Los diez años del Partido de los Trabajadores: Una serie de reflexiones (Parte I)

Por: Roberto Herrera

Introducción

Queremos presentar a la militancia y a los simpatizantes del Partido de los Trabajadores una serie de artículos que permitan encuadrar en la historia de la lucha de clases costarricense la fundación de nuestra organización el 21 de Octubre de 2005.

Nuestro partido se nutre de compañeros y compañeras que hoy salen a luchar para enfrentar las políticas de ajuste, austeridad y saqueo de Luis Guillermo Solís, en el marco de estas luchas concretas en defensa del trabajo, la tierra, la educación y derechos democráticos muchos deciden incorporarse al PT.

Queremos presentarles a estos compañeros y compañeras que recién se incorporan al partido, cuál ha sido la larga marcha de los sectores populares y la clase trabajadora costarricense por dotarse de un partido político propio.

Queremos desarrollar cual es la importancia política que hoy tengamos una herramienta como el Partido de los Trabajadores.

Antecedentes. Del “asalto a los cielos” a la desintegración

“La revolución en América Latina, no es un capricho o una utopía, sino que es una realidad. (…) Toda la historia de América Latina está plagada de testimonios de esta voluntad de cambio y transformación, inspirada en las concepciones marxistas leninistas” Roberto Salom Echeverría. La crisis de la izquierda en Costa Rica (1987).    

 

“Vamos a recurrir a todas las acciones legales e institucionales para que los trabajadores regresen a sus trabajos” Declaraciones de Roberto Salom Echeverría durante la huelga de los trabajadores del programa PAIS (2013).

La izquierda política costarricense ha tenido dos “épocas de oro” una en los años cuarenta y otra hacia finales de los setentas e inicio delos 80’s 8 (1).

Al calor de la influencia de la revolución cubana y de la revolución nicaragüense la izquierda política costarricense logra revertir parcialmente la dura derrota que sufrió en los años 1948-1949. (2).

Pero a partir de mediados de los años ochenta, una dura crisis atrapó a la izquierda costarricense, entre los años 1983 y 1986, las tres principales organizaciones de la izquierda política (Partido Vanguardia Popular, Partido Socialista y Movimiento Revolucionario del Pueblo) sufren una serie de divisiones y debilitamientos, el PS y el MRP para inicios de los años noventa se han auto disuelto.

El PVP se divide violentamente en dos corrientes, una liderada por Manuel Mora y la otra dirigida por Humberto Vargas y Arnoldo Ferreto,  esta división es transferida burocráticamente a casi todas las organizaciones sindicales y populares del país. El movimiento sindical y campesino sale debilitado y divido. El solidarismo, aupado por la iglesia católica y los empresarios  empieza a florecer allí donde antes dirigirán los comunistas.

Consolidada esta división en el seno del PVP, ambas corrientes empiezan sistemáticamente a languidecer, para el año 1994, ambas corrientes habían perdido cualquier referencia política parlamentaria por primera vez desde 1970. ¡Lo que no había logrado la burguesía con la represión de los años 50’s, se había logrado pacíficamente a mediados de los noventas! Parecía que los “comunistas” y la izquierda habían desaparecido de la vida política.

Otras organizaciones de la izquierda política críticas al PVP,  como el maoísta Frente Popular Costarricense o la Organización Socialista de los Trabajadores (trotskista) se disolverán en “nuevas organizaciones”, “menos sectarias y más amplias”, pero en realidad esta mutación será el inicio de un vendaval que llevaría a muchos de sus militantes a transformarse en empresarios o en personal político calificado de la burguesía. (3)

La descomposición de las organizaciones políticas de izquierda costarricense coinciden con procesos sociales y políticos más amplios y complejos: 1) El procesos de restauración capitalista en la URSS, a partir del año 1985. 2) Las revoluciones democráticas contra los regímenes estalinistas de partido único. 3) La contrarrevolución económica de la burguesía y el imperialismo para recuperar la tasa de ganancia y derrotar la “la fuerza de la clase obrera organizada”, con la consecuente financierización de la economía  y aumento en las tasas de explotación y saqueo. (4) El estrangulamiento de la revolución centroamericana y el fracaso de la política sandinista de construir el “socialismo con los dólares del capitalismo” a través de la economía mixta.  (5) La ofensiva ideológica del imperialismo en el sentido que “el socialismo murió” y ahora solo es posible la “democracia” y el “libre mercado”, las antiguas direcciones guerrilleras del FSLN; el FMLN y la URNG fueron ganadas activamente para esta concepción.

Para 1990, en el contexto de la derrota electoral del sandinismo el comandante Víctor Tirado, lanza una tesis que hará época, habríamos entrado al fin del: “ciclo de las revoluciones antiimperialistas, entendiéndolas como enfrentamiento total, militar y económico con el imperialismo”.

Bajo esta misma concepción y esta misma política es que se firman los Acuerdos de Paz en El Salvador y Guatemala, las viejas organizaciones guerrilleras se transforman en partidos parlamentarios en el marco del orden burgués, los comandantes guerrilleros abandonan la montaña y entran a los palacios.

