Por un Congreso Estudiantil que acabe con la crisis en la UNA.

 

Este año el movimiento estudiantil en la UNA, está viviendo una de las crisis más profundas en su historia, mientras la búsqueda de una solución que garantice la existencia de la organización y autonomía del movimiento estudiantil se ve opacada por una serie de disputas entre las corrientes mayoritarias por asumir el control del directorio de la federación.feuna

La renuncia del presidente del directorio y la posterior destitución por parte del CAEUNA de la totalidad del DEUNA gracias a una denuncia de un posible mal manejo de fondos han sumergido las instancias de representación estudiantil en un bache muy profundo en el que no se vislumbra una solución en corto tiempo.

El debate es complejo y se ha quedado únicamente es sectores de vanguardia quienes por un lado enfrascados en la vorágine de los reglamentos y el estatuto de la FEUNA apresuran la destitución de los representantes electos apenas en noviembre del año pasado sin ningún tipo de respeto al debido proceso, y por otro, levantan banderas en contra de la existencia de los órganos de representación manifestando principios de autonomía y métodos horizontales permanentes que no han logrado calar en el conjunto de las bases estudiantiles.

Mientras tanto, la administración universitaria hace de las suyas y ya ha congelado la totalidad de los fondos del movimiento estudiantil, desproveyéndolo de cualquier tipo de financiamiento para sus tareas habituales, y la amenaza de la intervención de la CGR es un hecho latente, que significaría un duro golpe a la autonomía universitaria.


Desde el MAS consideramos que la única forma de salir de esta grave situación y de salvar las instancias de representación estudiantil es adelantar el CEUNA incluso saltándose los formalismos reglamentarios que lo impiden, con la finalidad de reorganizar desde las bases una nueva estructura de los órganos del movimiento estudiantil que sean más democráticos y menos rígidos, para que permitan dar respuesta a las distintas situaciones que se puedan presentar en el futuro, y solventar la situación actual.

Además, debe ser el Congreso Estudiantil, el que arme al movimiento estudiantil de un programa que le permita realizar las acciones pertinentes en defensa del presupuesto de la universidad, contra la intervención BM, y las permanentes luchas por becas y contra el cierre de cupos y carreras enteras.

Nosotros, nos oponemos a cualquier intento de intervención de la administración universitaria o el gobierno en la autonomía del movimiento estudiantil, pero también sabemos que deben ser las amplias bases de la comunidad estudiantil quienes decidan sobre los cambios que de manera urgente se deben hacer de inmediato en la organización estudiantil, y no solo una u otra corriente a lo interno del movimiento estudiantil debe imponer su criterio.