Peor que Chinchilla: Balance de fin de año con Solís

 

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El gobierno de Solís comienza a sobrepasar al de Chinchilla ataques al pueblo . Aprovechándose de la confianza en sus promesas y de las expectativas de cambio que la gente ha puesto sobre él, no solo está reviviendo antipopulares proyectos Liberacionistas como el IVA, sino que impulsa una serie de medidas mucho peores exigidas por el Fondo Monetario Internacional.

 

El actual mandatario, ascendió en medio de grandes esperanzas del pueblo trabajador. Más de un millón le dieron su voto. Fueron trabajadores que creyeron encontrar en Solís un verdadero cambio frente a la miseria y la corrupción causadas por las anteriores administraciones neoliberales.

Desde su victoria en primera ronda y su toma de posesión, como PT, alertamos al pueblo sobre no confiar en las promesas de cambio, y de “nueva política” de este gobierno.

Muchos de sus defensores tratan de salir al paso con las críticas argumentando que “hay que darle más tiempo”, que “no se puede resolver en 3 meses lo que fue hecho en 30 años”. Creemos que al cumplirse ya siete meses de gobierno, tenemos suficiente recorrido para juzgar a Solís a partir de sus hechos como mandatario.

A continuación presentamos un vistazo general a las principales políticas que vienen atacando a los trabajadores y cómo han evolucionado con Solís.

Golpes a lo social: con Solís lo social se ve mucho más golpeado que con Chinchilla. Esto debido a que el hueco (déficit) fiscal del país viene creciendo y con esto también la política del gobierno de recortar en lo social para “solucionarlo”.

Una de las primeras medidas fue el congelamiento de plazas en el gobierno y en instituciones como la CCSS. Ésta deteriora la calidad de los servicios públicos y alarga las listas de espera. También tuvimos una directriz del IMAS, que lejos de adecuarse al gran aumento de la pobreza en el país, más bien le quita ayudas (becas, AVANCEMOS, Red de Cuido) a un sector de beneficiarios para concentrarse en una porción mucho menor de “pobreza extrema”.

Con la discusión presupuestaria vinieron más recortes. Estos afectaron al Ministerio de Salud, particularmente a los CEN CINAI, al Ministerio de Cultura, al Ministerio de Educación Pública por incumplimiento del 8% del PIB que le corresponde según la Constitución. También se congela el presupuesto para AVANCEMOS, para Red de Cuido y para Vivienda.

Ataques a empleados públicos: Los empleados públicos son hoy el principal blanco de los ataques del gobierno. Apenas comenzando tuvieron una negociación salarial para el segundo semestre, que no cubrió el verdadero costo de la vida.

La misma directriz de congelamiento de plazas que afectó lo social, representó recargo de funciones y de horas extra, muchas veces sin pago para los empleados públicos.

Por otro lado también el gobierno tiene en la mira las pensiones de los trabajadores públicos y busca como incrementar sus cotizaciones y disminuir los montos que les son retribuidos. Y por último, algo que ningún gobernante se había atrevido a hacer en muchos años, romper unilateralmente con las convenciones colectivas de 22 instituciones y ministerios para así poder recortar anualidades, dedicación exclusiva y otra serie de conquistas salariales y laborales.

Costo de la Vida y Salarios: 2014 fue el de mayor aumento en el costo de la vida desde los dos años de mayor crisis económica (2008 y 2009). Mucho de este aumento se ha debido a las alzas en servicios provistos por el estado como el agua, la luz y la gasolina. A pesar de que Solís reiteradamente prometió que estos aumentos se iban a acabar, la ola de tarifazos que arrancó con Chinchilla se acrecienta con Solís.

Este gobierno también le ha dado vía libre a los empresarios para que defiendan sus ganancias a partir de mantener los salarios por los suelos y despedir trabajadores y expulsarlos al sector informal, mientras sobreexplotan al resto con jornadas más largas y ritmos más intensos.

El último golpe de Solís se trata de un impuestazo que el Fondo Monetario Internacional y los empresarios le vienen pidiendo al gobierno que aplique. Uno que elevará brutalmente el costo de la vida de nuestro ya de por sí caro país. Se trata de convertir el Impuesto de Ventas en Impuesto sobre el Valor Agregado y subirlo al 15% en dos años.

