La urgencia de votar y construir un partido que rompa con el libre comercio y los TLCs

costa rica_no_al_tlcCon cada semana que avanza la campaña electoral saltan a la luz expresiones cada vez más brutales de deterioro del nivel de vida de la clase trabajadora y de la crisis de los servicios del estado. Comunidades sin agua potable, hundimientos en carreteras como la de circunvalación, listas de espera de hasta 3 años en la Caja, tarifazos en el prepago del ICE y un empobrecimiento brutal de las familias trabajadoras y campesinas son elementos que definen el panorama actualmente.

Desde el Partido de los Trabajadores creemos que este tipo de expresiones son resultado -directa o indirectamente- de tres décadas de políticas del libre comercio y TLCs en el país. Está conexión, sin embargo, no es denunciada por ninguno de los partidos políticos, ni siquiera por el PAC y el Frente Amplio, a pesar de haber encabezado estos la oposición al TLC.

El Partido de los Trabajadores es el único partido que se postula a las elecciones que defiende la ruptura con los TLCs y con el libre comercio de conjunto de forma innegociable, por ser requisito para alcanzar mejoras reales y duraderas para el pueblo trabajador. A continuación exponemos el porqué.

La mentira de los 60.000 empleos por año

Uno de los argumentos esgrimidos por los empresarios y políticos del PLN y el PUSC a la hora de promover el TLC entre los sectores populares y trabajadores fue que sin el TLC DR-CAFTA se perderían cientos de miles de empleos y que aprobándolo llegarían a crearse 300 mil nuevos empleos en 5 años.

Tras casi cumplirse ese plazo ha quedado demostrado que el TLC no solo no era ningún antídoto para la pérdida de empleos y el cierre de empresas existentes en el país, sino que tampoco llegó a generar los 60 mil empleos por año (300 mil en 5 años) que Arias juró y rejuró que vendrían al país.

Hoy, las falsas promesas del TLC han quedado al descubierto. No hubo TLC que fuera capaz por ejemplo de evitar los cientos de despidos en TACA, HP, y el cierre de decenas de textileras de los últimos dos años. También, fuimos testigos de cómo en los últimos 3 años y medio se perdieron un total de 27 mil empleos en la industria, 14 mil en el agro y como se elevó la tasa de desempleo, según estudios de la UNA, de un 15% a un 18%, la cifra más alta desde el año 1982.

Deterioro de los ingresos fiscales del estado y crisis en la inversión pública

La política de quitarle impuestos a las importaciones y las exoneraciones fiscales a exportadores, turismo y zonas francas que han implicado la adopción de las políticas del libre comercio abrieron un hueco en la recaudación fiscal del país que jamás volvería a reponerse completamente dentro de este modelo.

Según el Estado de la Nación, el porcentaje de impuestos provenientes del comercio exterior con respecto al total de los impuestos recaudados ha decaído brutalmente desde los ochentas. En 1988 estos eran de un tercio, de ahí cayó un 8% en 2008 y finalmente en 2013 fue de un 6% del total. Es decir, el aporte de todo ese gran crecimiento del intercambio comercial fomentado por los TLCs se redujo de un tercio a un 6% en el presupuesto del país.

La pérdida de estos ingresos para el país fue recargada sobre los hombros de los trabajadores y el pueblo mediante reformas que aumentaron impuestos como el de ventas al que se le aumentó su extensión y monto a un 13% durante el gobierno de Figueres. Actualmente este tipo de impuestos, que encarecen la vida centralmente del trabajador, son los pilares de la recaudación fiscal del país.

El hueco, sin embargo, no termina allí. Hace falta incluir la evasión del impuesto de renta de los ricos y sus empresas y el monto que se deja de cobrar por exoneraciones fiscales como las zonas francas. Según CR HOY estos dos alcanzan la gigantesca suma de 3 billones de colones anuales, tan solo 500 mil millones menos que los impuestos efectivamente cobrados durante el 2012.

Es importante considerar que está evasión viene siendo tolerada por los gobiernos, a pesar de que su política fiscal ha sido aumentar levemente el impuesto de la renta en los últimos años para recuperar un poco la recaudación. En los hechos la evasión y las exoneraciones son políticas para privilegiar aún más el libre comercio sin importar su tendencia a desfinanciar el estado y su inversión en servicios públicos.

El crecimiento imparable de la deuda en el país desde mediados de los ochentas es también otro de los resultados del libre comercio. Debido al hueco fiscal, y al endeudamiento que los gobiernos empresariales contrajeron para paliarlo, nuestro país comenzó a destinar una fracción cada vez mayor de su presupuesto para solventar los costos de la deuda. Según el Ministerio de Hacienda, el país paso de destinar un 19% en 1995 del presupuesto del gobierno central al pago de la deuda, a entregar directamente un tercio de su presupuesto en 2013.

Todo esto ha desembocado en la brutal crisis de la inversión pública estatal, que explota un poco todos los días en perjuicio de los trabajadores. No es para menos, según los economistas Pablo Sauma y Juan Diego Trejos, este rubro cayó del 22% del presupuesto estatal en 1980, pasando a un 10% en 1996, hasta llegar a un 6% durante el 2012.

Nuestra soberanía, encañonada por el libre comercio

Ni siquiera un gobierno como el de Laura, que ha mostrado niveles récord de entreguismo a la inversión extranjera, se ha salvado de los efectos que tienen los APPRI (acuerdos de promoción y protección de inversiones) contenidos en los TLC o suscritos por el país de manera separada como parte del libre comercio.

