En el día de las madres: Luchemos por una Maternidad con derechos

¿Porque hablamos sobre esto?

Hace 100 años la Revolución Rusa abrió la discusión sobre las tareas que habían estado tradicionalmente impuestas a la mujer: el cuido de los hijos y las labores domésticas. Las cuales ubicó directamente ligadas a su opresión.

Según Alexandra Kollontai:

“El capitalismo ha cargado sobre los hombros de la mujer trabajadora un peso que la aplasta; la ha convertido en obrera, sin aliviarla de sus cuidados de ama de casa y madre… Por lo tanto nos encontramos con que la mujer se agota como consecuencia de esta triple e insoportable carga: disponer de las horas necesarias para el trabajo…; dedicarse, después… a los quehaceres domésticos; por último, cuidar de sus hijos.

Es por esto que la Revolución dedicó esfuerzos a la liberación de la mujer mediante la socialización de estas tareas. E inclusive desde el inicio, puso en práctica diversas normas como la prohibición del trabajo nocturno de las mujeres, la reglamentación de horas de trabajo y otras necesarias para la protección de la maternidad.

Sin embargo, el capitalismo 100 años después mantiene la situación de triple carga. Y en este 15 de agosto, muchas campañas sobre la maternidad, asociadas al tema del cuido, glorifican el sacrificio de las madres. Si bien este trabajo es muy valioso y muchas madres hacen esfuerzos extraordinarios para sacar adelante sus familias, no basta con un bonito regalo el día de la madre.  Las madres deben contar con las condiciones materiales para que esta función no represente un sacrificio.

Cuido: el gran debate

El cuido ha sido tradicionalmente impuesto a las mujeres, como algo mal llamado “natural” o “instintivo”  con un objetivo: que las mujeres se encarguen gratuitamente de ella, así como de otras tareas necesarias para que el sistema se siga sosteniendo. Asignando una triple carga a las mujeres de cada hogar: trabajo remunerado/ cuido/ labores domésticas

El capitalismo intenta maquillar la forma parasitaria en la que usa a las mujeres creando redes de cuido, pero estas terminan siendo completamente insuficientes. Según datos del Gobierno, al cierre del 2016 se atendían en la red 51.297 niños y niñas, que en relación a la niñez en la pobreza significa solo el 14%.

Los horarios diurnos y la falta de transporte dificultan el ir a trabajar a muchas madres que en ocasiones duran horas en el traslado de su casa al trabajo. El horario es otra limitante, donde tan solo un 8% de los niños atendidos están en horario nocturno. Los servicios disponibles son pocos y la falta de presupuesto lo empeora. Hace pocos días se dio a conocer un faltante de ₵6000 millones en la Red de Cuido, que obligó a congelar nuevos cupos desde febrero.

Gran parte de la red no es pública, es brindada por servicios privados y el IMAS da por niño ₵120 000, lo que representa un gran negocio para estos centros y se presta para la corrupción. Se ha utilizado además, como espacio para pagar “favores políticos” como pasó en el 2016 en Cartago y se han dado casos de mal manejo de dinero, de pago de materiales y maquinaria de trabajos que nunca se realizaron (caso CECUDI Los Chiles, 2017).

Violación a Derechos Laborales

La maternidad además del cuido, está relacionada con las condiciones laborales. Las mujeres sufren acoso y despidos cuando se encuentran embarazadas o en lactancia. Sufren irrespeto a sus horas de lactancia y son muchas las madres que viven la realidad de trabajar más de 8 horas diarias.

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Meses atrás, las trabajadoras de la contrata de limpieza de la UCR, SELIME, denunciaban ser tratadas de “vagas” por estar embarazadas y por necesitar asistir a citas médicas, para las cuales no les daban permisos o se le rebajaba el día. Si ya es difícil tener permiso para citas médicas durante el embarazo, tenerlo por  hijos enfermos es imposible.

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Las trabajadoras de las piñeras en los Chiles, sufren lo mismo y con alto riesgo de aborto son obligadas a trabajar en terribles condiciones o renunciar.

Además de que muchas de ellas son mamás solteras (19 194) o jefas de hogar con muy bajos salarios, las mujeres reciben en promedio 28% menos salario que los hombres.

El camino para una Maternidad justa

Bajo estas condiciones, la maternidad no puede ser vivida sin que requiera sacrificio. Y así como se concibió al empezar el Estado soviético, pensamos que las mujeres deberían tener derecho a vivir una maternidad justa y plena.

Desde el Partido de los Trabajadores llamamos a los obreros y obreras a denunciar la hipocresía del capitalismo y a exigir al gobierno las condiciones materiales para vivir la maternidad: acceso y cobertura real a centros de cuido, empleos y salarios dignos y erradicación de las violaciones a los derechos laborales.

Hace 100 la Revolución Rusa tuvo una gran preocupación por las madres. Se pensó que la situación de la mujer, la protección de la maternidad y la infancia eran el termómetro que indicaba el progreso de la sociedad socialista, consecuente a eso las leyes se tradujeron en medidas concretas que podían liberar a la mujer.  Por eso nuestro llamado hoy debe ser a retomar esa tarea y luchar por la transformación de la sociedad en una sociedad socialista, donde podamos ser madres trabajadoras sin necesidad de sacrificarnos. Donde el día de la madre se celebre la alegría de decidir traer una nueva vida a un mundo de justicia e igualdad.