“Crisis” del aguacate: solo la ruptura con el Libre Comercio garantizará soberanía alimentaria

La disputa entre empresarios y el gobierno por la directriz de frenar la importación de aguacates pone sobre el tapete el debate sobre la soberanía alimentaria y el libre comercio en el país. Lea nuetra posición aquí.

El 5 de mayo el Servicio Fitosanitario del Estado (SFE) giró una orden para frenar la importación de aguacate Haas proveniente de México y ocho países más, aduciendo un criterio técnico relacionado con el riesgo de propagación del Virus del Sun Blocth o Mancha de Sol.

La restricción aplica también a otros productos, como huevo deshidratado, arroz, frijoles y otros productos, como parte de una política de “revisión” que lleva a cabo el gobierno.

Dicha medida sigue desatando polémica entre importadores, productores locales y el mismo gobierno, y hasta se ha prestado para un show mediático donde el propio ministro de comunicación Mauricio Herrera fue a dejarle al restaurante Subway (una de las empresas que alega desabastecimiento) una bolsa de aguacates, como forma de desmentir la supuesta escasez.

Las cámaras empresariales ya pegaron el grito al cielo, diciendo que las medidas tomadas por el SFE no se tomaron con un criterio técnico adecuado y perjudican al consumidor y a la industria nacional. Algunas compañías han anunciado despidos e incluso pidieron la renuncia de los directores de dicha institución.

El gobierno, mientras tanto, busca posicionarse como defensor de los productores nacionales; Francisco Dall’Anesse, director del SFE, la emprendió contra los grupos importadores, diciendo que estos no sufren las congojas y la incertidumbre de quienes producen y exportan productos primarios de Costa Rica[1]. El Ejecutivo, sin embargo, dejó claro su compromiso de respetar la legalidad de los acuerdos internacionales de comercio, con lo que demuestra que esta defensa es completamente falsa.

Ante esta “crisis” creada en alturas, la clase trabajadora se ve perjudicada porque desde hace tres semanas el aguacate Haas ha experimentado un alza de 30%. La respuesta de las cámaras empresariales será comprar esta misma variedad pero de Perú, que por los costos de traslado, va a ser más caro y ya los empresarios dijeron que van a trasladar dichos incrementos al consumidor final[2].

Del lado del movimiento sindical y el Frente Amplio, han buscado cerrar filas junto con el gobierno contra los importadores. Se limitan a reivindicar la supuesta defensa de la soberanía alimentaria ante los tagarotes neoliberales que no respetan las medidas fitosanitarias.

Para nosotros ni la defensa del gobierno a la resolución del Servicio Fitosanitario, ni la crítica del empresariado al supuesto ‘’proteccionismo del estado’’ representan una política agraria que beneficie al pequeño productor y al pueblo que consume.

Más allá de las arengas contra el gran empresariado, tanto el gobierno como sus aliados en el movimiento sindical y el FA evaden la cuestión de fondo: la verdadera crisis que vive el sector agrícola ha sido causada por distintos acuerdos comerciales como los TLC (Tratados de Libre Comercio) instrumentos mediante los cuales el país entregó al imperialismo la soberanía alimentaria, despojó de tierra a los campesinos y quebró a miles de pequeños productores.

El modelo entreguista es el que ya ha provocado verdaderas crisis, como en el 2013 con el frijol. Ese año se les pagó a los productores ₡17000 por quintal, cuando el costo de producción se estima en ₡35000; a esto se le sumó que, gracias a la importación masiva de frijol luego de firmado el TLC con China, se quedaran sin vender 2000 quintales del grano. Ante las protestas de los pequeños productores, el gobierno en ese entonces de Laura Chinchilla respondió con represión y cárcel.

Los TLC, Programas de Ajuste Estructural, y otros acuerdos proimperialistas, más el desmantelamiento de instituciones que de una u otra forma respaldaban a los productores locales, son los responsables directos de que hoy se dependa en un 70% de importaciones para solventar la canasta básica, la cual sigue siendo cada vez más cara.

Son estas mismas políticas de libre comercio que reivindica el PAC las causantes de que los pequeños y medianos productores estén prácticamente al borde de desaparecer. En este año de gobierno Luis Guillermo Solís ha dejado intacto el modelo productivo basado en el agro negocio, que tanto daña el ambiente con el uso desmedido de plaguicidas, y que mantiene una dictadura contra la organización de los trabajadores.

El gobierno Solís no solo respeta los acuerdos contraídos, sino busca avanzar con otros nuevos. La solicitud de ingreso a la OCDE, a la Alianza del Pacífico (AP) o al Acuerdo Transpacífico de Asociación son una muestra clara de que el país transitará, como lo hizo en los anteriores gobiernos del PLN y PUSC, por la senda de la liberalización económica, los privilegios a la importación de productos agrícolas y la entrega aún mayor de la seguridad alimentaria[3].

Exigimos que el Frente Amplio abandone los discursos de apoyo tácito al gobierno y se sume a organizar la lucha consecuente por la soberanía alimentaria, de forma independiente y al lado del campesinado y demás sectores del movimiento sindical y popular.

Al gobierno exigimos que obligue a las cadenas de supermercados y restaurantes a abastecerse de aguacate producido en el país, para así dejar de depender de las importaciones, y se respalde a los agricultores locales.

Desde el PT sostenemos que una defensa consecuente del agro pasa por romper con los TLC y demás acuerdos con el imperialismo, que han hecho que el mercado esté inundado de productos importados y subsidiados, lo que ahoga a nuestros productores.

No es suficiente impedir la entrada de un determinado producto por un tiempo, ya que los capitalistas se valen de todos los instrumentos jurídicos y comerciales creados por ellos para mantener sus intereses. Por eso importarán aguacate de Perú, porque saben que al final de cuenta son los consumidores quienes pagarán los costos de traslado y aranceles.

Ante la voraz extensión sin control de la industria transnacional piñera, bananera y naranjera, entre otros monocultivos, proponemos luchar por una reforma agraria que expropie sin indemnización a estas compañías, reparta la tierra a quien la trabaje. A su vez exigimos que el Estado garantice seguro de cosechas, insumos, semillas y apoyo técnico al campesinado.

Se deben tomar medidas para asegurar la colocación de las cosechas en el mercado nacional, así como un plan agrícola estatal que ordene la producción para asegurar nuestra soberanía alimentaria sobre las actuales tierras ociosas y latifundios.
¡Por la ruptura con los TLC!


¡Crédito blando y apoyo estatal para el pequeño productor nacional!


¡Por una reforma agraria que reparta la tierra de las grandes transnacionales para los campesinos sin tierra!

¡Por un plan de producción agrícola nacional basado en las necesidades del pueblo trabajador!


1)http://www.nacion.com/economia/agro/Aguacate-Peru-caro-costo importacion_0_1494850530.html

2)Ibíd.

3) Los TLC fueron durante todo un periodo el instrumento privilegiado de los países imperialistas para ejercer su dominación económica (solo Costa Rica ha suscrito 13 TLC). Sin embargo, la crisis económica, el lento crecimiento posterior del comercio mundial y el estancamiento de negociaciones globales, como la Ronda de Doha, abrieron la puerta para que las naciones buscaran nuevas formas de comercio neoliberal. De ahí, el surgimiento de negociaciones de mayor dimensión. La Alianza del Pacífico, por ejemplo, se trata de una “megarregión” comercial donde convergen Colombia, Chile, México y Perú, que representa el 37% del PBI de la región latinoamericana y 46% de la inversión extranjera directa en ella. Esta plantea la desgravación del 92% de los bienes que circulan entre los países