Actualmente amparados en estos acuerdos 4 empresas transnacionales se encuentran demandando (o amenazando con demandar) al país ante el tribunal del Banco Mundial (CIADI) por una suma que ronda los 1400 millones de dólares (700 mil millones de colones).

Esta cantidad supera el monto total del déficit en infraestructura educativa del país, que ronda los 1000 millones de dólares, y es el equivalente de 100 años del mantenimiento anual de los EBAIS de San Pedro, Curridabat y Tres Rios financiados por la UCR.

Estas empresas son Industrias Infinito, OAS, RITEVE y Gas Z. La justificación de sus demandas se apoya en una completa limitación de nuestra soberanía, que está al amparo de lo firmado por el país en las cláusulas de protección de inversiones en los TLCs. Esto les permite cobrar por las “ganancias potenciales” que pueden ser afectadas por las medidas o leyes que el gobierno tome para regular la economía.

Prueba de esto es que Industrias Infinito, luego de haber sido echada del país por la movilización popular, hoy demande al estado por no percibir las “ganancias esperadas” producto de está corrupta concesión. Otra prueba de ello es que Gas Z se quiera anotar otro tanto aduciendo que la Aresep no le haya aprobado un aumento en las tarifas del gas durante
2010.

Adiós al ICE del pueblo

Apenas 5 años después de la apertura en telecomunicaciones asociada con la aprobación del TLC con Estados Unidos hoy se puede afirmar que las advertencias centrales del NO al TLC sobre la quiebra y privatización del ICE se tornan rápidamente en realidad.

El caso más agudo es el de RACSA, subsidiaria del ICE que provee servicios de redes e internet. Ante la entrada de TIGO y otras operadoras de internet al mercado perdió en 5 años, según el Semanario Universidad, el 90% de sus ingresos y el 60% de sus clientes residenciales.

Según la denuncia de Jorge Arguedas de ANTTEC ante el Semanario Universidad esta quiebra de RACSA se combina con el traspaso y tercerización de jugosos negocios anteriormente en manos de RACSA a la multinacional ITS-INFOCOM. Actualmente la empresa tiene en su poder contratos como el del 1115 (soporte técnico de Kolbi) y tiene acceso a las bases de datos de telefonía fija y celular del ICE, con el cual hacen gran negocio también. Poco a poco la multinacional, parasitando los recursos del ICE, suplanta a RACSA en la provisión de servicios de telecomunicaciones.

Otra prueba del rumbo de quiebra y privatización del ICE fue el reciente incremento de casi 100% en el costo de los mensajes de Kolbi prepago y el cambio de modelo de cobro de internet, que pasó de cobrar por velocidad a cobrar por descarga.

Este brutal tarifazo marca el fin de la promesa de ´´democratización´´ del acceso a internet y las telecomunicaciones y nos acerca al panorama de países con las telecomunicaciones privatizadas donde el acceso a internet de las personas depende de lo que puedan pagar.

El PT una alternativa de ruptura con el libre comercio en el dia a dia y en las elecciones

Como ya dijimos al comienzo no existe actualmente ninguna alternativa que cuestione el libre comercio y los TLCs como elemento central responsable del deterioro de la calidad de vida del pueblo trabajador, de las finanzas públicas, del incremento de la deuda y de la crisis de inversión en los servicios públicos.

Al contrario, todos parten de la misma premisa del empresariado que pretende resolver el problema con recortes a los pluses salariales en el estado, con una reforma fiscal que siga aumentando impuestos como el de ventas y una mayor “eficiencia” con las concesiones. Todos parten de que “basta con más inversión extranjera” para generar desarrollo.

Ni siquiera las supuestas alternativas de oposición al neoliberalismo se salvan de esto. Por un lado Luis Guillermo Solís ha afirmado estar a favor del modelo de concesiones, de los recortes a los pluses salariales y hasta de convertir el impuesto de ventas en impuesto sobre el valor agregado (la misma fórmula del PLN).

José María Villalta, en la reciente entrevista con La Nación, asume el ‘’problema’’ de la reforma de estado como una cuestión de “hacerlo más eficiente” y ‘’reducir la burocracia’’ y hasta habla de lograr el 8% del PIB para la educación y pagar las deudas del estado a la CCSS sin hacer mención alguna del problema de la deuda ni cuestionar la crisis fiscal del estado y su relación con el libre comercio.

El hecho de que ningún partido cuestione el libre comercio implica que de fondo ninguno está dispuesto a enfrentarse a los intereses de los empresarios en torno a este tema. Queda claro entonces que aunque se digan (o les digan) antineoliberales, ninguno podrá garantizar una lucha consecuente y efectiva contra la crisis en la inversión pública o la quiebra y privatización del ICE, resultantes todos del libre comercio y los TLCs.

Por eso es que el PT pone sus candidaturas al servicio de construir una herramienta política de la clase trabajadora, independiente económica y políticamente del empresariado y sus intereses. Una alternativa que, por ende, sea capaz de cuestionar y transformar todo aquello que sume al pueblo trabajador en el abandono y la miseria, aunque con ello se perjudique los intereses de los grandes empresarios. Es este tipo de partido el único capacitado para llevar adelante una lucha tan urgente como la ruptura con el libre comercio y los TLC.