Contra la xenofobia: toda la solidaridad con los refugiados nicaragüenses este 25 de agosto

Contra la xenofobia: toda la solidaridad con los refugiados nicaragüenses este 25 de agosto

El 18 de agosto pasado se realizó una manifestación xenofóbica en el Parque La Merced con el objeto de agredir a los migrantes de las inmediaciones y reclamar al gobierno la expulsión de los nicaragüenses.

Dicha manifestación contó con casi dos mil personas y fue encabezada por organizaciones de carácter nacionalista o fascista. Entre sus asistentes había miembros de barras de fútbol, pero en su mayoría eran personas de sectores populares.

A lo largo de la actividad los participantes agredieron a nicaragüenses y cabe mencionar que iban armados de cuchillos y bombas molotov.

Desde el Partido de los Trabajadores también repudiamos dicha actividad y desde el sábado nos encontramos participando de los preparativos de una contra movilización que haga frente a esta agresión.

Opinamos que más allá de la actuación consciente de grupos de orientación nazi-fascista la protesta se apoyó objetivamente en un creciente malestar por la crisis de los servicios públicos, el desempleo, la corrupción y la inseguridad que vive el país y sobre la cual los migrantes no tienen ninguna responsabilidad. La crisis que hoy padecemos y se profundiza es responsabilidad de la política de los ricos y sus partidos, que se expresa en medidas antipopulares del gobierno de unidad nacional (PAC-PUSC-FA) y de los demás partidos representados en la Asamblea Legislativa

La miseria creciente producto de la profundización de la crisis y de los ataques contra los trabajadores genera un gran espacio para discursos radicales de derecha a falta de una alternativa de izquierda enfrentada a los ricos del país. Son esas condiciones estructurales las que le dan aire a esas propuestas discriminatorias, xenófobas y de carácter fascista que se esparcen en diversos sectores de la clase trabajadora y que proponen como salida  a los problemas económicos y sociales del país medidas como la expulsión de los inmigrantes, agresiones contra ellos o su propia muerte.

Los refugiados huyen de una feroz dictadura que amenaza sus vidas

En primer lugar, es necesario clarificar que los nicaragüenses no están “invadiendo” el país para quemar banderas ni violar mujeres tal y como lo ha reflejado la prensa y las llamadas “Fake News o noticias falsas” en internet. Huyen de una dictadura que les ha masacrado a casi 500 personas en cuatro meses,  herido a miles y encarcelado injustamente a cientos de luchadores contra la tiranía Ortega-Murillo. Quienes llegan al país huyen sin dinero, en una precaria situación de salud, pasan hambre y muchos no tienen techo donde guarecerse. No vienen voluntariamente, son obligados por las circunstancias.

Daniel Ortega y Rosario Murillo son la principal razón por la que ellos deban huir hacia Costa Rica en tales sufrimientos, la mejor forma de contribuir a su seguro regreso no es persiguiéndolos sino haciendo parte y fortaleciendo de su lucha contra la dictadura.

En segundo lugar, es falso acusar a la población nicaragüense por los crímenes que se comenten o la inseguridad que se vive, no son ellos quienes más crímenes cometen; tampoco son el foco de atención de instituciones estatales como el IMAS a quienes se les recorta el presupuesto no por los migrantes sino por políticas de gobierno. Los datos confirman que en las cárceles de nuestro país 9 de cada 10 presos son costarricenses (Estado de la Nación, 2017), estudios de la Universidad de Costa Rica respecto al sistema de salud de la CCS indican que estos más bien reciben menos atención en relación a su número en el país.[1]

El desempleo, las listas de espera en la CCSS, la falta de ayudas sociales, la inseguridad que se vive en la calle son todas producto de una crisis social y económica administrada por gobiernos pro empresariales como el del PAC que legislan en favor de mantener los beneficios de los ricos a costa de medidas contra el pueblo trabajador como congelamientos salariales, recortes en servicios públicos y nuevos impuestos. Esas mismas políticas son las que ha venido aplicando Daniel Ortega, por las cuales el pueblo nicaragüense se ha rebelado y hoy intenta tumbarlo.

