El PLN y el PAC aprueban un presupuesto cargado de recortes anti populares

Es tiempo de la lucha consecuente contra las políticas de austeridad del PAC

¿Qué fue lo que pasó con el presupuesto y como nos afecta a los trabajadores?

El 1 de Septiembre fue presentado por Helio Fallas, vicepresidente y ministro de Hacienda, el presupuesto de la república.

El debate duro casi tres meses finalmente se aprobó el  29 de noviembre, el presupuesto presentado por el gobierno es un presupuesto de crisis, anti popular y volcado a castigar a los más empobrecidos, está lleno de recortes y ataques contra la clase trabajadora y el pueblo, no obstante fue aprobado sin que un solo diputado haya votado a favor de él. ¿Cómo fue esto posible?

Le dicen democracia y no lo es.

Lo primero que queremos decir es que cada año con la aprobación del presupuesto nacional, estamos en presencia de un gran momento para que los trabajadores entendamos ¿Cómo es que domina la burguesía? Y sobretodo como eso que le llaman “democracia”, en realidad no lo es.

El presupuesto de la república es una ley, que hay que aprobar todo los años, esa ley la aprueba la Asamblea Legislativa y en esta ley se especifica los ingresos que recibirá el gobierno y como se usaran esos recursos. Por lo tanto está plasmado lo que el gobierno y los diputados consideran es lo más prioritario de atender para el país.

Los “recortes” de los que tanto oímos hablar, son justamente que el gobierno o los partidos en la Asamblea Legislativa, deciden que hay una institución o una necesidad que no es prioritaria y por eso “le recortan” (le quitan plata).

Por lo tanto, lo del presupuesto es muy importante y debería ser especialmente importante para los trabajadores, pero la verdad para la gran mayoría del pueblo es absolutamente indiferente la discusión del presupuesto. Algunos no saben que existe tal cosa como el presupuesto, otros solo se enteran que ya fue aprobado, los más curiosos y despiertos intentan entender de qué trata, pero les resulta muy complicado.

Y esto es lo primero que queremos denunciar. La burguesía, el gobierno, los medios de comunicación dicen que esto es una democracia, que aquí todos decidimos y opinamos, pero la verdad es que algo tan importante como el presupuesto nacional, se discute en muy poco tiempo (3 meses), y solo entienden el debate “los entendidos” (los diputados, el gobierno y los tecnócratas de hacienda).

Los trabajadores no tenemos derecho a participar de ese debate, en las fábricas y las plantaciones no se detiene la producción, para que los responsables del gobierno expliquen de que trata el presupuesto y las prioridades, no se dan días libres o capacitaciones para que el pueblo trabajador se entere, se informe y opine y lo más importante al final las decisiones se toman en cuatro paredes, los 57 diputados deciden todo, en nuestro caso decidieron sin tan siquiera presentarse a votar. ¿Cómo se le puede llamar a esta mezcla de secretismo, engaño e irresponsabilidad democracia?

¿Qué se recortó y que perdemos nosotros?

El presupuesto presentado por el gobierno este año era de ¢8,9 billones y ¿cuál era su prioridad? Su prioridad era pagarle a los acreedores de la deuda interna y externa. De cada tres colones uno iba a pagar deuda. Tanto el bloque del gobierno, como la oposición están de acuerdo en pagar la deuda interna y externa.

Así que la primera respuesta que podemos tener los trabajadores, es que perdemos por que el presupuesto se usó en su parte principal para pagarle a los “tagarotes” que tienen bonos de deuda, tanto a los organismos financieros, como a los tenedores nacionales de deuda. Así que el gobierno usa el presupuesto para hacer más ricos, a los que ya son ricos.

Ya con el dinero de pago de deuda fuera del presupuesto, el 4 de Octubre Gustavo Mata, Ministro de Seguridad, pidió más dinero para invertir en policía, así la Comisión de Asuntos Hacendarios decidió tomar ¢25.000 millones del presupuesto asignado al PANI para trasladarlos al ministerio de Seguridad.

Esto es importante porque, mientras el presupuesto se usa para enriquecer a los que ya son ricos, el único  “servicio u obra pública” que reciben los pobres son más policía y más cárceles. Por ejemplo, en el año 2015 Cristina Ramírez, Ministra de Justicia anunció la construcción de 8 nuevas cárceles (Nicoya, Liberia, San Luis, Pérez Zeledón, Pococí, San José y La Reforma), este año se inauguraron dos de ellas.