Nuevos ideólogos de la traición y la derrota florecen, Joaquín Villalobos, ex comandante del Ejército Revolucionario del Pueblo, (el asesino del poeta Roque Daltón)  pronto se transformara en el referente ideológico de la traición y la adaptación, para 1993 ahora como socialdemócrata decía: “la democracia política, las elecciones, el parlamento, son los campos de acción para mejorar las posiciones de poder en el gobierno y fortalecer la sociedad civil”.

Para mediados de los años 90’s en Costa Rica estamos en el climax de las políticas neoliberales en el país, gobierno José María Figueres cuenta con un significativo apoyo 49, 6% de los votantes (casi 740 000 electores), a través de un pacto con el PUSC que le garantiza la mayoría absoluta del parlamento  lanza un agresivo plan de privatizaciones y reformas neoliberales (Venta de FERTICA, cierre de ferrocarriles, contrarreforma pensional, militarización de la policía).

La izquierda política está más debilitada que nunca y reducida a los dos escombros del estalinismo el Partido del Pueblo Costarricense (línea Mora) y el Partido Vanguardia Popular (línea Humberto Vargas).

A partir del año 1996, José Merino del Río inicia un re arme político en las filas de lo que queda del morismo, inicia la construcción de una política y una narrativa, de una “modernización” que dará origen lo que hoy es el armado político del Frente Amplio.

Para Merino, los comunistas serían en realidad ya no el partido de la clase trabajadora, sino uno de los vectores que permitieron que la sociedad costarricense fuera esencialmente distinta al resto de Centroamérica y que junto una serie de fuerzas políticas: socialdemócratas, socialcristianos, demócratas honestos establecieron en Costa Rica: “un régimen político de convivencia civilizada con una orientación social avanzada”.

Por lo tanto la alternativa política seria agrupar al “morismo” y a toda la izquierda “reciclada y modernizada” en la tesis del fin de la posibilidad de la revolución, a los socialcristianos “honestos” y a los liberacionistas “honestos” en una fuerza política que se postule como una tercera alternativa a la “cleptocracia neoliberal” representada por el PLN y el PUSC, ahora llamados “PLUSC” (para hacer referencia a que eran el mismo grupo cimentado sobre la base de los negocios corruptos).

Usando este perfil y esta política José Merino de Río, regresa al parlamento como parte de Fuerza Democrática, justamente acompañado de ex liberacionistas como Célimo Guido y José Manuel Núñez.

Pero a mediados de los años 90’s pese a la dureza de los planes de ajuste neoliberal, el debilitamiento del movimiento sindical y la integración/desmoralización de las fuerzas de izquierda un fenómeno contradictorio empezaba a surgir, con la destrucción del aparato estalinista mundial que “echalecaba” a la clase trabajadora, y con las nuevas luchas que emprendía el pueblo trabajador acicateado por el rediseño neoliberal  se abría un nuevo espacio político y sindical para construir una alternativa radical, socialista y clasista.

A mediados de los años noventa en el medio de la confusión y el retroceso, experiencias como la conducción combativa en el SINDEU, dirigido por Héctor Monestel, militante fundador del trotskismo en Costa Rica, mostró que era posible otra alternativa, para el año 1994 Héctor Monestel señalaba: “ El problema que se le presenta al movimiento sindical y popular no estriba tanto en la cómoda tragedia individual que desgarra a sus dirigentes tradicionales. Al fin y al cabo, individualmente que se pudran y se corrompan si eso les reconforta. El verdadero problema que enfrentan los trabajadores en este tramo de la Historia es que no sólo han perdido aliados en la intelectualidad y la pequeña burguesía sino que la gran mayoría de esos sectores y dirigentes burocráticos pasan decididamente a jugar el sucio rol de mantener desmovilizados a los trabajadores en el interior mismo de las organizaciones naturales del movimiento sindical y popular. Su tarea es amarrarlos a los pactos de Concertación Social, ilusionarlos en procesos electorales, ilusionarlos en la confianza hacia las instituciones del régimen democrático burgués y parlamentario, en fin, ilusionarlos en el reducto de la reacción democrática y la contrarrevolución económica del imperialismo.”

En ese mismo año Monestel llamaba a : “recuperar el principio de la independencia de clase del movimiento sindical, luchar por un sindicalismo independiente de los patronos y del Estado, independiente del Gobierno y del imperialismo”  y proponía: “sacar al movimiento sindical de su crisis y estancamiento actuales construyendo una Corriente Sindical Unitaria Independiente que se planteé como dirección alternativa rompiendo con la política de Concertación Social y con el proceso de asimilación y degeneración del “Nuevo Sindicalismo” hoy adaptado por completo a la reacción democrática y contrarrevolución económica del imperialismo”.

