizó a todo el mundo y con ello, al autor material e intelectual “en solitario” de los crímenes, un tal Anders Behring Breirik, fanático neonazi noruego. Se cayó el argumento. La gran prensa mundial y el mismo imperialismo empezaron entonces a dar un giro a su enfoque original del acontecimiento, el cual empezó a presentarse entonces como un hecho aislado, llevado a cabo por un psicópata o “loco” en aquel tranquilo país nórdico. Es decir, se trataba de un asunto de la Psicología y no del contexto político local e internacional en que ocurrió el genocidio, a tal punto que, el ultraderechista Partido del Progreso de Noruega, con sus tesis racistas, ultra-nacionalistas, xenófobas e islamofóbicas, ha intentado lavarse las manos del atentado señalando que no es el momento aún para analizar la acción criminal de su militante y activista Anders Behring.

La doble moral del imperialismo y de la misma burguesía pro imperialista noruega con su Partido del Progreso en la oposición y su partido socialdemócrata en el Gobierno, los ha llevado ahora a derramar lágrimas de cocodrilo. Poco o nada se refieren a las condiciones históricas, económicas, sociales e incluso militares en las que se da un acontecimiento como este y en el que los Anders Behring pululan por millones en toda Europa y en los propios EUA. Bajo la doctrina internacional de la lucha contra el terrorismo implantada por George W. Bush luego del 11/S, el imperialismo se lanzó en una cruzada neocolonialista, económica y guerrerista a escala mundial que implicó en lo inmediato la invasión a Irak con el objetivo de controlar sus yacimientos de petróleo. En aquel momento los Republicanos yankis no tuvieron ningún reparo en autorizar a Bush a que subiera el techo de la deuda de los EUA para atender los intereses anti-terroristas norteamericanos en ultramar. Fue una década de expansión y depredación de las grandes transnacionales imperialistas, de guerra social abierta contra los trabajadores de todo el mundo que empezaron a ver el desmantelamiento de sus grandes conquistas y condiciones de vida. Los gobiernos socialdemócratas y conservadores de toda Europa, incluida Noruega, profundizaron sus Planes de Ajuste de corte neoliberal que han llevado a la actual crisis de la deuda en Grecia, Portugal, España, Italia e Irlanda, bajo la lógica y las colosales tasas de ganancia de la banca internacional. No menos amenazante para el statu quo imperialista europeo y mundial lo es la revolución abierta en los países árabes a partir de la caída de Mubarak en Egipto.   

Y por supuesto que el gran catalizador psicológico de toda esta arremetida imperialista lo es esa nauseabunda ideología de la lucha contra el terrorismo, de corte xenofóbico, ultranacionalista y racista que emana desde los grandes centro de poder del imperialismo, y a cuyo servicio disponen de un no menos colosal complejo mediático que favorece esta versión contemporánea del Destino Manifiesto. Como se ve, los  Anders Berhing Breirik no son casuales allá ni aquí. Cría cuervos y te sacarán los ojos.