Sobre las acusaciones morales contra OS

De manera reciente, una exmilitante de Organización Socialista denunció públicamente haber sido víctima de abuso sexual por una persona vinculada a la organización y acusó a dicho partido de no atender a su denuncia y encubrir el caso.

La exmilitante también denunció la existencia de otros casos de encubrimiento pasados y una política de no dar respuesta a éstos, e intentar desviar dichas discusiones convirtiéndolas en material de “chisme” o discusiones políticas.

Ante la acusación de la compañera, la respuesta de OS (“Declaración de OS ante ataques sin fundamento”) ha sido calificar sus acusaciones de “chismes”, y salir a la defensiva diciendo que buscan atacarlos por su crecimiento y posición de voto nulo ante las elecciones.

Esto ha dado paso a que se realicen una serie de discusiones en redes sociales, donde miembros de dicha organización, argumentan que la persona que cometió la agresión, no se encuentra más en su partido, que la denunciante no esclareció el contenido del caso y por eso no se le abordó con la misma prioridad, y que ella no asistió a las reuniones donde se discutiría el tema.

Así como lo hemos hecho con otros casos de machismo en partidos políticos y que se han hecho públicos, queremos expresar algunos de nuestros criterios al respecto.

En primer lugar, creemos que las discusiones de moral deben tener un lugar privilegiado como tema de principios frente al resto de discusiones políticas y dinámica interna de la organización. Como lo hemos dicho en otros casos, ninguna organización política está excluida de verse vinculada con casos de machismo, la diferencia está en cómo se abordan esos casos y la importancia que se les da para construir organizaciones sólidas. Así mismo defendemos que las organizaciones revolucionarias deben tener sus espacios propios e independientes donde se investiguen y resuelvan estos problemas cuando ocurra entre miembros de la misma organización. Debe ser en estas comisiones o comités donde se debe canalizar y analizar con responsabilidad estas denuncias. Pero si ocurre con personas fuera de la organización o por alguna razón no se confía en esa comisión, defendemos que sea tomada por un espacio creado por el movimiento en el que intervienen.

Consideramos que la respuesta de OS representa un gravísimo error en el manejo de dicha situación moral dado que su respuesta desacredita la denuncia de la compañera al convertir la discusión en “chismes” y ataques políticos sin que al parecer se haya ubicado el tema en alguna comisión de moral de la organización o del mismo movimiento. En la denuncia de la compañera hay sin duda una acusación moral que OS está evadiendo, al no asumirla como tal y desviarla hacia una discusión política.

Al día de hoy la denuncia de la compañera sigue sin ser atendida, solo se debate en redes sociales y esto nos parece equivocado. Independientemente que ella ya no esté militando en la OS, creemos que merece una respuesta a la altura de una organización que se reivindica de izquierda y revolucionaria. En este sentido, creemos que  la OS debe tomar las medidas que garanticen un procedimiento donde se investigue lo que se está denunciando, y el cual le ofrezca obviamente confianza a la denunciante. Este tipo de espacios son inclusive una salvaguarda para la misma organización, para clarificar los cuestionamientos a los que son expuestos. Es posible que al ser una exmilitante y por sus propias declaraciones en relación a dirigentes de la Organización, ya no le tenga confianza a una Comisión interna de la misma, en este caso se podría  crear una comisión investigadora conformada por activistas y que cuente con la plena confianza de la compañera así como de la OS, para que se esclarezcan los hechos de la denuncia.

Algunas personas han señalado a través de las redes sociales, que la compañera debería acudir a los Tribunales. En términos generales, nos parece que los tribunales de la burguesía son espacios legalistas y formalistas en el manejo de estas situaciones, como lo ha demostrado recientemente el caso de “La Manada” en el Estado Español. Pero también nos parece que en caso de que las compañeras quieran hacerlo, está en todo su derecho de recurrir a estos espacios.

Las organizaciones socialistas tenemos la obligación moral de combatir el machismo en todas sus expresiones, y eso va más allá de un discurso, comienza por una revisión rigurosa de nuestras propias prácticas y ser beligerantes y ejemplo en el tratamiento de cualquier denuncia que se haga contra cualquier militante, mucho más contra un dirigente. Reiteramos nuestro llamado a la OS a rectificar la actitud tomada ante este caso. Estos manejos inadecuados, contribuyen a que las mujeres activistas, luchadoras y trabajadoras se alejen de nuestras filas porque refuerzan una visión estigmatizada y equivocada en relación a la izquierda, que en nada coinciden con el tipo de partidos que queremos construir y con la experiencia histórica de lo que han significado las revoluciones para las mujeres, un ejercicio para el inicio de su liberación.