Los diez años del Partido de los Trabajadores: Una serie de reflexiones (Parte II)

Continuamos con la segunda entrega de nuestros artículos sobre la significación de los 10 años del Partido de los Trabajadores.

El ascenso del “combo” del ICE, sus posibilidades y dilemas

A partir del año 2000 con la lucha contra el “combo” del ICE, se abre un ascenso social y popular que dura sin interrupciones hasta el 2007, la derrota electoral en el referéndum cierra este ciclo.

La lucha del “combo” del ICE ha sido la más importante y extendida lucha popular en los últimos 15 años, tanto en su extensión como en su radicalidad,  el hecho central de esta lucha es que fue una movilización popular cuyo epicentro fueron  los trabajadores del ICE y estos arrastraron tras de sí a los estudiantes universitarios y de secundaria, a una fracción de los trabajadores estatales y a amplios sectores del pueblo.

El problema central de cualquier lucha popular en Costa Rica, es que los trabajadores de las empresas privadas están desorganizados, y por lo tanto los núcleos centrales del a producción y la economía no pueden ser paralizados.

En el caso del “combo”, los trabajadores del ICE que es una de las principales empresas productivas de Centroamérica (el ICE) lograron que sectores de trabajadores privados participaran de esta lucha o bien disueltos en las “comunidades”, o participando después de sus jornadas de trabajo, los trabajadores que no participaron, miraron el movimiento con simpatía.

Fue una lucha con métodos de lucha muy radicales, los bloqueos de ruta permitan una amplia incorporación popular, organizar la solidaridad de los que no podía participar en la lucha y dañaban la circulación de mercancías y por lo tanto la ganancia empresarial.

La movilización popular varias veces desbordó a la conducción burocrática del FIT-ICE, la FEUCR y Fuerza Democrática.

EL “combo” del ICE fue el primer gran laboratorio, donde se mostró una de las características centrales de nuestra etapa: la contradicción entre la voluntad combativa de las masas, su disposición de lucha y sacrificio, su apertura a un amplio repertorio de métodos de lucha, desde la huelga de hambre hasta los bloqueos de ruta con principios de autodefensa; pero en este mismo momento sus direcciones políticas (todas atrapadas en las tesis de “el fin de la revolución”, “el fin del marxismo” y la “era de la democracia”) eran más conservadoras y más derechistas que nunca.

Los personajes que estuvieron al frente del “combo” del ICE, son los mismos que hoy dirigen el movimiento de masas (Fabio Chávez, Albino Vargas, la Familia Mora Valverde en sus distintos componentes).

Al cabo de 15 años podemos señalar sin lugar a dudas, que la conclusión que sacaron las clases dominantes y las direcciones burocráticas  fue: no permitir que se repita otra “combo” del ICE. Desde entonces se han empeñado en que esto no suceda.

Hay un hecho político sobre el que se ha meditado poco, la potencia de la movilización popular combinada con la confusión ideológica y política de la izquierda produjo un hecho sobre el que vale la pena meditar, la movilización popular del “combo” del ICE fue tan potente que no solo dejo herido de muerte al bipartidismo, el cual era el soporte político del régimen por más 50 años, también destruyó a las direcciones políticas que encabezaron la resistencia contra el proyecto privatizador.

Dentro del campo popular había dos fuerzas políticas encabezando el movimiento, una mayoritaria representada por Fuerza Democrática, proyecto donde co habitaban José Merino del Río, Vladimir de la Cruz y José Manuel Núñez, es decir una fusión de la vieja izquierda reciclada y un sector del liberacionismo.

El proyecto de Fuerza Democrática era ser el tercer partido que destronara al bipartidismo, era un proyecto burgués por su programa, electoral por su estrategia, pero con un sector estalinista en su interior y ese sector tenía un peso muy importante.

La lucha del “combo” del ICE, hizo estallar a Fuerza Democrática en tres sectores distintos, cada sector tomó un rumbo distinto,  no fue solo una lucha interna por el control del partido, era algo más profundo.

