Dos modelos sindicales: conciliación y división versus unidad y movilización.

Alrededores de la ANEPDesde el Partido de los Trabajadores (PT), consideramos fundamental ahondar un debate que de hecho está abierto en el movimiento sindical hoy en día: ¿cuál es el sindicalismo que necesita la clase trabajadora para defender sus intereses?

Las recientes elecciones en la ANEP donde se enfrentó la tendencia Trabajo liderada por Albino Vargas y la tendencia Rescate encabezada por Laura Morua donde participan militantes del PT. Allí, desde nuestra perspectiva se enfrentaron los dos modelos que existen hoy de sindicalismo.

En el medio hay otros que han ido resolviendo la lucha contra burocracia rompiendo los sindicatos masivos y haciendo pequeños sindicatos que no logran hacerse mayoritarios. O, dirigentes que han dado consecuentemente luchas antiburocráticas, pero que por falta de perspectiva política quedan encerrados en el gremialismo.

Modelo de Albino Vargas: conciliación y división.

La priorización de la conciliación con el gobierno y las cámaras empresariales ha venido dictando la forma de actuar de Albino. Ejemplo de ello es su posición con respecto a la Reforma Procesal Laboral. Esta toma como perspectiva que lo que se necesita son procesos “rápidos”. Ignorando que las grandes conquistas de derechos de la clase trabajadora han sido resultado de luchas contra las patronales y los gobiernos defensores de las mismas (como el salario mínimo o la jornada de 8 horas). Incluso apoyaba la reforma en el marco de ampliar los sectores a los cuales les estaba prohibida la huelga, como los servicios públicos.

Además, se dedica a allanarle el camino al gobierno con la crisis de la CCSS, dividiendo a la clase. Defiende así que la salida a la crisis de la CCSS está íntimamente ligada a la reducción de los salarios y los pluses salariales que ganan los médicos de la Caja. En lugar de emprender una lucha de todos los trabajadores en defensa de la seguridad social de nuestro país.

Esta política se refleja también en su manejo de los distintos conflictos municipales. En estos conflictos aparece Albino o alguno de sus promotores (profesionales del sindicato) llamando a la negociación, a que no es necesaria la huelga y cuando ya estalla alguna movilización pone la bandera y agita la necesidad de la unidad sin prepararla. Para un sindicato que se dice defender la “democracia en la calle” apoya muy poco las acciones de movilización.

Estas políticas las lleva a cabo porque es un burócrata. Entendiendo esto como un sindicalista que por encima de la defensa de los derechos de los trabajadores, se ha ido consolidando como un sindicalista que primero calcula sus propios intereses. Por ejemplo, gana más siendo el secretario general de ANEP que si estuviera en su puesto de trabajo. Para mantener esto, intenta cercenar el debate dentro de la ANEP por medio de una persecución política a quienes integramos Rescate, buscando aislarnos y en los hechos dividiendo el sindicato. También cambió las elecciones del sindicato de cada 2 años para cada 4 años. Incluso lleva seguridad privada a las asambleas para entorpecer y controlar la discusión. No le conviene amenazar sus privilegios enfrentándose al sector empresarial del país y los gobiernos de turno que los representan.

El PT impulsa la unidad y la movilización del movimiento sindical y popular.

El gobierno viene impulsando ajustes a la clase trabajadora frente a los efectos de la crisis económica en el país. Protegiendo los intereses de las empresas deudoras con la Caja y a las grandes transnacionales a quienes no les cobra impuestos. Desde el PT venimos impulsando la necesidad de la independencia con el gobierno en las organizaciones sindicales y populares en las que participamos. Porque sólo así vamos a lograr que esta crisis no nos la cobren a nosotros sino a los empresarios.

Por eso es urgente que el movimiento sindical tome en serio los ataques que se vienen haciendo. De manera desglosada se vienen aplicando o impulsando las leyes del plan escudo o de la ley de salario único. El gobierno lo dividió para no enfrentarse al movimiento social de conjunto, nosotros tenemos que entender que es un mismo ataque y que necesitamos movilizarnos en unidad para frenar el conjunto de ataques, porque obedecen a un mismo plan: que la clase trabajadora pague por la crisis.

No podemos dejar que la borrachera electoral deje que continúen los ataques a nuestra clase. Debemos abrir el debate electoral en las filas de los sindicatos, con debates a los candidatos, para discutir cuál partido representa realmente representa nuestros intereses como clase al mismo tiempo que preparamos un plan de lucha. Ya que el terreno en el que se ha demostrado históricamente que logramos defender nuestros derechos es en las calles.

La convocatoria a la movilización del 11 de noviembre es un paso importante. Debemos exigirle a las cúpulas sindicales prepararla con democracia en nuestras organizaciones. Haciendo asambleas para que cada sector pueda participar con sus propias reivindicaciones. Y que vayan más allá de una movilización: ¡que se haga un plan de lucha unitario!

Es importante que todos los compañeros entendamos hasta donde llegan los problemas de la burocracia sindical y nos organicemos para enfrentar estas cúpulas que se han olvidado de nosotros. Debemos luchar por los sindicatos que necesitamos. La salida no es romper con los sindicatos, sino organizarnos por dentro y luchar por cambiar la organización para que sea la que realmente necesitamos. Si rompemos o nos desafiliamos, le hacemos el juego a la burocracia y al gobierno.

¡Por un 11 de noviembre que sea una jornada unitaria y democrática de lucha contra el ajuste!

¡Por un sindicalismo democrático, independiente de los gobiernos y las cámaras empresariales que luche realmente por nuestros derechos!

¡Abramos el debate electoral en las filas de nuestros sindicatos!