Las mujeres necesitamos derecho a decidir sobre nuestra maternidad

El aborto es una realidad

En todo el mundo y en Costa Rica, las mujeres abortan. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2012), cuando una mujer definitivamente no quiere un embarazo, busca la forma de interrumpirlo, sea esto legal o ilegal en su país. Incluso en las regiones donde la religión predominante cataloga abortar como un pecado, como América Latina, las mujeres interrumpen sus embarazos, por los medios que encuentren.

En Costa Rica, por ejemplo, se ha estimado que se dan al año 27 000 abortos inseguros. Los cuales implican mujeres con problemas de salud e incluso muertes. Al año, mueren en el mundo 47 000 mujeres por abortos inseguros. La mayoría mujeres trabajadoras puesto que las adineradas pagan servicios privados de calidad o incluso viajan a países donde el aborto es legal.

Las mujeres de clase trabajadora, en cambio, tiene condiciones que dificultan su maternidad. Los salarios de hambre que se pagan (a vista y paciencia del gobierno), y los recortes en servicios sociales, hacen que las mujeres se cuestionen cómo le van a hacer frente a una nueva criatura o quién la va a poder cuidar mientras ella necesita trabajar.

Hay múltiples razones por las que se recurre al aborto. Una mujer embarazada producto de incesto o violación, o en una relación de violencia machista, probablemente no desee ser madre. Una menor cuya salud está en riesgo por el embarazo necesita acceso al aborto terapéutico. Una mujer desempleada o que depende de una pensión alimentaria que suele no llegar, debe poder decidir si tener un embarazo. Una mujer que no desee ser madre, debe poder decidir sobre su cuerpo y su vida.

Hipocresía de los sectores “anti aborto” hacia la vida de las mujeres

El discurso “anti aborto” o “pro vida” de diversos actores políticos y religiosos, al cual claudica el gobierno del PAC, esconde una doble moral sumamente machista: prioriza el desarrollo de un conjunto de células (el cigoto) que para convertirse en bebé necesitan totalmente de la mujer (sus nutrientes, su energía, 9 meses de su vida…) sobre la vida de la mujer. Pensar a la mujer como una especie de incubadora, ignorando el impacto del embarazo sobre su salud y su vida es machista.

Se expone entonces a la mujer a correr múltiples riesgos al recurrir a un aborto clandestino, como el 95% de los que se dan en América Latina. Estos sectores se niegan incluso a proteger la vida y salud de las mujeres cuando esta corre peligro por el embarazo, por lo que se oponen al aborto terapéutico.

Si los sectores “pro vida” se preocupasen tanto por la vida humana, deberían permitir y promover la educación sexual laica, continua y científica. Deberían luchar porque toda persona tenga acceso a anticonceptivos gratuitos y de calidad, por sistemas de adopción que generen confianza. Tendrían que priorizar la vida de las mujeres y garantizarles acceso al aborto seguro y gratuito.

En realidad, los sectores “pro vida” combaten estos y más derechos sexuales y reproductivos de las mujeres porque parten de que la función social de la mujer es tener hijos, cuidarlos y criarlos, conciben la sexualidad como un pecado y son machistas al no dejar en manos de la mujer el decidir sobre su salud y su vida. Por eso se han opuesto a la educación sexual, a la anticoncepción de emergencia, al cumplimiento de la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre fecundación in vitro, al aborto terapéutico, en resumen, a que las mujeres decidan si quieren o no ser madres, a que tengamos una vida sexual independiente de la reproducción.

El derecho a las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo

Las mujeres somos seres pensantes plenamente capaces de tomar decisiones responsables. Ninguna organización religiosa, ni partido político, debe decidir sobre nuestros cuerpos ni nuestras vidas. Necesitamos el acceso al aborto seguro para dejar de poner en peligro nuestra salud y nuestra vida.

El Partido de los Trabajadores y su colateral Lucha Mujer, se posicionan en defensa de educación sexual de calidad, científica y continua, por el acceso a mejores anticonceptivos gratuitos en la CCSS, porque se cumpla con la legislación actual sobre aborto terapéutico. Y porque las mujeres tengan los medios para interrumpir su embarazo si así lo deciden, mediante  el aborto libre, gratuito y seguro.

¡Por la vida de las mujeres!

Por la despenalización del aborto: aborto libre y gratuito

Ni una muerte más por aborto clandestino.

Que se garantice el aborto terapéutico para proteger la salud y la vida de las mujeres.

Educación Sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal y gratuito para no morir.

Las mujeres deciden, el Estado garantiza, la Iglesia no interviene.