No basta un día de huelga: urge un plan de lucha para detener los ataques de Solís

Para los días 16 y 26 octubre se han convocado a huelgas, la primera de un día por parte del Bloque Unitario (ANDE, APSE, UNDECA) y la segunda que durará “lo que el gobierno quiera que dure” según dicen sus organizadores pertenecientes al bloque Patria Justa (ANEP, FIT-ICE, SINTRAJAP, SITRAPEQUIA). Lamentablemente ambos bloques no fueron capaces de coordinar al menos una fecha de acción común que fortalezca la lucha de todos los trabajadores ni presentan exigencias concretas al gobierno y la Asamblea.

Nuestro partido apoya estos llamados a huelga e impulsa la participación activa de nuestros militantes, pero debemos señalar que ambas acciones son insuficientes. Un día de huelga el 16 solo le sirve a las dirigencias sindicales para aplacar el descontento creciente entre los empleados públicos y tratar de legitimarse para seguir negociando con el gobierno. Tampoco una huelga general indefinida decretada desde arriba, como lo pretende Patria Justa a partir del 26 de octubre, va a garantizar un triunfo, una huelga indefinida improvisada y sin exigencias claras puede llevar más bien una desmoralización mayor o servir nada más como moneda de cambio para una nueva negociación infructuosa con el gobierno.

En los llamados de ambos bloques sindicales no hay exigencias concretas a Solís y a los diputados en la Asamblea, insisten en que quieren dialogar pero sin ninguna condición o exigencia concreta. En el fondo mantiene una gran expectativa en mesas de diálogo con el gobierno y se niegan a preparar un plan de lucha escalonado para lograr un triunfo mediante la movilización popular.

Desde el Partido de los Trabajadores creemos que ambos bloques deben unificarse en torno a un plan de lucha que parta de las necesidades del conjunto de la clase trabajadora, asumiendo entre sus reivindicaciones la defensa de los servicios públicos, tal cual lo vienen haciendo forma aislada trabajajadores de centros de salud como el Hospital de Nicoya y la Maternidad Carit. Además de otros reclamos como más presupuesto para salud, educación, vivienda y obra pública que genere empleo de calidad, la lucha contra el Impuesto del Valor Agregado que aumenta el costo de vida y la defensa de los derechos laborales en el sector privado.

Esa agenda debe expresarse en exigencias concretas al gobierno y a la Asamblea, especialmente a los diputados del Frente Amplio que se asumen como la representación popular en el parlamento. No se trata únicamente de denunciar al neoliberalismo de forma abstracta o de presentar proyectos de ley como lo hace todos los días diputados del Frente Amplio, debemos enterrar la agenda de ataques a la clase trabajadora que ya avanzan desde Casa Presidencial y desde la Asamblea.

Actualmente se discute el presupuesto nacional del 2016 y esta debería ser una bandera de las organizaciones sindicales. La política actual del Frente Amplio y de la mayoría de sindicatos es detener en el parlamento recortes mayores al presupuesto presentado por el gobierno, pero no señalan que el presupuesto presentado por Solís es insuficiente para garantizar servicios de calidad o buenos ajustes salariales el próximo año, mucho menos asumen la lucha por exigir al gobierno un aumento en el presupuesto.

Ante la reforma fiscal de Solís el Frente Amplio no llama a la organización popular para detener en las calles la aprobación del IVA o para luchar por medidas fiscales progresivas que le cobren la crisis fiscal a los grandes empresarios, las zonas francas y los banqueros. El movimiento sindical lleva adelante esa política que lo deja sin una salida a la crisis fiscal, cayendo en el juego de discutir donde recortar sin afectar los intereses de los ricos.

Frente a las necesidades del sector privado el Frente Amplio y el movimiento sindical se contentan con proyectos de ley como la Reforma Procesal Laboral o la Ley de Salario Mínimo Vital, mientras en empresas privadas los trabajadores cotidianamente tienen que hacerle frente a una gran explotación laboral y a una feroz ofensiva patronal. Hoy el sindicalismo estatal debe asumir esta lucha contra la dictadura en el sector privado, apoyando las luchas en curso como las del City Mall o la de los empleados de Ticofrut, llamando a organizarse en cada empresa para defender el salario y luchar contra la explotación que no se va a detener con proyectos del ley.

Para avanzar en un plan de lucha escalonado debemos unificar las acciones de los distintos bloques sindicales e impulsar Asambleas conjuntas de trabajadores, preparando un gran encuentro por la unidad y la lucha sindical que defina la agenda de lucha de los trabajadores.

Nos sumamos a las huelgas convocadas y proponemos una agenda de lucha que incluya:

Frente a la reforma fiscal: Que el gobierno Solís retire los proyectos del IVA e impulse las reformas para combatir la evasión y el fraude fiscal. Que los diputados del Frente Amplio impulsen la reforma a la renta que propusieron en 2011 para que paguen más los empresarios.

Frente al presupuesto nacional: Un presupuesto digno para salud, educación y obra pública estatal. Cumplimiento inmediato del 8% del PIB para educación, 10% del PIB para salud, vivienda y obra pública. Suspensión de los pagos de la deuda y auditoria ciudadana para dejar de pagarle a los empresarios morosos y evasores fiscales que negocian con los bonos.

Frente al salario único: rechazo a la mesa de diálogo sobre empleo público propuesta por el gobierno en la Asamblea, exigir al gobierno y a las Juntas Directivas de las instituciones autónomas que se deroguen las directrices orientadas a aplicar el salario único y rebajar derechos de las convenciones colectivas, contra la propuesta de nuevas evaluaciones de desempeño que se van a usar para rebajar derechos y recortar presupuesto, compromiso de todas las fracciones legisltativas y del gobierno de no impulsar ningún proyecto para reformar el empleo público o imponer el salario único.

Frente a las necesidades del sector privado: Exigir que el gobierno garantice los derechos de todos los trabajadores de las empresas privadas como TicoFrut o Burguer King, confiscación de bienes y embargo de cuentas de las empresas que despiden a su personal o que violan las leyes laborales o ambientales del país, todo el apoyo a la lucha de los trabajadores del sector privado.

Frente a las reformas en pensiones: mayor aporte estatal y patronal para financiar una pensión digna, contra las medidas para aumentar la edad de pensión o los montos de pensión

Para avanzar en un plan de lucha escalonado debemos unificar las acciones de los distintos bloques sindicales e impulsar Asambleas de conjuntas de trabajadores, preparando una gran encuentro por la unidad y la lucha sindical que defina la agenda de lucha de los trabajadores.