La juventud y la revolución

 “Si no eres parte de la solución, eres parte del problema, actúa!”

Lenin

A lo largo de la historia, en la amplia mayoría de los procesos de lucha de clases, la juventud ha cumplido un papel central. Esta no solo ha participado como sostén o “relleno” de estos procesos, sino que ha llegado a tener incluso un papel de dirección en los mismos. Luchas como el Mayo Francés, el Cordobazo y en nuestro país la lucha contra ALCOA, son ejemplos donde la juventud encabezó procesos que dejaron huella a nivel histórico y mundial, y hoy son un importante legado que debemos retomar.

En la actualidad la juventud está jugando un papel importante en casi todos los procesos de lucha de clases a nivel mundial, donde su presencia y capacidad de lucha ha sido determinante. En el caso de las insurrecciones árabes y del norte de África millones de jóvenes salieron a las calles para luchar por derechos democráticos y contra una realidad de desempleo, miseria y falta de oportunidades. En Europa, a partir de la crisis, la juventud ha sostenido una lucha permanente por mejores condiciones de vida, por el derecho al empleo y por un futuro con mejores condiciones. El levantamiento de estudiantes en Latinoamérica, en defensa de la educación, ha sido un fenómeno continental, siendo especialmente fuerte en Chile, Colombia y República Dominicana. Ahí la juventud ha salido a defender una educación gratuita, pública, laica y de calidad. Estas luchas muestran como la juventud, al salir a defender sus intereses y al salir a exigir condiciones dignas de vida se enfrenta objetivamente a las políticas del imperialismo, y como puede jugar un rol determinante en los procesos de lucha de clases a nivel mundial.

Sin embargo existe una limitante al potencial que tiene la juventud en estos procesos: la desorientación y confusión política. En medio de un mundo en que las referencias y organizaciones revolucionarias son minoritarias, muchos jóvenes buscan respuesta a sus problemas dentro de corrientes y teorías burguesas o simplemente idealista. Algunos sectores lo hacen en el marco de los partidos tradicionales. Pero lo que llama la atención es la cantidad de alternativas de los “pequeños cambios”, que en realidad no son ningún avance, sino una falsa salida, un engaño.

Consideramos central que esta confusión sea superada. La juventud hoy participa en acciones que son objetivamente anticapitalistas, objetivamente antiimperialistas, pero no lo hace con esta consciencia muchas veces. No hay ninguna solución a los problemas que enfrenta nuestra generación en el marco de los pequeños cambios, sino que debemos ubicar todas las luchas, en el marco de la lucha contra el capitalismo.

La juventud debe ser revolucionaria, justamente pues no tiene futuro por fuera de la lucha por transformar el mundo. Sectores importantes de la juventud a nivel mundial están comenzando a tener consciencia de que el panorama que les espera no es nada alentador, salvo si se lo construyen mediante la lucha. La crisis capitalista ha empeorado las condiciones de vida, trabajo y estudio de los jóvenes, y amenaza con hacer que la juventud lo pierda todo. Si esta generación no sale a luchar no va a tener pensiones, ni derechos laborales, ni seguro, ni medio ambiente, ni posibilidad de tener vivienda, ni derechos políticos, ni posibilidad de siquiera mantener una familia…

Para este fin es necesario que la juventud en general rompa las barreras de engaño que se han entretejido desde el nacimiento de esta generación. Esta juventud se levanta cada vez con más fuerza, en diferentes lugares del mundo a señalar esas contradicciones y a proponer que hay un solución clara: luchar por la construcción de un partido revolucionario a nivel mundial, que luche por el socialismo.