Zona Izquierda Setiembre 2011

 

“…esta es la primera lucha organizada de obreros palestinos contra patrones israelíes en los territorios ocupados, y bajo la dirección de una organización sindical israelí.”  Se trata aquí de la prolongada huelga que recién sostuvieron los obreros palestinos de las canteras ( mineras ) en los mismísimos territorios de la ocupada Cisjordania. Este dato ofrecido por Assaf Adiv, secretario general de Ma’án. es verdaderamente extraordinario en las condiciones del Estado colonial y nazi-sionista de Israel.  Ma’án (“Asociación para el apoyo a los trabajadores”) es un reagrupamiento clasista del movimiento obrero y sindical israelí que se ha venido gestando al margen y en oposición a la Histadrut, que ha sido allí y por décadas el soporte sindical burocrático del Estado Sionista y del imperialismo. Corrompida históricamente por la ideología y el programa colonial filo-racista y ultra-nacionalista del Estado israelí, la Histadrut – al igual que la burguesía israelí y el imperialismo – no pueden dejar de ver en Ma’án un serio y amenazante factor subversivo para el statu quo colonial e incluso regional y más aún, cuando toda una revolución de los pueblos árabes circunda el enclave israelí.

La estrategia de Ma’án es la de entrar a todos los vacíos que la Histadrut deja. Dice Adiv. “ En cuanto a fuerza de lucha ( la Histadrut ) es sencillamente impotente. En especial en relación al obrero débil, al explotado, al árabe. Porque ideológicamente esta cooptada para los objetivos nacionales…todo aquel cuya educación es apenas inferior, tal vez es un etíope, tal vez un adulto mayor, tal vez uno que vive en Yerujám (población del sur de Israel compuesta mayoritariamente por judíos sefaraditas pobres), la Histadrut no lo defiende. Hace 25 años organizaba en sus filas al 85% de los trabajadores en Israel, el porcentaje más alto de los países occidentales. Hoy por hoy, solamente 26% de la fuerza de trabajo está organizada. Es decir, más de la mitad de los que participan en la fuerza de trabajo simplemente están tirados a un costado. Al lado de esto, hay 30 mil trabajadores palestinos en los asentamientos [coloniales] que no están organizados.” Y en otro aparte su conclusión es categórica: “ Entonces nosotros iremos adonde se encuentran los débiles, y nos transformaremos en su dirección”.

Ocurre aquí entonces un fenómeno incipiente, complejo y extraordinario en el que se impone la lógica de la lucha y la unidad de clase por encima de las lapidarias barreras racistas, colaboracionistas y colonialistas que han impregnado y dividido históricamente a la clase obrera israelí en relación a la superexplotada y oprimida clase obrera palestina y migrante dentro del propio Estado sionista. Y no es para menos: la gran prensa mundial no informa de la grave crisis económica y de la deuda y de los planes de ajuste que al igual que en toda Europa y el Oriente Medio, socava los cimientos del régimen sionista. No informa esa prensa de las huelgas y movilizaciones que contra el Gobierno de Netanyahu se vienen dando en los últimos meses y semanas. Mas lo verdaderamente extraordinario aquí es cómo el movimiento obrero dentro del Estado de Israel resquebraja al viejo y reaccionario aparato sindical burócrático de la Histadrut bajo el influjo ya no sólo de la crisis económica en el propio Estado Sionista sino y al mismo tiempo bajo el espaldarazo moral de la revolución árabe en curso en toda la región.

“Nosotros creemos que toda pequeña mejora ayuda a construir autoestima, sensación de  fuerza y sensación de que el cambio es posible. Por lo tanto Ma’án lucha para que el obrero reciba otros mil shékels, otro punto de porcentaje de jubilación. Esto no hace que el obrero se haga conservador sino todo lo contrario, que se vuelva seguro y fuerte.” Y Abu Majmud, dirigente obrero palestino de las canteras en huelga remata: “La revuelta en Egipto se dio debido a la corrupción y los atropellos del gobierno. Acá, nuestros reclamos a la patronal son similares: queremos justicia y respeto”