Ninguna confianza en el SICA y su “salida negociada” para Nicaragua

La cumbre del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), que tuvo lugar en República Dominicana la semana anterior, discutió dos temas fundamentales para la región: la crisis migratoria y la situación política de Nicaragua, cuya rebelión contra la dictadura de Daniel Ortega ya cobró la vida de más de 300 personas.

En este espacio, el presidente Carlos Alvarado habló así sobre la salida para la situación política en el país del norte:

Al dirigirse a los otros presidentes centroamericanos reunidos en la plenaria del SICA, en Santo Domingo, República Dominicana, Alvarado recalcó “la urgente necesidad” de que la región identifique una hoja de ruta para llegar a una salida negociada a la crisis que enfrenta el gobierno de Daniel Ortega.

Alvarado también solicitó el restablecimiento de los trabajos de la Mesa de Diálogo encargada de fiscalizar al Mecanismo Especial de Seguimiento para Nicaragua (Meseni) y el acatamiento de las recomendaciones hechas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

“Costa Rica, al igual que la comunidad internacional, considera que el diálogo ordenado, transparente y urgente es el único camino para el retorno de la calma y para una salida pacífica a la crisis interna en beneficio de la democracia”, dijo Alvarado.

Desde el Partido de los Trabajadores estamos en contra de la postura del presidente, la cual consideramos como vergonzosa porque avala el camino del diálogo que desmoviliza la enorme lucha del pueblo nicaragüense que se mantiene en las calles, con multitudinarias marchas y tranques en todo el país.

En nombre de la paz, se apoya así una “salida negociada” en los marcos del mismo sistema social que permitió a Ortega y a sus amigos amasar grandes ganancias y poder a costa de la clase trabajadora. Esa salida negociada que propuso Alvarado no sienta las responsabilidades sobre las muertes, las cuales tienen nombres y apellidos: Daniel Ortega Saavedra, de la mano del ejército y las bandas paramilitares.

Mantener una mesa de diálogo con el orteguismo, tal y como lo propone el gobierno PAC, es una burla para la resistencia de los tranques y las movilizaciones. Dialogar con el asesino al lado no es diálogo, es buscar un camino para su impunidad mientras este sigue masacrando al pueblo.

La postura del mandatario es el sentir general de los demás miembros del SICA. Esto no nos extraña, puesto que tal espacio es una correa de transmisión de organismos como la OEA, ONU, o los financieros como el FMI o el Banco Mundial, los cuales velan por los intereses de las burguesías locales e imperialistas.

El SICA quiere evitar que la movilización los desborde y se construye una resistencia que avance hacia la toma del poder, como ocurrió con la revolución de 1979 contra Anastasio Somoza.

Por eso, desde el PT no depositamos ninguna confianza ni en este ni en otros organismos garantes del imperialismo. Por el contrario, le exigimos al gobierno Alvarado y del SICA a cambiar su postura, ya que la única salida pasa por sacar a Ortega del poder y que se le enjuicie a él y a todos los responsables por las 300 muertes a sus espaldas.

Una “salida negociada” solo beneficiaría a los ricos, tanto los del bando de Ortega como a los que hoy se colocan en su contra, tales como la oligarquía del COSEP, el imperialismo gringo y la Iglesia Católica.

En este sentido, los gobiernos deben pronunciarse de manera contundente contra el gobierno de Ortega, aislarlo económicamente, y extender medidas de solidaridad hacia la resistencia, mediante el envío de víveres, medicinas y demás elementos que fortalezcan la lucha.

Por último, recalcamos también nuestra exigencia al gobierno de Alvarado de abrir las fronteras a los miles de nicaragüenses que hoy huyen del terror orteguista.

Como PT reiteramos que la única salida es la movilización permanente hasta lograr la caída del dictador. Los tranques y las marchas masivas marcan el camino tanto para la liberación del pueblo nica como para la construcción de una alternativa verdaderamente socialista que acabe con la miseria y la desigualdad imperante en el país.