Negociación salarial – sector privado 2015: Ninguna confianza en el gobierno. 10% de aumento para TODOS

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Mientras la discusión presupuestaria acapara los medios de comunicación, gobierno, dirigencias sindicales y empresarios negocian el aumento salarial del sector privado para el primer semestre 2015.

Los empresarios ofrecen un miserable 1,6% de aumento, equivalente a unos 1600 colones por cada 100 mil de salario que gane un trabajador.

Las dirigencias sindicales han vuelto a ir divididas a la negociación. El sector encabezado por la ANEP, ligado a los sindicatos del ICE y la Rerum Novarum proponen un 2,9%, es decir 2900 por cada 100 mil colones.

El Bloque Unitario Sindical y Social (BUSSO), que agrupa a APSE y UNDECA, defiende una propuesta diferenciada que partiría de un 4,58%, equivalente a 4500 colones por cada 100 mil, con un 6,5% para los no calificados y un 9% para las trabajadoras domésticas.

SITEPP, por otro lado, propone un 5,17% para los trabajadores de la ciudad y un 5,75% para los del campo.

Si todo sigue igual, ahora el aumento quedaría en manos del gobierno de Solís que lo definirá la próxima semana.

La trampa de discutir aumentos según la ‘’inflación’’

Hoy sostenemos que ninguna de las propuestas que están sobre la mesa se acerca al aumento que las familias trabajadoras necesitan para enfrentar el alto costo de la vida y la creciente miseria que las persigue.

A pesar de que algunas de las propuestas más altas podrían lograr compensar en alguna medida el costo de la vida, la trampa en sí es la misma definición de inflación que se utiliza para fijar el costo de la vida y el aumento necesario correspondiente.

El Índice de Precios al Consumidor (IPC) es la medida que define la inflación en nuestro país, esta incluye toda una serie de gastos que no son consumidos por el pueblo trabajador: impresoras, viajes, autos, gimnasio, veterinarios, dentistas privados, entre otros.

Para el costo de la vida que afrontamos los trabajadores no importa mucho si estas cosas están caras o baratas. No podemos medir si nuestro salario alcanza o no con esta medida, pues nuestro poder de compra se determina más que todo según el precio del alquiler, la comida, los recibos y el transporte. Según el INEC el 40% de la población, el más pobre, que suma unos dos millones, destina entre la mitad y dos terceras partes de sus ingresos en estos gastos.

Mientras que la ‘’inflación’’ del INEC apenas se calcula en un 5,30% para lo que llevamos del año un componentes tan importante para el hogar trabajador como el de ‘’alquiler y servicios públicos’’ se ha disparado en un 10%. Similar el transporte con un 7%, los frijoles un 25%, las tortillas un 13%, en el mismo período.

La ‘’inflación’’ por tanto esta medida de manera imprecisa para el trabajador y termina definiendo aumentos salariales que no se acoplan a la verdadera realidad de su costo de vida.

No solo es el aumento en los precios…

Existe toda otra serie de situaciones que hoy justifican la necesidad de aumentos salariales inclusive mayores a un dígito.

En primer lugar está el hecho de muchas familias cuenten solamente con un ingreso debido al aumento en el desempleo. Este ronda actualmente entre el 8% y el 18%. Es decir que entre unas 200 mil y 400 mil personas actualmente carecen de trabajo y por lo tanto no pueden aportar a sus hogares.

Esto está relacionado también con un sector importante de familias que dependen cada vez más de ayudas sociales o pensiones que el gobierno no acostumbra a aumentar anualmente.

En segundo lugar se encuentra la situación de endeudamiento en que se encuentran muchos trabajadores. Son muchos los que han desarrollado deudas con préstamos y tarjetas de crédito que consumen parte importante de sus salarios.

En tercero lugar ubicamos el hecho de que una gran parte de los trabajadores del sector privado no se vean beneficiados por aumentos salariales de ningún tipo. En algunos casos porque el patrón, aprovechándose del desempleo, infringe la ley manteniendo a sus trabajadores por debajo del mínimo. En otros porque por el solo hecho de pagar unos colones más que el mínimo de ley, exonera a los empresarios de pagar los aumentos. También están aquellos que trabajan en el sector informal en donde los salarios promedios no llegan a los doscientos mil colones netos.

Para el caso de las mujeres la necesidad de aumento salarial es mucho más urgente debido a que son discriminadas por su condición. Según estudios estas ganan por lo general un cuarto menos de salario que los hombres, por lo que son mucho más pobres. Se calcula también que cerca de un tercio de los hogares del país, los más pobres, son jefeados por mujeres sin pareja, lo que pone a depender a toda una familia de un solo ingreso.

Los empresarios atacan y los sindicatos no dan pelea

Si bien ninguna de las propuestas alivia la verdadera crisis por la que pasa la economía del pueblo trabajador. Es claro que no da lo mismo obtener el 6,5% del BUSSO que el 1,6% de los empresarios o el 2,9% de la ANEP.

Lastimosamente ninguna de los tres sectores sindicales tiene posibilidades de lograr sus ‘’mejores’’ propuestas debido a que insisten en definir la discusión salarial encerrados en cuatro paredes con el gobierno y los patrones en el Consejo Nacional de Salarios.

De este espacio jamás resultará una buena negociación salarial. Las dirigencias sindicales presentes no tienen ningún poder con que presionar a los empresarios o al gobierno dada su poquísima afiliación en el sector privado.

Al respetar la prohibición práctica que establecen los patrones, de organizar sindicatos en la mayoría del sector privado, a estas dirigencias no les queda más que votar por la ‘’menos mala’’ de las propuestas. Que es usualmente un engañoso punto medio propuesto por el gobierno.

Esto nos deja con una negociación en donde los empresarios se siente muy confiados de presionar hacia abajo amenazando con más despidos y salida de empresas. Una ANEP que agacha la cabeza sin siquiera discutir, y todo una dirigencia sindical que nos vuelve a llevar a la misma trampa del Consejo Nacional de Salarios.

¿Qué hay del gobierno?

Todas las dirigencias sindicales, desde la APSE hasta la ANEP, actualmente están confiando en que un diálogo con el gobierno se traducirá en mejoras reales para el pueblo trabajador. Por eso participan de sus ‘’Mesas de Diálogo’’ y defienden el presupuesto con recortes del mismo.

Nosotros hemos sostenido que este es un gobierno de continuidad en todos los aspectos: concesiones, beneficios de zona franca, impunidad a la corrupción, etc. El tema salarial no es distinto.

A pesar de que no existe una ‘’Mesa’’ que hoy discuta los salarios del sector privado, en los hechos el Consejo Nacional de Salarios es hoy una mesa de concertación en donde las dirigencias confían en que el gobierno sea el que logre sonsacarle un buen aumento a los patrones para el trabajador. Ellas mismas defienden el 4% de aumento logrado para este semestre como un logro producto de su confianza en el gobierno.

Con esto las dirigencias sindicales se anotan un gol en contra debido a que en el marco de esta confianza, se siguen negando a consultar a sus bases sobre la propuesta salarial y a organizarlas para pelear por sus propuestas de aumentos. Con esto aseguran un resultado a favor del patrón y en contra del trabajador.

Como Partido de los Trabajadores destacamos la urgente necesidad de que los trabajadores el sector privado conquisten su derecho a organizarse en sindicatos para defender sus derechos. En el marco de la negociación sostenemos la urgencia de luchar por un 10%
de aumento salarial para todos los trabajadores.