Con ese programa y esa orientación el SINDEU, marcara todo una pauta y un modelo en los años 90s de sindicalismo alternativo, democrático y clasista. Esta perspectiva tomará un nuevo giro a partir del año 2000, con la lucha del “Combo del ICE”.

Cuando compañeros como Héctor Monestel y Octavio Carrillo se incorporaron a las filas del Partido de los Trabajadores trajeron esta experiencia de lucha con ellos que a la vez se fusiono con la experiencia de una nueva generación revolucionaria que empezará a florecer a partir del ciclo de luchas del año 2000-2005.

Ese será nuestro próximo artículo.   

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Notas

(1) Presentamos un cuadro que pueda ayudar a comprender la evolución general de la influencia social y política de la izquierda costarricense desde mediados de los años setenta hasta mediados de los años ochenta, cuando empieza su desintegración y decadencia.

En el cuadro mostramos el nivel de influencia electoral de la izquierda política representada en el Partido Vanguardia Popular, el Partido Socialista Costarricense, el Movimiento Revolucionario del Pueblo y la Organización Socialista de los Trabajadores, comparada con las fuerzas políticas burguesas hegemónicas. También presentamos los niveles de  sindicalización de los trabajadores durante este periodo.

Cuadro Nº 1: Evolución en influencia política de las alternativas electorales comunistas desde 1974 hasta 1986

 

 

1974 1978 1982 1986
Padrón Electoral 875 041 1 058 455 1 261 127 1 486 474

 

Votantes efectivos

 

699 340 (79,9%) 860 206 (81,3%) 991 679

(78, 6%)

 1216 300 (81,8%)

 

Cantidad de votos del partido ganador 294 609

(PLN-Oduber)

419 824 (Unidad-Carazo) 568 374

(PLN-Monge)

620 314

(PLN-Arias)

Porcentaje del partido ganador en relación con los votos válidos (43,4%) (50,5%)

 

(58,8%)

 

(52, 3%)

 

Izquierda/

Diputados (varios grupos)

39 790

(Acción Socialista, PS, FPC)

79 750

(PU, FPC, OST)

65 987

(PU, PAcP, POC)

60 236

(PU, AP)

Escaños obtenidos 2 (Ac. S.) 3 (PU) y 1 (FPC) 4 (PU) 1 (PU) y 1 (AP)
PVP y sus plataformas electorales 29 310 (Ac. S.) (4,4%) 62 865 (PU) (7,7%) 61 465 (PU) (6,4%) 31 685 (PU) (2,7%)
Porcentaje de votantes de izquierda en relación a los votos válidos 6% 9,8% 6,9% 4,95%
Porcentaje de sindicalización general 10,9%

(1973)

15,7%

(1984)

15,6%

(1984)

(2) Decimos parcialmente porque hay dos hechos centrales que no logran ser superados, en primer término una explicación teórica y política coherente de las razones por las que la clase trabajadora fue derrotada en 1948-1949. En los hechos a partir de finales de los años 60’s el PVP se incorpora a la política de “olvido patriótico” (en 1966 el PVP llama a apoyar la candidatura de Daniel Oduber), es decir contribuye activamente a tergiversar y ocultar la historia de los años 40’s y se suma a la tesis de la “corresponsabilidad”. Hoy en día esta racionalización ideológica se traduce en la política del Frente Amplio de llamar a “defender el Estado Social de Derecho”.

El segundo punto central es que pese a que el PVP logró en los años sesentas recuperar su peso sindical en las fincas bananeras, nunca logró organizar a la clase obrera de las nuevas industrias y empresas surgidas en la posguerra así en los ingenios azucareros, en las meloneras o las fábricas industriales nunca se contó con organizaciones sindicales que lograran valorizar la fuerza de trabajo y que pusieran coto al poder despótico de los burgueses. La ausencia durante décadas de sindicatos en los núcleos centrales del proletariado costarricense, es lo que explica que sean tan altos los ritmos de explotación que la clase trabajadora costarricense acepta y tolera.

(3) Es sabido que mucho del personal político del gobierno de José María Figueres y de Laura Chinchilla fueron ex militantes del Frente Popular Costarricense, por ejemplo Fernando Herrero, Leonardo Garnier y Flor Isabel Rodríguez. En el caso de la OST Fausto Amador, es hoy un empresario que realiza negocios en Nicaragua, Federico Tinoco fue diputado del PLN, Ángel Ruiz se transformó en un anticomunista militante, Marta Trejos es parte de los alrededores del PLN.

(4) Convencionalmente se le llama a esta etapa “neoliberalismo” y en Costa Rica significo una modificación significativa de la economía, la estructura productiva y los niveles de explotación de la clase obrera. El movimiento popular costarricense y la izquierda política identifica el término “neoliberalismo”  con una serie de políticas y medidas muy variadas:  los PAES I, II y III; los TLCs, las privatizaciones, las aperturas comerciales, el ascenso del solidarismo y la cultura antisindical, la importación masiva de mano de obra nicaragüense, la apuesta por la economía de servicios y de agro exportación, etc.