Movimiento Honestidad triunfa en primeras elecciones universales de la APSE

La tendencia Honestidad triunfó en las elecciones del Directorio para el periodo 2011-2013, obteniendo entre el 60 y 70% de los votos en todos los puestos. El nuevo Directorio encabezado por Beatriz Ferreto está llamado a encarar los retos que la situación política nacional le plantea, tales como el fortalecimiento de los espacios democráticos de la organización y asumir un rol protagónico en la superación del gremialismo y la atomización que vive el movimiento sindical costarricense.

La primera elección universal es un triunfo democrático

El miércoles 10 de agosto fue un día histórico para la APSE: por primera vez toda la afiliación pudo ejercer su voto a lo largo y ancho del país para elegir el Directorio de la  Junta Directiva Nacional.

Este es un importante logro democrático, ya que anteriormente en la elección solo participaban dos delegados por cada colegio. Este hecho es un avance progresivo que hay que conservar, pese a los problemas suscitados en el proceso electoral reciente (la desordenada votación de delegados en el congreso o la postergación del sufragio en las regionales 16 y 17 para una semana después).

Por otro lado, este proceso deja fuertemente diezmada a la tendencia Alternativa en Acción (AA), que obtuvo entre 30 y 35% de los votos. Este resultado demuestra las falencias en la orientación de dicha tendencia, la abstracción y desenfoque de muchas de sus críticas, y el malestar contra muchas de las posiciones asumidas por personas como Gilda González, Alexander Bustamante o  Jesús Vásquez. 

El contexto de la elección universal

La coyuntura política que sirvió como telón de fondo para esta elección estuvo marcada por un cúmulo de luchas y de resistencia a los planes anticrisis  por parte del gobierno, los cuales han tenido como ejes el cargar los costos de dicha recesión sobre los hombros de la clase trabajadora y el ataque a los derechos laborales y sindicales, principalmente en el sector público.

Pese a la oposición y resistencia del magisterio, con APSE a la cabeza, el gobierno sigue implementando su agenda.  Prueba de ello fue la negociación salarial de medio periodo, que  gestionó un minúsculo aumento a nuestro salario en una negociación antidemocrática, la implementación de manera fraccionada del salario único o la reforma fiscal, cobrando nueva fuerza con el beneplácito del PAC.  Creemos que esto se debe a que la mayoría de las organizaciones sindicales no se plantean una oposición unificada e independiente a los planes del gobierno. Unas, como la Rerum Novarum o la ANEP apelan directamente a la conciliación y a la negociación entre cuatro paredes, mientras que el resto se limita a cuidar su parcela, dando luchas importantes pero aisladas.

Pese a los aciertos de la APSE existe una realidad que no podemos esconder: respecto de la superación de  la crisis y atomización del movimiento sindical y popular no hemos jugado un rol de vanguardia que sí lo cumplimos a nivel de luchas magisteriales.

Las tareas urgentes de la APSE para el próximo periodo

En primera instancia requerimos profundizar las discusiones estratégicas en los espacios pertinentes de la APSE para tal efecto.

Tenemos una asociación con una vida interna  dinámica: frecuentemente se realizan asambleas de presidentes de base, asambleas de base, reuniones de Directorio y Directiva Nacional, congresos regionales y nacionales; sin embargo las discusiones estratégicas sobre la situación de la educación pública bajo el modelo neoliberal y los métodos y propuestas para enfrentarla no han sido la constante. El último congreso, lejos de hacerse un balance de las luchas anteriores, y de armarnos políticamente para el próximo periodo, se limitó a actos protocolarios,  presentación de informes y al trabajo en comisiones.

Tal y como se ha venido dando en el país y en los demás países de América Latina, la educación pública ha estado bajo amenaza constante de los gobiernos de turno que quieren profundizar su carácter mercantil. Ante esta dura realidad necesitamos continuar preparando y formando a nuestras bases para que se podamos relacionar las problemáticas que enfrentamos cotidianamente con ese marco más general de deterioro de la educación pública en su conjunto.

Urge desarrollar un modelo de congreso nacional con ejes temáticos definidos, donde se discuta y voten ponencias que nos preparen para pasar a la ofensiva ante los constantes ataques a nuestras condiciones de vida por parte del gobierno; además de abordar las discusiones más globales sobre política nacional e internacional.

Requerimos que la APSE se posicione como una organización “campeona” de la unidad contra las políticas de austeridad, ajuste fiscal y de recortes salariales que afectan al conjunto de la clase trabajadora.  Por unidad no nos referimos solamente a emitir pronunciamientos y manifestar apoyo a esta o aquella lucha, sino de participar en ellas, desarrollarlas a fondo y proponer la tarea urgente de agrupar a los demás sectores independientes entorno a un programa y a un nuevo espacio de articulador de esos sectores del movimiento sindical.