Urge la organización estudiantil combativa e independiente en la UCR

 En momentos en que los problemas con la matrícula, las inclusiones y los cupos vuelven a agobiar a los estudiantes de la UCR a comienzos del segundo semestre,  el movimiento estudiantil se enfrenta a dos escenarios claves de organización independientes de las autoridades universitarias: nos referimos al I Encuentro de Mujeres Universitarias (EMU) y al XXIII Congreso Estudiantil Universitario (CEU), en donde se pondrá a prueba el tipo de movimiento estudiantil al que le apuestan sus diferentes corrientes. En el marco de estas actividades nos parece de vital importancia dejar planteadas algunas de nuestras diferencias con el actual directorio de la Federación de Estudiantes sobre los ejes y métodos para construir un movimiento estudiantil independiente, democrático y combativo, única manera de enfrentar la elitización y derechización de la Universidad.

Sin lugar a dudas, estas dos instancias que mencionábamos antes son claves para la organización del Movimiento Estudiantil (ME), pero no son ni han sido las únicas este año. Durante el primer semestre hubo varias oportunidades de movilización y el directorio de la FEUCR las dejó pasar, mostrando claramente que su forma de hacer política no es ni por asomo diferenciada e independiente la administración; tampoco ha tenido como norte la movilización de los estudiantes, en alianza con trabajadores, contra los recortes promovidos desde el convenio FEES 2011-2015.  Es aquí donde se marcan las principales diferencias entre una FEUCR combativa y de lucha, aun cuando forme parte del directorio el Frente Amplio que se dice ser un partido de izquierda, y lo que hemos visto de la FEUCR-Progre en estos 9 meses (furgón de cola de la administración).

 Estas oportunidades de las que hablamos han sido muy claras: en primer lugar, se dio el ataque a la matrícula de inclusión donde los cupos y los créditos para la becas siguen estando en juego. Ante esto el directorio se limitó a solicitar a los estudiantes a que enviaran correos electrónicos en caso de problemas.  No hubo una óptima preparación del movimiento contra este hecho, la cual permitiera generar movilización estudiantil para poner en jaque el proyecto de la administración de la UCR de trasladar los recortes presupuestarios, fruto de la mala negociación del FEES, al estudiantado. Para el momento en que distintos sectores presionaron para que se llevara a cabo una asamblea abierta para discutir el tema, la convocatoria de la  Federación fue sumamente débil, por lo que dicha asamblea fue un rotundo fracaso.

            Recientemente se dio uno de los casos de persecución política más indignantes dentro de la UCR. Pablo Ortega, productor del documental “El oro de los Tontos” (de fuerte critica al gobierno por desnudar las relaciones corruptas entre políticos y la corporación Infinito Gold, interesada en la concesión minera de Crucitas), fue despedido debido a  supuestos recortes de personal, según lo indicaron autoridades universitarias. Resulta más que claro que se trata de un caso de persecución política debido al contenido de dicho documental. Esto pone de manifiesto que la coyuntura de enfrentamiento de la administración de la UCR con el gobierno (el proceso de lucha contra el TLC) quedó cerrada con la negociación del FEES; ahora se está viviendo una nueva etapa de derechización de la Universidad donde la administración cierra filas con el gobierno para poner en práctica los planes de austeridad económica. Ante este grave despido arbitrario, el directorio de la FEUCR-Progre guardó un silencio cómplice (no tuvo la dignidad siquiera de redactar un comunicado en contra de este hecho) demostrando una vez más que funge como pata de la administración dentro del movimiento estudiantil.

