Elecciones 2018: ¿Por qué es necesaria una alternativa socialista para los trabajadores?

El Partido de los Trabajadores ha iniciado nuevamente el proceso de inscripción electoral para participar a nivel nacional en el 2018.

Nuestra organización cumple más de 10 años de construirse en las luchas de la clase trabajadora, en los sectores más oprimidos por el capitalismo. Fue en el 2012 cuando por primera vez decidimos participar en las elecciones nacionales, llevando un programa político para la clase trabajadora. En esa ocasión logramos ser reconocidos en todo el país, obteniendo casi 13 mil votos para diputados y 5 mil para presidencia.

De igual forma, este año decidimos participar en 8 cantones para las elecciones municipales. En esas elecciones logramos una votación del 2919 votos en únicamente esos cantones. En lugares como Los Chiles, logramos superar el 4% del padrón electoral inclusive.

Sin embargo, los reglamentos del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) nos exigen que debemos alcanzar los 3 mil votos obligatoriamente, así sea que participemos en solo 1, 8 u 81 cantones.

Esta medida claramente antidemocrática está hecha para favorecer a los partidos de los ricos y empresarios, quienes son los únicos que tienen la capacidad económica de costear campañas electorales en 81 cantones.

Por esto el TSE decidió retirar nuestra inscripción al no llegar a los 3 mil votos requeridos. Cuando apelamos la resolución, el TSE se demoró tres meses en responder, lo que redujo significativamente el tiempo para iniciar nuestro proceso de inscripción.

Un estado y un régimen electoral que garantiza los grandes negocios

Para las organizaciones de la clase trabajadora, queda muy poco espacio dentro de un Estado diseñado para favorecer únicamente a las iniciativas políticas de los ricos y empresarios.

Las instituciones del estado y el actual régimen electoral favorecen todo tipo de casos de corrupción de políticos que buscan beneficiarse mediante negociazos.

Por ejemplo, en su momento el TSE permitió que Oscar Arias Sánchez siendo presidente hiciera campaña abiertamente a favor del TLC. Pero especialmente, el régimen del país permite la corrupción a partir de las concesiones de obras públicas, donde las empresas a las que les entregan estas concesiones son las mismas que patrocinan a los candidatos que ganan las elecciones.

Mientras tanto, desde el poder ejecutivo, el legislativo y los gobiernos locales los gobernantes reafirman su compromiso de poner el aparato y recursos del estado al servicio del sector empresarial nacional y el imperialismo; entregando los recursos de naturales y permitiendo la explotación sin respeto de los derechos laborales más básicos.

Hoy son los gobernantes cuyas campañas financiaron los grandes empresarios, los que permiten el incumplimiento del salario mínimo o libertad de sindicalización, los que exoneran a las empresas de pagar impuestos y los que nos quieren cobrar la crisis económica con recortes en programas sociales y con más impuestos al pueblo.

Así vemos cómo el mismo gobierno es quien se ha hecho el sordo de las denuncias de casos como las empresas piñeras en la Zona Norte, donde el Ministerio de Trabajo y la Fuerza Pública han trabajado como verdaderos cómplices de la represión a la exigencia de derechos.

La necesidad de organizarnos políticamente como trabajadores

No es para menos que el régimen electoral sólo favorezca las organizaciones empresariales. Porque el TSE al obstaculizar la participación de las organizaciones de los sectores explotados y oprimidos, hace que las elecciones sean un terreno donde los sectores burgueses se disputan entre ellos quién se deja mayores porciones de los negocios. Pero siempre ganarán los ricos para beneficio de los ricos.

Por eso el financiamiento de sus partidos se realiza a través de la deuda política –que al final pagan los trabajadores-, por eso no se regula el financiamiento de los partidos por parte de las grandes empresas (para más tarde cobrar el favor). Por eso los medios de comunicación solo abren espacios para los grandes partidos, y también por eso es que se prohíbe a los trabajadores migrantes participar de las elecciones y la política.

En este juego de la democracia burguesa, participan también partidos como el Frente Amplio que se dicen representantes del pueblo pero terminan colaborando con los grandes empresarios para sostener el régimen.

El Frente Amplio por ejemplo, dice ser crítico de “los partidos tradicionales” y vende la ilusión de que con las elecciones se solucionan los problemas de los trabajadores. Se presenta pidiendo el apoyo para llegar a la Asamblea Legislativa y tener más diputados. Pero en los hechos esas curules no las ponen al servicio de las luchas sino que se limita a formar parte de los acuerdos entre bancadas burguesas. De hecho, el gran papel que hoy juegan sus diputados, y que con orgullo reconocen, es ser prácticamente el ministro de presidencia del PAC, negociando agendas y proyectos del gobierno con las bancadas del PLN y PUSC.

Es por esto que para empezar a cambiar las condiciones de vida de los trabajadores es necesario empezar por organizarnos como clase, de manera independiente.

En las empresas, en las fincas, en todos los centros de trabajo es necesario empezar la organización sindical para defender nuestros derechos. Pero además, de esto necesitamos organizarnos políticamente para poner un freno a las violaciones de nuestros derechos, a los recortes en los presupuestos y a exigir que los empresarios empiecen a pagar la crisis que han causado.

Y estas reivindicaciones únicamente son posibles a través de un partido propio, de un partido que luche porque sean los trabajadores los que dirijan el gobierno y cambien por completo las reglas del juego.

Ese es el proyecto del Partido de los Trabajadores. Por eso, a pesar de todos los obstáculos es que seguimos impulsando la inscripción de nuestro partido, para presentar candidaturas que sí estén al servicio de organizar las luchas de la clase trabajadora, para construir un gobierno de los trabajadores, que combata el carácter antidemocrático del Estado burgués.

Seguiremos luchando por nuevas reglas de participación que permitan que sean los trabajadores los que puedan decidir verdaderamente en la plataforma electoral.

En este proceso, impulsaremos cambiar por completo el juego electoral, para abrir los espacios de participación a las organizaciones como la nuestra, las organizaciones de los explotados y los oprimidos.

Es urgente detener la corrupción de las concesiones públicas a las empresas que financian campañas políticas, por lo que se debe prohibir que las empresas aporten en las campañas.

Consideramos que para que exista una igualdad el estado debe financiar por igual a todos los partidos, garantizar el tiempo en la televisión y demás medios, así como la propaganda electoral.

Es fundamental levantar la prohibición para que los sindicatos participen en política nacional, y que los migrantes puedan votar y participar con regularidad en la política.

Sin embargo, aclaramos que aún con todas estas medidas, las elecciones en un Estado de la burguesía, no serán nunca un terreno donde los trabajadores puedan vencer, es por esto que seguimos construyendo el Partido de los Trabajadores, para organizar a la clase y su lucha por un gobierno de los trabajadores que rompa con el capitalismo.