Zona Izquierda Diciembre 2011

 La crisis del bipartidismo en Costa Rica tocó su techo con los escándalos de corrupción que implicaron a tres ex presidentes de la República y sus respectivas pandillas ( Figueres del PLN, Rodríguez y Calderón del PUSC ). Claro está que en esa crisis subyace el ascenso del movimiento de masas registrado durante toda la década de los 90 y primer lustro de la década pasada, cuyo punto más alto lo fueron las jornadas de lucha contra el Combo del ICE. En efecto, todas las luchas de resistencia contra los planes de ajuste, desmantelamiento del Estado y super-explotación de los trabajadores en los marcos del neoliberalismo imperialista, tuvieron como blanco a los gobiernos de los entonces dos grandes partidos de la burguesía nacional, Liberación Nacional y Unidad Socialcristiana. El precio más alto de ese desgaste del bipartidismo lo pagó sin duda el PUSC cuya bancarrota fue más pronunciada que la del PLN.

Es en ese contexto que surge el Partido Acción Ciudadana encabezado por Otón Solís, como un proyecto preventivo y de recambio al viejo bipartidismo de un sector de la burguesía nacional. Un inofensivo tinte anti-neoliberal fue y sigue siendo su distintivo de marca y con ello atrajo a amplios sectores de la clase media y de la izquierda reformista costarricense, metida esta en su propia crisis histórica. La primera gran prueba de fuego del PAC, la lucha contra el TLC, resultó un fiasco para todos estos sectores que a la postre se vieron estafados en un referéndum promovido por el PAC, que sólo sirvió para desmontar las grandes movilizaciones en curso contra ese tratado.

Un partido burgués que nace así degenerado, no puede decirse entonces que hoy está en curso degenerativo. Ante el más urgente y necesario de los planes del actual Gobierno del PLN – un Plan Fiscal que venga a paliar el déficit presupuestario – el PAC ha venido a servir de tabla de salvación de este Gobierno. El pacto Laura-Otón al mejor y más nauseabundo estilo de la política tradicional burguesa, además de ser otro balde de agua fría para su clientela electoral, colocó al PAC y a su fracción parlamentaria como el nuevo soporte bipartidista del régimen. Luego sobreviene la zafada de tabla que recién le dieron los diputados del PAC a Juan Carlos Mendoza, flamante Presidente de la Asamblea Legislativa y prominente miembro de su propio partido. La fracción del PAC, aliada con la del PLN-Gobierno, no tuvo escrúpulos de dejar sólo a Mendoza en una moción que `pretendía corregir vicios de procedimiento en la tramitación de ese paquete tributario.

Pero al fin y al cabo nada de esto debería sorprendernos. Se trata – como se dijo – de esa nauseabunda politiquería tradicional entre partidos de la misma burguesía. Lo que sí sorprende aquí es que el Frente Amplio siga aun así, alentando ilusiones de alianzas político electoreras con el PAC bajo el prurito de la lucha contra el neoliberalismo y la unidad de “los sectores patrióticos y progresitas” del país. Es obvio que este co-gobierno del PAC-PLN, de Otón-Laura, deja por cierto muy mal parada a la Alianza Por Costa Rica, adefesio parlamentario que fuera constituido con bombos y platillos y con el concurso entusiasta del mismo Frente Amplio.

Una vez más se replantea la necesidad de construir un partido político, una alternativa propia, clasista y socialista de la izquierda y de los trabajadores costarricenses, que repela toda esa putrefacta politiquería de los partidos burgueses tradicionales, organice y convoque a la lucha de todos los sectores obreros y populares contra los planes de hambre, super-explotación y depredación que imponen el imperialismo y las burguesías nacionales de todo pelaje.