El país cuenta con 12 000 policías, es uno de los ministerio que no ha parado de crecer, ni de mejorar sus condiciones salariales, Gustavo Mata ha dicho que el país necesita por lo menos 18 000 policías, uno por cada trescientos habitantes. Además del dinero del presupuesto, la policía fue el principal receptor de la ayuda prometida por el gobierno de Barack Obama a Luis Guillermo Solís.

No obstante, pese a este montón de recursos,  para octubre de este año el país tenía 416 homicidios y se acercaba a barrer su récord del año pasado, así mismo para noviembre de este año, se contabilizaba un femicidio cada 15 días.

Es decir, si no se evitan los homicidios (la mayoría asociados al narcomenudeo), ni los femicidios, ni la violencia contra los niños. ¿Para qué tanto dinero a la policía? La respuesta es fácil si se vive en un barrio popular. Para mantener a línea y reprimir los aspectos más crudos de la creciente desigualdad social. Y como se sabe en bastantes ocasiones la policía esta vinculada a negocios ilegales o en el borde de la legalidad, recientemente 6 policías y 2 oficiales del servicio de guarda costas fueron detenidos como parte de una red que traficaba drogas a Honduras.

Así que perdimos porque las instituciones que más refuerzo recibieron fueron las cárceles y la policía.

¿Y luego que pasó?      

Luego la cosa se puso peor porque vinieron más recortes, el presupuesto se discute y se aprueba primero en la Comisión de Hacendarios, ¿quienes estas allí?: Mario Redondo (DC), Otto Guevara (ML), Rolado González  (PLN), Oliver Jiménez (PLN), Paulina Ramírez (PLN), Henry Mora (PAC), Víctor Morales (PAC), Rosibel Ramos (PUSC), William Alvarado (PUSC), Francisco Camacho (FA) y José Ramírez (FA).

O sea que la oposición burguesa tiene mayoría frente al gobierno, así que allí hicieron todavía más recortes, La Prensa Libre informa que:

“La rebaja aprobada del Presupuesto por los diputados es de un total de ¢23.509 millones, esa distribución se presenta de la siguiente forma: ¢11.962 a ministerios, ¢7.831 del PANI para la rebaja de deuda y ¢3.716 del TSE también para deuda. (…) Además se rebajan ¢42 mil millones al PANI de su presupuesto asignado por el Ministerio de Hacienda lo que significa el 54% de sus recursos. (…) De esa rebaja al PANI, ¢25 mil millones se destinarán al Ministerio de Seguridad Pública para contratar 1.000 policías.”

Además de los recortes al PANI, que en los hechos son un cierre técnico de la institución, se afectan toda otro grupo de servicios por ejemplo: la movilización de funcionarios de salud para el combate del Zika, Dengue y Chikungunya,  la compra de materiales para la reconstrucción y reparación de puentes, se aplicarían restricciones para la movilización del personal de los CEN-CINAI, se restringirían los estudios para asegurar la calidad y sostenibilidad en el uso de agua, así como las compras de repuestos que mantienen actualizadas las estaciones meteorológicas (que fueron muy importantes durante el huracán Otto).

El gobierno aunque criticó los recortes que impulsaba la oposición burguesa, al final de distintas formas por las ausencias de los diputados y por la ruptura del quorum en la última sesión de la asamblea, terminó avalando el presupuesto recortado, con la promesa de parte de la oposición liberacionista, que el próximo año se podría aprobar un presupuesto extraordinario que no implique recortes tan drásticos.

En los hechos este presupuesto hecho a la medida de los organismos financieros, los acreedores y en contra de los sectores populares fue aprobado por la acción conjunta del PAC y de la oposición burguesa liderada por el PLN.

El Frente Amplio, jugo un rol trágico en todo esto y tiene también una cuota de responsabilidad. La estrategia del FA es ser “la oposición responsable” es decir solo critican al gobierno cuando no hay de otra, la posición que defendió Edgardo Araya en los días finales (27 de noviembre y 29 de noviembre) fue: 1) Denunciar los recortes; 2) Llamar a la ciudadanía a movilizarse contra los recortes el martes 29 de noviembre. 3) Pedir que se aprobara el presupuesto tal como lo presento el gobierno del LGS.

