¿Por qué el socialismo es necesario para la liberación de la mujer?

Ya desde hace varios años, las mujeres en todo el mundo están saliendo a luchar por millones en contra de la creciente violencia machista y para hacer valer sus reclamos y necesidades en medio del capitalismo en crisis.

Su lucha atraviesa todo el planeta y no luchan por sus reclamos solamente, también es muy claro cómo están en la primera línea de fuego en el combate contra las dictaduras como en Nicaragua o contra los gobiernos antipopulares como el de Macron en Francia, formando parte del movimiento “chalecos amarillos”.

Como socialistas buscamos ganar a todas estas mujeres que quieren un cambio y luchan a una política revolucionaria y socialista. Una que asuma con todos sus reclamos como única vía para lograr una verdadera y permanente liberación de la mujer.

Actualmente existen varias políticas e ideologías que se plantean como solución para los problemas de las mujeres. Organismos internacionales como la ONU, gobiernos y empresas impulsan una política de “empoderamiento” cuya principal propuesta es que las mujeres desarrollen, con un poco de asistencia gubernamental, pequeños negocios o “emprendimientos” con los que puedan competir en el mercado capitalista y sacar adelante a sus familias.

A través de prestigiosas figuras femeninas se les vende a la idea de que pueden mejorar su nivel de vida y alcanzar la igualdad a partir de hacer prosperar su pequeño negocio sin la necesidad de pelear por tener un empleo formal con derechos, mucho menos por una transformación radical del capitalismo o la cultura machista.

Por otro lado, diversas corrientes feministas muy vinculadas a la academia universitaria ubican, con diversos matices, que el único cambio posible para la situación de la mujer pasa porque esta cuestione y rompa con el papel (de madre, ama de casa, de esposa, de objeto sexual, etc) que le ha impuesto la sociedad “patricarcal” que la oprime.

Si bien difieren en el cómo, todas confían en que es posible acabar con la opresión de la mujer mediante el combate ideológico contra las ideas, políticas o hábitos culturales machistas sin necesidad de llevar a cabo una lucha a fondo contra el capitalismo.

Como socialistas es de nuestro mayor interés que las mujeres puedan tener pleno acceso a empleos dignos. Asimismo, estamos comprometidos a fondo con el combate a todas las expresiones de desigualdad y machismo contra la mujer. Para nosotros, el fin de la opresión de la mujer a manos del machismo y el capitalismo es una tarea de primer orden sin la cual no es posible la revolución.

Sin embargo, existe algo que nos diferencia completamente de todas estas corrientes definidas como feministas y es que creemos que no es posible alcanzar una liberación completa y permanente de las mujeres sin derrotar al capitalismo mediante una revolución socialista.

La razón de esto es que, si bien el surgimiento de la opresión de la mujer es anterior al capitalismo en la historia, hoy este le saca provecho y la refuerza y por ende no está dispuesto a conceder una verdadera, plena y permanente igualdad sobre todo para las mujeres trabajadoras.

El capitalismo saca provecho de mantener el trabajo doméstico y de cuido de los hijos como una tarea gratuita que recarga sobre los hombros de las mujeres, dado que se ahorra el costo de una labor necesaria para renovar la fuerza de los trabajadores todos los días.

También saca provecho de que se trate a la mujer como inferior porque justifica que los empresarios le paguen menos a una mujer por el mismo trabajo que un hombre o le concedan e menos derechos.

También le permite tratar a la mujer como mano de obra descartable a la que saca del mercado laboral en tiempos de crisis para luego utilizarla como ejército de reserva que mantiene los salarios de todos los trabajadores a la baja.

En última instancia el machismo y la opresión que ejerce sobre la mujer le permite a los capitalistas dividir a la clase trabajadora para perpetuar su sometimiento y es por eso que sin derrotarlo es imposible lograr la liberación plena de la mujer.