            Finalmente,  podemos apreciar una vez más su actitud pasiva en la reciente huelga de  la Caja. Para nosotros dicha huelga era justa y necesaria debido al deterioro de los servicios de salud pública y de las condiciones laborales de los trabajadores del sector. Los únicos responsables de la crisis de la CCSS son los patronos (quienes encabezan la lista de morosos) y el gobierno, que ha desfinanciado a la institución durante todos estos años de recetario neoliberal. Esta huelga necesitaba de la solidaridad de todas las organizaciones sindicales y populares de Costa Rica (incluidos nosotros los estudiantes). Independientemente del papel conciliador que tuvo la mayoría de los sindicatos de la salud y la ANEP en esta lucha, era deber del Movimiento Estudiantil participar de las movilizaciones y apoyarlas con todas sus fuerzas. Pero lamentablemente la FEUCR-Progre solo se limitó a emitir un escueto comunicado de dos párrafos que reprodujo en Internet. No convocó ni se sumó a la marcha del jueves 21 de julio en defensa de la CCSS, evadiendo en todos los espacios la discusión de fondo para apoyarla. Este accionar no debe extrañarnos debido a que en el actual directorio conviven mayoritariamente partidarios del PAC, quienes claramente estaban en contra de la huelga, y del FA, los cuales, en su afán de no perder la sacrosanta alianza que tienen con aquel partido, se dedicaron a huirle a la discusión a toda costa.         

Esos tres hechos puntales, sumado a que el directorio no ha convocado a una sola asamblea estudiantil durante su periodo, muestra claramente cómo su política se aleja de ser una verdaderamente combativa y democrática, donde más bien ha hecho que el movimiento estudiantil se desarme ante los principales escenarios de lucha, que es precisamente lo que a la administración de la universidad le interesa. Es por eso que, como estudiantes, tenemos que prepararnos para intervenir en el EMU y el CEU de manera independiente, planteando los principales problemas que nos aquejan sin tener miedo a la movilización como método para conseguir sus soluciones.

            Solo un EMU y un CEU verdaderamente democráticos podrán servir de herramientas para organizar al movimiento estudiantil.  Cuando hablamos de democracia no lo hacemos en abstracto; para nosotros esto significa que la mayor cantidad de estudiantes tenga la oportunidad de enterarse y de participar libremente de las discusiones; donde se expresen las opiniones e ideas de todos y todas, y se acaten las decisiones y propuestas votadas por la mayoría. Es en este tipo de espacios donde vemos la oportunidad óptima para que el estudiantado se organice de forma real y luche por sus derechos dentro de la universidad, enfrentando los recortes presupuestarios que se avecinan(que estamos seguros van a ser dirigidos contra el movimiento estudiantil).

En este sentido hacemos un llamado al conjunto del movimiento estudiantil para que comprenda que la administración de la Universidad es en estos momentos la principal promotora de las políticas del gobierno dentro de la misma, ya sus tiempos de diferencias s

e terminaron y ahora sirve como correa de transmisión de los recortes a la educación pública que planean implementar. Además, no podemos olvidar la importancia de dar solidaridad a las luchas que dan otros sectores populares en contra del desmantelamiento de las conquistas sociales y el saqueo de nuestros recursos naturales por parte de los gobiernos burgueses de turno; históricamente se ha comprobado el rol tan importante que podemos tener como movimiento estudiantil en el empuje de estas luchas.

Por otro lado plantemos la democratización no solo de estos,  si no de todos los espacios de toma de decisiones dentro de la Universidad para que, de esta manera, nosotros y nosotras como estudiantes tengamos más peso en el rumbo político que esta toma. Se debería de empezar  por conformar un movimiento estudiantil donde se recupere el método asambleario de toma de decisiones, el cual fortalecerá la dinámica del movimiento a lo interno y nos preparará para enfrentar a la administración universitaria y al gobierno, quienes se empeñan en ejecutar recortes presupuestarios para poder seguir manteniendo sus ganancias.

En resumen, hay que decir abiertamente que el directorio de la actual FEUCR no se ha diferenciado en nada de la administración de la Universidad; más bien ha dejado el camino abierto para que continúe el deterioro en la calidad de nuestra educación. Es por eso que urge la conformación de un movimiento estudiantil independiente y combativo que defienda nuestros derechos. Desde el MAS apostamos a estos dos espacios, tanto al EMU como al CEU, para que se dé esta organización, dedicando todos nuestros esfuerzos en su construcción.