En el seno de las clases dominantes, se instaló un debate político central, si se  iba a permitir que el partido de recambio del bipartidismo fuera un partido donde los estalinistas tuvieran un peso importante o si el recambio tenía que ser un partido netamente burgués y probadamente anticomunista. En diciembre del año 2000 se funda el Partido Acción Ciudadana, que será a la postre le recambio efectivo del bipartidismo.

La otra corriente política, en el seno del campo popular era el Movimiento de Trabajadores y de Campesinos, organización trotskista, nacida en 1998, que mantenía una relación política bastante lejana con la Liga Internacional de los Trabajadores, sobre todo con el sector del POS-México, que luego abandonará la LIT-CI.

El MTC había aparecido de manera tumultuosos en medio de un vigoroso ascenso popular, Orlando Barrantes uno de sus dirigentes principales había organizado  CONATRAB (Consejo Nacional de Trabajadores Bananeros), aglutinando a miles de trabajadores y ex-trabajadores bananeros que fueron expuestos al agroquímico Nemagón en las plantaciones bananeras durante la década de los años 70. En medio de ese ascenso popular CONATRAB ayudó a organizar pequeños agricultores,  campesinos sin tierra y grupos de vivienda.

Al MTC se sumaron luego Héctor Monestel y el núcleo dirigente del SINDEU, con un amplio historial de sindicalismo estatal combativo, un pequeño grupo proveniente de Gente U (la principal corriente estudiantil “de izquierda” en los años 90’s), un pequeño grupo de marxistas alrededor de Roberto Ayala y un grupo juvenil llamado Juventud Neo, vinculado a las luchas estudiantiles y comunitarias en Guápiles.

En medio del ascenso del “combo” del ICE, se logra construir el Foro Nacional de Lucha “Jesús Martínez”, que aglutina a tres organizaciones de masas importantes: ASTRAA, SINDEU y CONATRAB, pero también a sectores del magisterio nacional, sectores populares, una fracción del movimiento estudiantil universitario opuesta a la orientación conciliadora dela FEUCR, un sector importante del movimiento de secundaria, sectores de los trabajadores hospitalarios sobretodo del HSJD ( en ese momento uno de los hospitales más combativos del país).

Es decir había posibilidades de construir un polo alternativo al bloque FD-FIT-ICE-FEUCR. Tal hecho no ocurrió, más bien las organizaciones trotskistas que impulsaron el Foro Nacional de Lucha “Jesús Martinez” (el POS, el MTC y el PRT) pese a un pequeño fortalecimiento momentáneo, entraron en una crisis política y organizativa que hoy las ha hecho casi desaparecer a las tres.

La clave que el MTC y que Fuerza Democrática desaparecieran después de haber estado al frente de la movilización popular más importante del país, tiene que ver con los grandes dilemas y las grandes preguntas políticas que se le abrieron al campo popular durante el periodo 2000-2007.

EL MAS, como origen de lo que hoy es el PT, nace justamente al fragor de ese ascenso e intentando resolver los nuevos problemas y los nuevos dilemas que se le planteaban al movimiento de izquierda y popular en el país. ¿Cuáles eran estos dilemas?

Hoy en el año 2015, está claro que en Costa Rica existen dos partidos políticos de izquierda a escala nacional, uno el mayoritario es el Frente Amplio y el segundo bastante atrás en peso político es el Partido de los Trabajadores.

Las cosas no eran tan claras entre el año 2000 y el 2007, había  muchos grupos de izquierda que se disputaban transformarse en referentes y que  a su manera intentaban dar respuestas a acuciantes problemas políticos y teóricos.

Uno de los primeros dilemas que se le planteaban después del “combo” del ICE era  ¿Qué significaba esta resistencia popular? ¿Qué significaban las luchas del periodo 2000-2007? ¿Era posible vencer?

