Por el Estado laico, ni el Papa ni las iglesias evangélicas deben intervenir

Frente a la profundización de las crisis política, un sector de los partidos burgueses (PUSC, PRSN, RN, PRC) han decido usar la carta demagógica de radicalizar los discursos religiosos con el objetivo de captar más votos y apoyos. En ese mismo clima el Frente Amplio ha decidido pedir la intermediación del Vaticano y Jorge Mario Bergoglio (Papa Francisco), creemos necesario pronunciarnos al respecto.

La crisis social y política de país se ha profundizado, para la clase trabajadora y los pobres la situación es durísima: desempleo alto, trabajo precario e informal, salarios congelados, mientras que por arriba lo que se ve son partidos políticos tradicionales que siguen enriqueciéndose de manera corrupta. Esta trágica situación, produce un profundo malestar en el pueblo.

Frente a una situación trágica y en apariencia sin salida, es normal que las personas busquen refugio “en el más allá”, en la esperanza de que en los cielos mejore este “valle de lágrimas”. Es de este marco de desesperación que se ha producido el crecimiento de los partidos burgueses de corte religioso. Estos partidos aprovechando la crisis y la fe de las personas, intentan radicalizar su discurso religioso para captar votos, escondiendo que sus propuestas concretas en materia económica y social son exactamente iguales que la de los partidos de los ricos y los corruptos.

La única respuesta que los partidos burgueses religiosos tienen ante los grandes problemas que aquejan a la sociedad es profundizar sus discursos discriminatorios, que amenazan los derechos fundamentalmente de las mujeres y de la población LGBTI, argumentando que los principales problemas se resuelven negando derechos de ese sector de la población. Han utilizado posiciones religiosas fundamentalistas, y los púlpitos de sus iglesias para atemorizar a la población creyente y pedirles el voto por estas opciones conservadoras.

En el Partido de los Trabajadores nos preocupa mucho que siga tomando fuerza este discurso de odio y las consecuencias que puede tener para las personas más vulnerables a quienes se dirigen. Por eso es que hoy más que nunca retomamos nuestra lucha por el Estado laico, y desde ahí asumir nuestra responsabilidad por enfrentar de manera seria este problema.

Y aquí es donde queremos a entrar a discutir la actitud que ha tenido el Frente Amplio, cuando este 17 de enero, en conferencia de prensa, indicó que había enviado al Vaticano la solicitud de intermediación del Papa en la situación política del país.

En la intervención de Edgardo Araya y José María Villalta como voceros, denuncian la situación que se viene dando en esta contienda electoral, en la que se utilizan abiertamente espacios y argumentos religiosos para hacer campaña política, denuncia que compartimos.

Pero la solución que han encontrado en el Frente Amplio a esta grave situación ha sido solicitar también a figuras de autoridad religiosa, al Jefe máximo de la Iglesia católica, que intervenga en esta discusión. El Frente Amplio utiliza entonces un doble discurso, porque mientras dice ser defensor del Estado laico, recurren al Jefe de la Iglesia Católica para que intervenga en asuntos de política nacional, evidenciando una vez más no solo la incoherencia del FA, sino su abierto giro a la derecha en esta campaña electoral. Según ellos la carta al Papa les abriría un espacio con la población creyente, (cosa discutible) pero para ello piden además la intervención de los líderes religiosos en la vida política.

¿Por qué en esta lucha la iglesia no es un aliado?

Cuando hablamos de Estado laico significa que defendemos la separación entre iglesia y Estado, es decir que siendo consecuentes con nuestra posición, de la misma manera a como defendemos que no exista una intromisión de las iglesias en materia de educación o salud, también defendemos que no lo haga en otros aspectos de política nacional.

Muchos hablan de que el Papa Francisco ha sido un aliado de la lucha por el Estado laico al haberse manifestado en varias ocasiones al respecto, argumentando que los Estados actuales no deberían ser confesionales. Sin embargo, las posiciones son circunstanciales y por eso, aunque presente una cara amable y potable de la iglesia, sigue estando al frente de una de las instituciones más poderosas y más reaccionarias a nivel mundial, que ha sido y sigue siendo cómplice de múltiples  agresiones y planes de empobrecimiento, es la misma iglesia que hace solo unas semanas organizó una marcha para atacar contundentemente todos los derechos de las mujeres, de la niñez, de la población LGBTI.

Con esto no estamos combatiendo los credos religiosos. Al contrario, exigimos libertad de conciencia, y la más amplia tolerancia para las distintas creencias, por eso tampoco creemos que una deba tener privilegios sobre otra. Pero también estamos totalmente en contra de que se utilicen los púlpitos como herramientas de lucha política para atacar y dividir a la clase obrera, como ha ocurrido en los últimos meses.

Por eso, no podemos estar de acuerdo con las tácticas que está utilizado el FA, llamando a confiar en la más alta jerarquía católica. Independientemente de cual sea la opinión sobre este momento político en particular que estamos viviendo en Costa Rica, quienes creemos en la separación del Estado y la iglesia,  no le abrimos el espacio a un líder religioso para intervenir en política nacional.

Nuestra responsabilidad

Como defensores de los derechos de las mujeres, de la población LGBTI, de la niñez, del Estado laico y sobre todo como revolucionarios que quieren cambiar este sistema basado en la explotación y la opresión, tenemos una responsabilidad en este debate. Por eso denunciamos el origen de estas falsas divisiones que quieren crearnos y combatimos todo discurso de odio y de opresión.

Flaco favor le hace el Frente Amplio al movimiento que ha venido desde hace años sumándose a la lucha por el Estado laico. Sabemos que muchos de sus militantes no se verán reflejados en estas posiciones, activistas honestos junto a los que hemos luchado por la defensa de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, por una educación científica y laica para la niñez, por el reconocimiento de todos los derechos a la población LGBTI.

Muy cordialmente queremos hacer un llamado a esos activistas y militantes de izquierda que han sido parte del Frente Amplio o le han dado su apoyo en otros momentos, pero que hoy se ven traicionados, a que se acerquen a nuestro partido y conversen con nosotros. Hoy muy orgullosamente seguimos siendo la única alternativa de izquierda, obrera,  socialista y laica consecuente que se presenta a estas elecciones nacionales.

Combatir ese discurso intolerante solo puede hacerse a partir de una profunda organización y lucha por cambiar las bases de esta sociedad que generan la desigualdad.