El Informe de los 100 días de Luis Guillermo Solís: demagogia para atacar al pueblo

*Por Héctor Monestel, Jessica Barquero, Roberto Herrera, Jhon Vega y Laura Morúa.

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Las fuerzas populares deben saber leer el significado del informe de los 100 días del gobierno de Luis Guillermo Solís, nuestra opinión es que estamos en presencia de una demagogia que intentando mostrar formas democráticas lo que busca es profundizar los ataques contra el pueblo trabajador y las libertades civiles.

¿Por qué hacen lo que hacen?

Lo primero que queremos despejar es un argumento que ha sido usado por los que están en el gobierno o le apoyan. La idea que el informe de los 100 días del presidente es parte de la “nueva forma de hacer política”, un “un gesto innegable de transparencia y rendición de cuentas”, como dijo José María Villalta del Frente Amplio.

Aquí hay un intento de engaño, que confunde la causa con el efecto, LGS no hace este gesto inédito por su vocación democrática, sino todo lo contrario este gesto por retaceado que fuera, este intento de rendir cuentas es una imposición que en los hechos la ha conquistado la ciudadanía y los movimientos sociales y populares.

El repudio al autoritarismo y a la política oscura que fomenta la corrupción y los negocios privados ha sido constantemente repudiada por el pueblo, en las urnas y en las calles.

Si Solís hizo un informe de 100 días y mostró en público las corruptelas y los negocios nacidos al amparo del poder político no fue por ser el gobierno del “cambio”, sino por que las fuerzas populares han cambiado son más despiertas, más vigilantes, desconfían de los políticos tradicionales.

Sobre el contenido del informe: Es más importante lo que no dijo, que lo que dijo.

El informe inicio con un golpe de efecto poderoso, citar por lo menos 14 grandes escándalos de corruptelas e “ineficiencias” inducidas e interesadas para beneficiar a particulares en distintos Ministerios y Instituciones autónomas (Incop, CNFL, MEP, MOPT y MAG, MTSS, etc.) la conclusión del presidente: “En las últimas décadas hemos sido gobernados con irresponsabilidad. Muchas veces y de distintas maneras quienes recibieron el mandato de gobernar violaron la Constitución Política y la ley”.

Muchos sabíamos que en las últimas décadas el bipartidismo había desmontado y desregularizado el Estado costarricense, no para hacer fluir el “libre mercado” como ridículamente afirmaban, sino para embolsarse ellos y sus allegados los dineros y recursos que antes eran públicos. Aunque hay que aceptar que las magnitudes señaladas y puestas en números fríos impresionan.

No obstante, ese ejercicio retórico del Presidente esconde los casos de los que no habló y que son más significativos para entender verdaderamente la situación política.

1) Los ricos fabrican clavos de oro, los pobres sobreviven.

En el informe no se habló de los incentivos fiscales de venta y renta en el país, que alcanzan el 5,8% del PIB. El gobernante nunca incluyó dentro de las “corruptelas” los millonarios subsidios fiscales y materiales que protegen en este país a las grandes fortunas y a los grandes grupos empresariales, especialmente los grupos vinculados a las zonas francas del país. Frente al desplome de las finanzas públicas la única solución popular es: gravar a los grandes grupos capitalistas y fortalecer el cobro de la renta para que los que más riqueza tienen, más impuestos paguen. Pero el gobierno no busca eso sino fundamentalmente busca atacar las conquistas salariales y pensiónales de los trabajadores del Estado a quienes considera “privilegiados” (1).

También busca encarecer la vida de los sectores populares y medios mediante la implementación del Impuesto sobre el Valor Agregado. Así lo dejo claro el ministro de Hacienda Helio Fallas, quien frente a las advertencias de representante del BID, Alberto Barreix, sobre la necesidad del ajuste y la reforma fiscal, aseguraba que dicho impuesto sería el primer impuesto en llegar a la Asamblea

2) Las mega concesiones quedan intactas.

La selección de los casos de corrupción es arbitraria, por ejemplo no se señaló que de 22 contratos de conservación vial, 13 están en manos de la constructora H. Solís y 6 en manos de MECO, es decir no se cuestionan los mega negocios de la concesión de obra pública, que han hecho que la infraestructura vial de Costa Rica, sea un hazmerreir universal.

Justamente como el presidente no cuestiona los negocios de las concesiones, que es una de las formas fundamentales del enriquecimiento político-empresarial, tampoco dijo nada del chorizo de APM Terminals o de los negocios chinos con el ICE, la Ruta 32 o la refinería. Tampoco amenazó con enviar a la fuerza pública para recuperar los 1.889 metros cuadrados de terrenos estatales usurpados por Javier Quirós Ramos, multimillonario dueño de Purdy Motors.