Entreguismo y privatización: El chorizo y mala calidad de la obra y servicios públicos producto del modelo de concesiones vigente en el país fue uno de los principales elementos de molestia popular con el gobierno de Chinchilla. Solís no solo rompió su promesa de acabar con la corrupción de las concesiones, sino que hoy es el principal salvador de todos los grandes proyectos del PLN y del modelo de concesión en general.

Hoy Solís preserva y continúa proyectos como la Trocha, la entrega de los puertos de Limón a APM Terminals y de la refinería de RECOPE a los chinos, continúa la concesión de la ampliación de la 32, continúa dejando el arreglo de las carreteras y de los autobuses en manos de unas pocas empresas que estafan al pueblo todos los días.

Busca construir la carretera a San Ramón con caros peajes y dejándola en manos de operadoras de pensiones y bancos privados a través de un fideicomiso. Inclusive ha aceptado el mandato del FMI de ampliar la participación de capitales privados en la generación de electricidad, rompiendo con esto otra de sus promesas.

Mentiras y Represión: Solís ha roto todas sus principales promesas en tan solo un año. Entre ellas estaban la de meter el IVA hasta el segundo año de gobierno, la de frenar los aumentos en la luz.

También allí está la promesa de la “nueva política”, caracterizada por la austeridad y la transparencia PAC, que ha demostrado su falsedad con casos como las facturas con las que el PAC aumento el monto a cobrar por deuda política y la asignación artificial de puestos con jugosos salarios a dirigentes del partido en la asamblea legislativa.

La negativa a disolver la DIS (Dirección de Inteligencia y Seguridad) es otra de esas mentiras que también desnuda que este gobierno no se diferencia de los anteriores en lo que a represión respecta.

Basta comparar la brutal actuación de la policía durante la huelga en SINTRAJAP y los violentos allanamientos a las casas y la prisión preventiva de dirigentes indígenas de la lucha por la recuperación de tierras en Salitre por acusaciones no probadas de corrupción, con el suave trato que el gobierno le ofrece a empresarios como al dueño de las busetas heredianas, acusado de sicariato, y a los terratenientes blancos de Salitre que torturaron y quemaron viviendas de indígenas. Ninguno de estos últimos pasó una sola noche en la cárcel por sus acciones.

El secreto de Solís: la colaboración del Frente Amplio y algunas dirigencias sindicales

En poco tiempo, Solís se atrevió a llegar más lejos en cuanto a ataques al pueblo, que Laura Chinchilla. Hoy impulsa uno de los peores “combos” antipopulares de las últimas décadas.

Sus constantes reuniones con personeros del gobierno y el ejército norteamericano, así como con autoridades de Fondo Monetario Internacional demuestran que los condicionamientos al rumbo del país por parte del imperialismo no solo continúan sino que se fortalecen.

A pesar de esto Solís aún sostiene una parte importante del apoyo con el que subió al poder, es capaz de derrotar importantes huelgas como la del Magisterio y la de SINTRAJAP y de hacer intentar una de las peores ofensivas contra el pueblo trabajador en décadas.

¿Por qué? Pues porque cuenta con la colaboración de dos actores fundamentales que el gobi

erno de Chinchilla tuvo en su contra: al Frente Amplio y algunas dirigencias sindicales. Ambos vienen callando frente a los ataques del gobierno y más bien salen a defenderlo varias veces. En lugar de buscar la movilización popular para repeler sus ataques, se sientan en sus mesas de diálogo y lo pintan, como dice el diputado del FA Gerardo Vargas, como “el presidente del pueblo”, y no como otro gobierno neoliberal.

Cuando hay distanciamientos departe del FA o de estas dirigencias sindicales, se tratan más bien de medidas necesarias para mantener su prestigio ante una base que comienza a entender el carácter antipopular de Solís.

Además, tal y como sucedió en el caso de la huelga de SINTRAJAP, este distanciamiento no ha representado un cese en la colaboración con el gobierno, más bien está al servicio de seguir impulsando los intereses del mismo dentro del movimiento social.

Mientras esta colaboración persista, el movimiento sindical y popular seguirá enfrentando estos ataques con una venda en los ojos y las manos atadas. Por lo que resulta urgente que todo el pueblo trabajador debata democráticamente a lo interno sobre el verdadero carácter de este gobierno y busque, con sus dirigencias o sin ellas, la manera de organizarse y luchar contra su ofensiva.