Las preguntas tenían sentido en la medida que cualquier organización de izquierda tenía que sopesar por un lado el efecto de la restauración capitalista en la URSS, en China y en Cuba y la ofensiva ideológica sobre el “fin del socialismo” y por otro lado las mutaciones del capitalismo imperialista y su agresivo plan de colonización y sobreexplotación con la consecuente resistencia de las masas, resistencia que en América Latina, había tumbado de manera revolucionaria  varios presidentes en Ecuador, Argentina y Bolivia.

El debate era: que era más importante en nuestra época la restauración del capitalismo y la ofensiva ideológica o la resistencia revolucionaria de las masas.

Una tesis muy potente, de la que es partidario el Frente Amplio es que ya no se pueden hacer revoluciones socialistas, por lo tanto que la única manera de avanzar era lograr conquistar espacios institucionales por la vía de las elecciones y los acuerdos políticos.

Otra tesis muy en boga en el inicio de siglo, era la que defendía el zapatismo y el autonomismo, para el cual también era imposible realizar revoluciones socialistas victoriosas, de hecho era innecesario e indeseable la perspectiva de la conquista del poder político. Por lo tanto la estrategia consistía en fortalecer las resistencias locales y renunciar a una perspectiva de poder obrero y popular.

El núcleo de militantes que luego fundara el MAS, estaba en su gran mayoría dentro del MTC y por lo tanto dará una primera respuesta a estos dilemas: lo fundamental de nuestra época es la resistencia revolucionaria de las masas, la crisis del estalinismo lo que habré es la posibilidad de construir nuevos grupos de izquierda. Y eso era lo que se pretendía hacer construir una nueva organización de izquierda.

Había que impulsar las luchas de resistencia y construir una organización de izquierda, esa organización debe ser socialista, es decir debe defender la tesis de la lucha por el poder, a través de una revolución socialista.

Estas opiniones fueron un corte radical para no incorporarse al Foro de Acción Política (el antecesor del Frente Amplio), pero también para no sumarse a las tesis anarquistas y autonomistas que en el periodo 2000-2005 parecían cobrar fuerza.

Querer vincularse a las luchas de masas y dirigirlas allí donde se pudiera, construir un partido y que este partido fuera socialista era ya una gran definición, pero no resolvía muchos otros problemas.

¿Qué otros problemas quedaban planteados en este periodo? Al igual que el Frente Amplio, el MAS, primero y luego el PT se plantearon la necesidad de construir un partido político. Esto era una diferenciación con todo una sector de la izquierda que abogo por formas intermedias entre el partido y el movimiento o directamente la inecesariedad de la organización política.

¿Porque un partido político y no una movimiento amplio? Quienes como los autonomistas defienden que no hay que organizarse en partido político, suponen que el movimiento por su propia fuerza y sin dirección política puede vencer el poder centralizado de las clases dominantes.

Nuestra respuesta ha sido la contraria, hay que organizarse en un partido político justamente porqué hay que luchar por el poder político, el movimiento de masas es heterogéneo y tienen distintos niveles de aprendizaje, compromiso y conciencia política, justamente porque el movimiento es heterogéneo, necesita de una vanguardia política que oriente los objetivos generales del movimiento.

Por otro lado la organización en partido político, con estatutos, organismo y congresos permanentes es en realidad mucho más democrático y también más sólido, que las características del movimiento el cual siempre puede ser influenciado por los vaivenes de la opinión pública, pero también la tesis movimientista esconde el hecho que los dirigencia política que produce son liderazgos donde pesa mucho la exposición mediática y la capacidad retórica de los individuos.

Ahora inclinarse por la tesis de construir un partido político no resolvía cuales deberían ser las características de este partido.

En el Partido de los Trabajadores hemos intentado dar una respuesta a qué tipo de partido de partido deberíamos construir, debería ser un partido de revolucionarios, de militantes, asentado en la clase obrera, con un programa para la revolución socialista, un partido que sea parte de la construcción de una internacional revolucionaria, es decir un partido  internacionalista.