3) Seguridad y la CCSS. Puntos centrales del debate.

Las otras dos instituciones que no menciona el presidente son el Ministerio de Seguridad, este último tiene acusaciones de 150 patrullas chinas sin uso y dejándose deteriorar a la intemperie, de múltiples cementerios de patrullas, de comprar dos helicópteros suntuosos por 7, 6 millones de dólares, de tener una cultura complaciente con el hostigamiento sexual.

Nada de esto es denunciado por Luis Guillermo Solís, porque los responsables estaban sentados en la tarima principal, Celso Gamboa, Juan José Andrade y todos los principales miembros de los cuerpos policiales siguen siendo ministros y jefes. Sabemos bien que la tropa rasa del MSP, la pasa muy mal y con ellos nos solidarizamos, lo que no vale es cubrir la negligencia y los negocios de los altos mandos represivos y justamente eso hace Solís.

La otra institución que no colocó en la luz de las denuncias fue la CCSS, no dijo nada si iba a honrar los compromisos del gobierno con la CCSS, es decir los pagos que entre el año 2008 y 2012 no realizó el Estado a la CCSS y por las que este ha sido condenado por el Tribunal Contencioso Administrativo, como se sabe el actual gobierno está apelando el fallo en vez de honrar esta deuda con la salud pública.

4) El desprecio por los derechos de las mujeres.

Luego en el despliegue de la misma presentación se vieron varios gestos que son dignos de analizar, por ejemplo el desprecio general del gobierno a los derechos de las mujeres, en vez de presentar los avances el mismo presidente como un tema central, le cede la palabra a su ministra, más sustantivo aún la ausencia de mención a las propuestas para mejorar los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, así sea por los que el Estado ya esta internacionalmente condenado como la FIV. Nada nuevo tampoco con la universalización de los sistemas de cuido, se mantiene la manida política de transferencias económicas al sector privado y focalización.

¿Gobernar para quién? Rechacemos la concertación.

Un hecho claro es que cuando el gobierno le pide a las cúpulas de poder: “Déjenme gobernar, permítanme avanzar y cumplir el mandato recibido en la urna electoral”. Esta declarando su impotencia frente a las cámaras de empresarios, la iglesia católica, la Academia de Centroamérica, los empresarios de la comunicación y el narcotráfico.

Justamente lo claro del informe es que el poder económico, ideológico y comunicativo de este país no será tocado y solo se avanzará en l

as pequeñas migajas en lo que ellos estén dispuestos.

Un papel lamentable de estos 100 días es el rol de las direcciones del movimiento de masas, referentes del movimiento sindical, popular, de derechos humanos y ambientalista, toda asistió al acto y su actitud fue de respeto y lastimera petición al gobierno, de exigencias lastimosas.

En los hechos fue la instauración de una concertación de hecho con las cúpulas del movimiento social.

Nuestro partido es la única organización que expresamente rechaza esa concertación y promueve el camino de la lucha autónoma del pueblo en contra del gobierno empresarial de Solís. La idea que hay que esperar o dejar gobernar a Luis Guillermo Solís, para que a “todos nos vaya bien” es una idea mentirosa y falaciosa. O bien le va bien a los grandes empresarios, a la iglesia y a los tecnócratas o al pueblo llano, el gobierno es el representante de los primeros, no de los segundos.

(1) En los últimos días ha sido lamentable y escandaloso el apoyo de los dirigentes del Frente Amplio Rodolfo Ulloa y José María Villalta al gobierno de Luis Guillermo Solís, el apoyo político al gobierno, ha hecho que el Frente Amplio abandone su proyecto original de reforma fiscal, el cuál defendía que: “al menos el 70% de la recaudación provenga de impuestos a la riqueza; incluir la Renta Global y Mundial, para que todas las ganancias en el exterior de residentes en el país paguen impuestos; el sector financiero debe pagar el 35% o el 40% de Impuesto sobre la Renta; gravar con 20% las remesas y los intereses generados por títulos valores que sean propiedad de los grupos financieros; debe crearse un impuesto del 0,05% sobre las transacciones interbancarias de carácter especulativo (tasa Tobin)”. En el Partido de los Trabajadores consideramos que las medidas fiscales que se señalan en este programa son progresivas y que un plan de este tipo es el que debería defender la izquierda política contra el plan del gobierno, lamentablemente quienes elaboraron este plan ahora son defensores y aliados del oficialismo.