• Resistencia, aislamiento  o conciliación frente  al ataque del gobierno  a los pluses y las convenciones colectivas

 

310112sindicatosLa ofensiva del gobierno con la prohibición de la huelga en prácticamente todo el sector público amerita una discusión sobre la posición real en la que se encuentran las organizaciones del movimiento sindical para poder derrotar los ataques que viene lanzando el gobierno.

Como respuesta estratégica para resolver el déficit fiscal y el creciente peso del pago de intereses de la deuda del gobierno central y las instituciones estatales  el gobierno ha venido apuntando su mira  a los pluses salariales como las anualidades, la cesantía y otros beneficios establecidos en las convenciones colectivas.

Si bien su política inicial  de aplicar todos estos ajustes mediante un solo proyecto de ley unificado (Ley de Salario Único o Reordenamiento Jurídico de Pluses)  no resistió la movilización de APSE y algunos otros sindicatos en la calle debido a la debilidad de conjunto del gobierno, este ha sabido servirse de otros medios para anotarse algunas victorias contra ciertos sectores y desgastar progresivamente al conjunto del movimiento sindical en la opinión pública.

Entre estos avances contra los estatales  se puede citar el recorte en los topes de cesantía (de 20 a 8 años) aplicado a los trabajadores de la Imprenta Nacional y la aplicación de las evaluaciones de desempeño como requisito para el otorgamiento de sus pluses, la perjudicial interpretación de la ley de incentivos médicos que recorta el cálculo de los incentivos salariales para los trabajadores de la salud8.

Más recientemente también está  la reducción al tope de cesantía de 25 a 20 años  impuesta a los  trabajadores del Banco Nacional por la Sala IV; el recorte  de presupuesto y plazas aplicado por el MEP a partir de la campaña de los “estudiantes fantasmas” y por último la directriz 48 del gobierno que le exige al ICE y RECOPE un plan para el recorte de los salarios de sus empleados.

Tras tres años y medio de intentonas del gobierno en este sentido, cada día es más clara la urgencia de una estrategia unitaria y de movilización por parte de los diferentes sectores del movimiento sindical costarricense para enfrentar el tren de ajustes del gobierno que comienza a acelerar.

En lugar de dicha estrategia lo  que ha primado más bien son dos posiciones a lo interno del movimiento sindical: por un lado la de ANEP de Albino Vargas y en menor  medida también la Rerum Novarum,  de prestarse para colaborar en la aplicación de los ataques del gobierno y dividir al movimiento sindical frente al ajuste; y por el otro lado APSE y su dirigente Beatriz Ferreto, que ha sido vanguardia en las luchas gremiales los últimos 5 años, pero que se ha negado sistemáticamente a asumir la tarea de reagrupar de manera orgánica  al movimiento sindical para enfrentar los ajustes en todo el sector público.

Albino Vargas al frente de la ANEP se ha convertido en el principal enemigo del resto de organizaciones sindicales, ya que primero con la ley procesal laboral junto al gobierno, el FA y las cámaras empresariales pactaron un claro ataque al derecho a huelga en el sector público. Luego atacó abiertamente a las organizaciones de los médicos. Caso parecido ha sido la Rerum Novarum con el apoyo a las negociaciones secretas en casa presidencial para revivir la reformar procesal laboral.  Estos dos agrupamientos sindicales tienen como su centro evitar a toda costa la movilización como mecanismo de lucha, ante todo quieren imponer un método de negociación donde entregan siempre parte de los derechos a cambio de legitimarse como dirigentes, ante el gobierno y las cámaras empresariales.

Por el otro lado nos parece que la APSE, se ha quedado corta en usar su actual peso para intentar componer un polo clasista y combativo que atraiga a todos los sectores que están luchando o siendo atacados. Sino que su dirigencia se contenta con hacer movilizaciones  cada cierto tiempo, y con eso defiende los derechos de su gremio y no avanza en una respuesta más profunda contra todo el plan del gobierno.

Hoy hay activistas que quieren luchar contra las consecuencias del TLC, la falta derechos sindicales en el sector privado, la privatización de la CCSS, y defender el derecho de huelga, a lo largo y ancho del país. Estos activistas participan de las luchas contra las concesiones, en defensa del agua, etc. Y están en la base de todos los sindicatos y centrales sindicales.

Si la APSE y el resto de las organizaciones clasistas no avanzan en la unidad de una nueva central sindical, es muy probable que todo ese activismo se desmoralice y se vaya para su casa. Por eso desde el PT queremos usar nuestra campaña electoral para debatir sobre el futuro del movimiento sindical y el papel que debe jugar la izquierda en este proceso donde os sindicatos están siendo bajo un ataque que los pone bajo la posibilidad de desaparecer.

 

 

1.En estos dos casos fue claro el papel del Albino a favor del gobierno, pues en la imprenta se aseguro de imponer la aceptación de los ocho años y la deposición de la huelga de la imprenta y en el segundo orquesto una campaña contra las garantías en materia de ajustes salariales con las que cuentan  los trabajadores de la salud que facilitó una interpretación en la  asamblea legislativa que reduce el cálculo de los incentivos salariales.