¡Exigimos un alto a la violencia machista!

El pasado lunes 30 de octubre, los medios de comunicación anunciaban un nuevo episodio de violencia machista en el país: Crisley Martínez, una joven de tan solo 19 años, fue brutalmente asesinada por un hombre 37 años mayor que ella.

El caso de Crisley no es aislado, sino que es uno más que se suma a la lista de mujeres víctimas de femicidio. Durante el año 2016, 23 mujeres fueron muertas en nuestro país a manos de sus compañeros sentimentales. En lo que va del 2017, alrededor de 16 mujeres ya fallecieron de la misma manera.

Aunque los medios de comunicación se refieran a estos graves hechos como el resultado de un simple ataque de celos, problemas de parejas o “crímenes pasionales”, la realidad es que la causa de la violencia contra las mujeres es el machismo.

El machismo es una forma de pensar o ideología que defiende que las mujeres son inferiores a los hombres, que sólo sirven para cocinar, “hacer oficio” y criar chiquitos, o que las mujeres son más débiles física, mental y emocionalmente.

Los femicidios no son la única forma de machismo

Si bien los femicidios son la expresión más grave del machismo en la sociedad, no es la única. También se refleja cuando se promueve a las mujeres como las encargadas de las labores domésticas, o cuando son las únicas responsables por el cuido de hijos, hijas y personas adultas mayores.

Estas tareas podrían ser garantizadas por el Estado o las empresas sin ningún problema, pero se las recargan a las mujeres como una manera de ahorrarse más dinero pues a las mujeres no se les paga nada por hacerlas, es decir, salen “de gratis”.

Esta idea de “las mujeres en la casa”, que muchas veces es promovida por los medios de comunicación y grupos religiosos, limita la posibilidad de que las mujeres puedan salir a trabajar y adquirir independencia económica.

La violencia machista no es igual para todas las mujeres

La violencia es un tema que afecta a todas y cada una de las mujeres. Según los mismos datos de la Organización Mundial de la Salud, una de cada tres mujeres (35%) en el mundo ha sufrido algún tipo de violencia física y/o sexual por parte de su pareja en algún momento de su vida.

Sin embargo, cuando se trata de las mujeres de la clase trabajadora, la violencia se profundiza en todos los ámbitos de la vida. Las condiciones precarias a las que están expuestas en sus centros de trabajo, muchas veces las llevan a renunciar para volver a sus hogares.

Otras veces, debido a la gran falta de empleo en nuestro país, las mujeres agredidas ni siquiera tienen la oportunidad de salir a buscar empleo. Por eso dependen financieramente de sus agresores y no pueden trasladarse a otros lugares para su protección debido al cuido de los hijos.

Al mismo tiempo, el Estado no garantiza una mayor cobertura en programas de atención psicológica, médica y jurídica, ni casas de acogida o refugios para las víctimas de violencia. Esto último, deja por fuera a gran cantidad de mujeres de la clase trabajadora que no pueden pagar por estos servicios.

Una salida socialista para combatir la violencia

Para combatir la violencia machista, desde el Partido de los Trabajadores y Lucha Mujer proponemos:

  • Creación de comedores y lavanderías comunales para que estas tareas no sean recargadas en las mujeres y puedan salir a trabajar.
  • Creación de guarderías gratuitas y de calidad para el cuido de hijos e hijas. Cobraremos impuestos a las zonas francas para financiar estos centros de cuido.
  • Acceso a trabajo digno, vivienda y educación para tener independencia económica y así poder salir de los ciclos de violencia.
  • Acceso a programas de subsidios económicos, y becas de estudio y empleo para tener ingresos económicos al poner denuncias por violencia machista.
  • Aumento en la cantidad de albergues para la protección inmediata de las mujeres e hijos que son víctimas de violencia.
  • Ampliación de los programas de atención a mujeres agredidas para que estos brinden atención médica, jurídica y psicológica.

Desde Lucha Mujer y el Partido de los Trabajadores insistimos en que para implementar este programa, necesitamos también cambiar este sistema capitalista que busca la explotación y la opresión de la clase trabajadora para obtener más ganancias. Para esto, toda la clase trabajadora, tanto hombres como mujeres, deben sumarse a esta lucha.

Por último, queremos hacer un llamado a las mujeres trabajadoras, estudiantes, migrantes, campesinas a sumarse al Partido de los Trabajadores y construir una nueva alternativa para luchar por mejores condiciones de trabajo y de vida.