Es el momento de defender nuestro Salario

 

marcha15Según el Ministerio de Trabajo, este país posee una fuerza laboral de poco menos de dos millones de personas. Es obvio que la absoluta mayoría depende de un salario para vivir, el problema es que ese salario cada vez alcanza para menos. En Socialismo Hoy queremos hacer una discusión con todos nuestros lectores sobre la clara caída del valor adquisitivo del salario y los caminos que tiene la clase trabajadora para enfrentar esta triste realidad.

Los tarifazos ahogan el salario

Recientemente se han dado varios aumentos de tarifas en servicios básicos como el transporte público, la electricidad y varios productos de la canasta básica, además el agua está subiendo un 53%. Esto atenta directamente contra el salario de los sectores más pobres que viven con el salario mínimo, o que tienen varios hijos. Es evidente que estos aumentos favorecen al sector empresarial en detrimento de la clase asalariada. Ha sido muy normal ver a las cámaras empresariales como los autobuseros, amenazando con hacer paros sino se les acepta sus exigencias tarifarias, pero ¿quién en este país aboga por los intereses de los sectores asalariados? Ninguna organización, ni el gobierno, ni el grueso de partidos políticos asumen la responsabilidad de enfrentar con seriedad el impacto en el salario que tienen estos aumentos. Tampoco enfrentan el deterioro que esto implica para las condiciones de vida de las familias pertenecientes a la clase trabajadora de este país.

Recordemos que el aumento en la electricidad fue a favor del sector industrial. Esto ocurre porque el actual gobierno es un gobierno controlado por los sectores empresariales y por lo tanto defiende sus intereses a capa y espada.

La FAO, en el caso de los alimentos: ” Por el contrario, los precios de los alimentos en Costa Rica, subieron más de un 4 por ciento en el último año, según explica Odette Navarro, Coordinadora de Índices del Instituto Nacional de Estadística y Censos. Entre los productos que más subieron están los huevos y el chile”. Noticias Monumental, 1 de Junio.

Dentro de las categorías que utiliza el Ministerio de Trabajo los trabajadores no calificados reciben un salario mínimo mensual de 235 mil colones. Pensemos en una familia que debe pagar alquiler, y debe enviar al menos dos hijos al colegio. Su nivel de vida no solo es muy difícil sino que continúa cayendo. La política del gobierno es continuar disminuyéndole el nivel de vida a miles de trabajadores que ganan estos salarios, para enfrentar la crisis que ellos mismos crearon.

En el sector privado organizarse es un “delito”

Más del 80% de la clase trabajadora de este país se encuentra en el sector privado. En este sector la existencia de sindicatos es nula, y los trabajadores no tienen derecho a discutir y organizarse sobre la defensa de sus salarios, ya que por esto serán despedidos de inmediato sin ningún reparo para el patrono.

Hoy el gobierno y las cámaras empresariales mantienen una sostenida campaña contra los derechos en el sector laboral público. Argumentan que los pluses salariales, las convenciones colectivas y la estabilidad laboral son privilegios excesivos que deben ser eliminados, ya que en el sector privado la clase trabajadora no tiene acceso a ellos. Esta campaña ha calado mucho en la opinión pública y una importante cantidad de gente lo ve de esta manera, principalmente sectores asalariados del sector privado.

Con esta campaña se busca dividir a la clase trabajadora en dos segmentos supuestamente distintos donde unos son privilegiados y los otros reciben de manera justa lo que les toca. Sin embargo, esta división solo le sirve a quienes hoy están detrás de todos los aumentos en los servicios públicos y los rebajos a las grandes industrias, ya que se divide a la gran mayoría que depende de su salario para vivir. Además, se logra imponer, por parte de los empresarios, la discusión de que se deben estandarizar los niveles de vida hacía abajo, eliminando toda posibilidad de que existan convenciones colectivas en el sector privado.

Es central que se puedan hacer asambleas para que los trabajadores decidan si los aumentos salariales que están recibiendo son justos o no. Esto es una gran contradicción para los empresarios ya que ellos siempre afirman ser grandes defensores de la ley, sin embargo, pese a que en la constitución política se incluyen los derechos a las convenciones colectivas y a organizarse sindicalmente, para ellos esta parte de la ley no existe.

Desde el Partido de los Trabajadores, estamos seguros que la única forma de defender y mejorar el nivel de vida para la clase trabajadora, es mediante la unidad entre el sector privado y el sector estatal para luchar. Los sindicatos del sector público deben tomar como una de sus tareas el debate sobre el nivel de vida y los derechos del conjunto de la clase trabajadora. En el sector privado se debe asumir la lucha por alcanzar los derechos que aún tiene el sector estatal, y su nivel de organización. El PT se propone como un partido el cual asume como una de sus prioridades centrales la lucha por unificar a la clase trabajadora costarricense. Por eso vemos que el actual proceso de negociación salarial, que se abre el lunes 11 de junio, es una oportunidad para avanzar en procesos de discusión y unidad de toda la fuerza laboral costarricense.

La comisión negociadora del sector privado

Si bien es cierto que la persecución sindical impide que se hagan asambleas en los centros de trabajo para realizar consultas a los trabajadores, creemos que los sindicatos que van a esas negociaciones deben tener mucho cuidado en asumirse como los absolutos representantes de más del 80% de la clase trabajadora de este país, ya que ella no se encuentra sindicalizada. Por esta razón le proponemos a las centrales sindicales que van a esas negociaciones que realicen asambleas abiertas de consulta y discusión sobre la negociación salarial del sector privado en horarios no laborales, donde puedan asistir los trabajadores sin ser intimidados por la patronal.

Ya es hora de que esta comisión negociadora busque canales de comunicación con las bases del sector privado, y se convierta en una herramienta para organizar a los trabajadores más explotados de este país.