Es decir los únicos que defendieron el presupuesto presentado por Helio Fallas el 1 de Septiembre, fue el FA, “más papistas que el papa”, más  gobiernas que los diputados del gobierno, que fueron abandonando uno a uno al gobierno hasta que final pactaron con liberación. ¿Porque es trágica la posición del FA? En primer término por que la estrategia del FA ha sido apoyar “las medidas y el ala progresistas del gobierno”,  esa ala prefirió votar el presupuesto anti popular y aliare con el PLN, que seguir siendo “progresista”, segundo como son “la oposición responsable” su llamado a movilizarse no fue acatado ni siquiera por su propia militancia, que se movilizó muy modestamente ¿porque la “ciudadanía” no acató el llamado del FA? Porque el FA lleva dos años llamando a confiar en el gobierno y hace un llamado  a la movilización lo hacen cuando ya “los dados están echados”, no fue una lucha organizada y sistemática contar un presupuesto que desde el 1 de septiembre se veía como anti popular, sino que se hizo el llamado el ultimo día , en la tarde. Es decir una estrategia para ser derrotados y tal fue lo que sucedió.

¿Qué sigue?

Lo que sigue es organizar la lucha seriamente. Desde el Partido de los Trabajadores nos oponemos a estos recortes, no porque defendamos a las instituciones como tales, sino porque son recortes que van a castigar aún más al pueblo trabajador y profundizar sus carencias y sobretodo porque no habría ninguna crisis presupuestaria si: se dejara de pagar la deuda externa e interna, se hiciera una reforma fiscal radical que gravara a los más ricos, se desmantelara los subsidios fiscales que reciben las zonas francas , se dejara de invertir en los aparatos de represión (la DIS, los oréganos militarizados de la policías , etc.). Este es parte del programa que defendemos desde el PT.

Las dos agrupaciones sindicales Patria Justa Y BUSSCO deben abandonar su política de concentración y espera y enfrentar en las pequeñas y en las grandes cosas al gobierno.

Pero lo fundamental es lograr estimular y promover la organización de los trabajadores de la empresa privada, solo con su participación activa y consciente será posible derrotar la política de austeridad del PAC y los empresarios.

Sobre el PANI y la violencia contra los niños y mujeres.

La institución que ha salido más afectada con los recortes ha sido el PANI, en los hechos se impone un cierre técnico. El ajuste contra estos empleados públicos será brutal. Las condiciones de trabajo en el PANI, son de una gran sobrecarga, poco presupuesto, los trabajadores cubren grandes áreas con escaso personal, sus distintas direcciones han impuesto una lógica neoliberal y punitiva en la institución.

A esto se suma que como consecuencia de la degradación social que impone el capitalismo el nivel de agresiones y negligencia contra los más débiles, contra los niños y niñas lleguen a niveles nunca antes vistos.

Estas condiciones de asfixia presupuestaria, se le suma la completa negligencia del Estado en el cuido y protección real de la niñez, es decir los empresarios y el Estado agravan la situación de violencia contra los niños, pues no garantizan trabajos dignos y con derechos, redes de cuido y apoyo, campañas de prevención de la violencia, etc. El recorte presupuestario y las lacras del capitalismo, refuerzan que el PANI juegue un rol especialmente punitivo contra las mujeres pobres y que su trabajo protegiendo a los niños sea negligente.

Nos oponemos a estos recortes presupuestarios al PANI, por qué están encuadrados en un ataque más grande y más profundo contra el pueblo trabajador, y por qué con una PANI desaparecido, pues será directamente la policía la que tenga que lidiar con los niños en abandono y violencia, lo cual es infinitamente peor, porque significa una mayor violencia policial en los barrios contra los jóvenes y los niños pobres.

Por eso creemos que se necesita que la clase trabajadora de conjunto levante un verdadero programa de lucha en contra de la violencia contra los niños y las madres pobres, una política que exija: trabajo digno y con derechos para las mujeres,  guarderías en los centros de trabajo y los barrios, centros de protección y albergues adecuados, alimentación, salud, vivienda, educación, atención y prevención de la violencia que sufren día a día miles de mujeres trabajadoras y campesinas pobres.