Exigimos del Gobierno ir más allá de discursos que saluden a las mujeres

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Exigimos protección de la violencia machista

La mayoría de las mujeres ha sido víctima de violencia de alguna forma en el transcurso de su vida.

En la calle enfrentamos el acoso callejero, tocamientos indeseados y hasta agresiones sexuales. Incluso se llega a culpabilizar a la mujer afirmando que fue por la ropa que vestía o por la hora en que andaba en la calle, asumiendo que las mujeres debemos vivir bajo una especie de “toque de queda. Se nos enseña a temer a la calle cuando en realidad el abuso sexual se da, en la mayoría de casos, en el seno de la familia o por parte de una persona conocida.

En las familias a las hijas se les asigna desde el trabajo doméstico hasta el cuido de menores y adultos mayores mientras sus hermanos tienen más tiempo para el estudio o el descanso. A menudo bajo amenaza de violencia física o verbal en caso de desobedecer.

En los centros de trabajo las mujeres se encuentran expuestas al acoso, la humillación de recibir menor pago por el mismo trabajo, el irrespeto a sus derechos como disponer de tiempo y espacio de lactancia, incluso a ser despedida por embarazo. Las mujeres trabajadoras somos las más vulnerables ya que dependemos  de nuestro salario para subsistir. Las trabajadoras nicaragüenses se exponen además a ser deportadas y multadas, por lo que su situación es aún más difícil. Sin embargo esta situación no es vivida por todas las mujeres por igual. No es la realidad de las mujeres burguesas, es la realidad de las mujeres trabajadoras, pobres, nicaragüenses en condición de inmigrantes.

La violencia llamada “doméstica” es en realidad una expresión del machismo en el seno de la pareja, donde el hombre controla, insulta, menosprecia, humilla, empuja, golpea y hasta mata a la quien  “quiere “. Entre enero y febrero del año en curso ya han muerto 5 mujeres en manos de sus parejas, muchos de ellos, en episodios  de atroz violencia.

¿Qué exigimos del Estado?

Se necesitan albergues para mujeres con sus hijos e hijas donde se garantice no sólo seguridad física sino también un acompañamiento integral para conseguir trabajo y vivienda.

Las mujeres de clase trabajadora, a menudo amas de casa, tenemos mayor desventaja ya que disponemos de menos recursos para salir de las relaciones de violencia. Además, para ser madre soltera y trabajar se necesita resolver el cuido de los hijos e hijas. Si el Estado no garantiza guarderías gratuitas y de calidad, muchas madres seguirán condenadas al desempleo y tendrán más dificultades para salir de las relaciones de violencia.

El papel que han jugado las instituciones del Estado en el combate a la violencia machista es deplorable. El Poder Judicial revictimiza, confía en mecanismos como la conciliación, falla en  dictar  medidas cautelares y termina siendo cómplice de los femicidios. El gobierno sigue financiando a la religión católica y dando poder a la evangélica, instituciones que predican la sumisión de la mujer hacia el hombre, y bajo la excusa del matrimonio se deba aguantar violencia.

Hasta el INAMU es complaciente con los hombres agresores al grado que, durante el Mundial de fútbol, sugirió a las mujeres alejarse de sus hogares durante los partidos para evitar episodios de violencia, asignándole así la responsabilidad de impedirla. Debe también señalarse su papel de silencia hacia la violación reiterada de derechos laborales hacia las mujeres, hacia lo recortes del Estado contra programas de atención social y salud.  

El MTSS, por su parte es el principal cómplice de desempleo de las mujeres, de los despidos por embarazo,  del irrespeto de licencias de maternidad, de la discriminación salarial.

Es el Gobierno y sus instituciones los responsables de esta violencia que precariza, sume en la pobreza, discrimina y fomenta el machismo y la opresión hacia las mujeres trabajadoras.

¡Que el Estado garantice guarderías gratuitas y de calidad!

¡Necesitamos albergues que den acompañamiento para encontrar trabajo y vivienda dignos a mujeres e hijos víctimas de violencia!

¡Cero tolerancias a la violencia machista!

¡Que no se culpe nunca más a una mujer por ser violentada!

¡No más acoso en el trabajo!