¡Juicio y castigo para el genocida Ríos Montt!

 

rios monttEl exdictador y genocida general, José Efraín Ríos Montt, había sido sentenciado por la muerte de 1,771 indígenas Ixiles, en Quiché, entre 1982 y 1983. Días después la Corte de Constitucionalidad de Guatemala ha anulado la sentencia de 80 años de prisión, ordenando celebrar un nuevo juicio.

Esta situación pone en evidencia que los tribunales y la justicia burguesa de Guatemala no cumplirán su labor; es ahí donde surge la necesidad de intensificar la lucha popular por la justicia ante las masacres durante la guerra civil.

La revolución guatemalteca parte de la revolución centroamericana

En la década de los 80 Centroamérica atravesaba una situación revolucionaria a nivel regional, caracterizada por la lucha de las masas en contra de las dictaduras militares y la explotación de la burguesía y el imperialismo. Nahuel Moreno, dirigente de la LIT en aquel entonces, la definía de la siguiente manera: “En El Salvador y en Guatemala, presenciamos una guerra civil de las masas contra dos dictaduras sanguinarias y pro imperialistas. Esto quiere decir que estamos ante una revolución democrática por sus objetivos inmediatos, y obrera por su carácter de clase y el enemigo que enfrenta ”.

En ese sentido consideramos que este proceso que se está viviendo en Guatemala, debe de repetirse en los demás países de Centroamérica y en la actualidad debe de plantearse con más fuerza, ya que la lucha por el juicio y castigo a los genocidas es una sola en la región.

En el caso de Guatemala, el hecho de ser un país con una mayoría de población indígena compuesta por varias naciones Mayas, entre ellas los Ixiles, supone un factor notable. Dicha población, como parte del pueblo explotado y trabajador, fue parte de la lucha contra la dictadura que en aquel entonces sometía a fuerza de bala y asesinatos al movimiento sindical y popular organizado. Es así que la lucha revolucionaria y la guerra civil en Guatemala estuvo estrechamente vinculada con la lucha por el respeto de los derechos y autodeterminación de los pueblos indígenas.

Al igual que en el resto de países centroamericanos, esta dictadura fue apoyada y financiada por el imperialismo norteamericano, que aplicaba como estrategia de contrainsurgencia toda una ofensiva militar llamada “quitarle el agua al pez”; es decir, había que masacrar a las poblaciones civiles por ser estas el sostén de la guerrilla.

De esta manera el gobierno de los Estados Unidos ordenó y apadrinó a los dictadores de toda la región centroamericana, para que, en medio de la guerra civil se cometieran todas estas masacres, en su mayoría impunes y donde los ex dictadores gozaron de plena libertad; en casos tan vergonzosos como el de El Salvador, se decretó una ley de amnistía en el marco de los acuerdos de paz para evitar que fueran juzgados y condenados, como en el caso de Chile con Pinochet.

El largo y difícil camino a la sentencia del dictador

Sin duda alguna el juicio y condena de Ríos Montt es un hecho histórico para Centroamérica y el resto de países latinoamericanos,  especialmente en la región donde los dictadores andan libres e impunes; por eso valoramos la condena como una victoria del  movimiento popular y de los miles de trabajadores que luchan por que se haga justicia en Honduras, El Salvador y Nicaragua. En estas naciones las dictaduras militares fueron más feroces, y los muertos se cuenta por miles.  

Han pasado ya muchos años desde que en Guatemala se firmaron los acuerdos de paz, que dicho sea de paso, no garantizaron en ningún momento el juicio y castigo para los genocidas, ya que el imperialismo no le convenía políticamente sofocar las revoluciones con la intervención militar directa. En ese caso optó por una salida política, que consistía en firmas acuerdos con las guerrillas, concretando así lo que desde la LITCI, hemos llamado “reacción democrática ”. Dichos acuerdos estuvieron hechos a la medida de los criminales de guerra, pero con el proceso montado contra Ríos Montt se da un quiebre y permite avanzar en la lucha por la justicia y encarcelamiento de los militares en la región.

El estado burgués y sus jueces cierran filas en defensa del dictador

Ante la condena de 80 años de prisión del dictador, los sectores más reaccionarios de la burguesía guatemalteca movieron las piezas necesarias dentro de su podrido sistema de justicia para lograr la anulación de la sentencia. Con esto se demuestra que dentro del sistema capitalista los tribunales, los jueces y demás instituciones están en última instancia a favor de la clase dominante.  La resolución fue anulada rápidamente, lo cual significa una derrota; falta todavía mucho camino que recorrer y llevar esta batalla al campo de los trabajadores, es decir a la movilización popular.

La justicia nos la dará la movilización unitaria de todo el pueblo trabajador

Es urgente que ante el retroceso de esta lucha, todo el movimiento sindical y popular de Guatemala se unifique para dar la batalla en aras del cumplimiento de la sentencia de 80 años de prisión al dictador, y llevar al mismo proceso a los demás militares y civiles involucrados en las masacres durante la guerra civil. En estos momentos las sentencias de los tribunales no son suficientes; ha quedado demostrado que la burguesía puede echar atrás esos procesos porque controla el sistema de justicia.

Consideramos entonces que la lucha debe pasar de los tribunales burgueses a la calle, con la más amplia movilización y lucha de todo la clase trabajadora guatemalteca.

De igual manera es urgente que el resto de las organizaciones de izquierda a nivel mundial desaten toda una campaña de solidaridad con el pueblo guatemalteco, en especial los países centroamericanos, para que desde ya se luche por derogación de la ley de amnistía y se monten los procesos contra los militares en Honduras y El Salvador. Desde las secciones centroamericanas de la LIT ponemos a disposición nuestras fuerzas militantes, con el fin de organizar una campaña regional por el juicio y castigo de los militares genocidas en el istmo.