El gobierno también es parte de la escalada represiva contra los migrantes

Hoy el gobierno de Carlos Alvarado no es solamente el principal enemigo de los trabajadores ticos, también lo es de los migrantes y refugiados nicaragüenses a quienes criminaliza rechazándolos con un muro de policías en la frontera, negándoles la condición de refugiados y encerrándolos en los Centros de Detención Temporal para su posterior rechazo hacia Nicaragua. Tan solo el 18 de agosto pasado fueron apresados 150 en un operativo en La Merced y a lo largo de la frontera se han enviado centenas de policías a repeler la llegada de quienes huyen de la dictadura.

Antes de la manifestación xenófoba del domingo fue el propio gobierno el que “liberó” La Merced con un gran despliegue policial el sábado por la noche. En su discurso al país el presidente Alvarado no condenó enfáticamente los actos xenófobos y más bien insistió en reforzar la seguridad nacional con lo cual refuerza la idea de que los nicaragüenses son una amenaza para el país.

Luego de la citada manifestación, Migración y Fuerza Pública reforzaron los operativos de controles migratorio, pero el Ministerio Público permitió que salieran libres y sin procesamiento los manifestantes armados del 18 de agosto cuyas intenciones de agresión a los migrantes eran evidentes, pero si hay nicaragüenses detenidos al no tener papeles y o se persigue a luchadores sociales por participar de manifestaciones sociales.

Al reforzar la frontera y no garantizar de manera expedita el refugio para los nicarguenses el gobierno en los hechos termina facilitando la represión de Ortega. Es con ese mismo gobierno asesino con el cual ni siquiera se ha atrevido a romper relaciones diplomáticas y comerciales, dejando claro que 500 muertos y miles de refugiados no son suficientes para perturbar los flujos comerciales entre ambos países.

Marchemos masivamente este 25 de agosto en unidad trabajadores ticos y nicas

Es urgente que el pueblo tico y nica, en especial los trabajadores que sufrimos los mismos problemas, luchemos para frenar de inmediato estos grupos fascistas y todas las manifestaciones de odio que se interponen entre nuestra unidad.

Para este 25 de agosto hay una amplia convocatoria para oponerse a los discursos xenófobos. Respaldamos la necesidad de movilizarnos ese día con claras consignas en rechazo a los discursos anti-inmigrantes y por la unidad de todos los trabajadores sin importar la nacionalidad.

Este 25 de agosto apoyamos salir a la calle a señalar que trabajadores ticos y nicas tenemos enemigos comunes que nos tienen sumidos en la miseria y que no vamos a permitir que nos dividan y derroten por medio de la xenofobia.

Pero ese día también debemos llamar a seguir luchando contra la dictadura de Ortega, rodear de solidaridad a los refugiados y apoyar con todas nuestras fuerzas la reorganización de la resistencia contra el dictador.

También marcharemos para exigirle a Carlos Alvarado que se deje de hipocresía y brinde paso seguro y legal a todo refugiado que huya de la represión, que cese los operativos migratorios y de control fronterizo que persiguen a los migrantes, que decrete una amnistía migratoria mientras acoge las solicitudes de refugio y provea de techo, atención médica y empleo a los refugiados; también que rompa relaciones diplomáticas y comerciales con el gobierno de Ortega en Nicaragua.

Desde el PT llamamos a los trabajadores ticos y nicas a estar unidos contra aquellos que nos tienen sumidos en la miseria. Si queremos conseguir mejores servicios públicos, frenar el ataque de impuestos contra el pueblo, garantizar que haya empleo en el país, salud y educación es urgente que nos unamos junto a los que padecen lo mismo en contra de nuestros enemigos comunes que son los grandes ricos que nos explotan.

Junto a los nicaragüenses debemos exigir un alto en los impuestos contra el pueblo, un cese en el pago de esa deuda corrupta contraída a beneficio de los grandes empresarios y que se aumenten los impuestos que estos mismos no pagan actualmente. Debemos luchar para que exista presupuesto para garantizarle salud, empleo, techo, pan y una vida digna a todos los trabajadores y sus familias independientemente de su nacionalidad.

En nuestros centros de trabajo debemos luchar juntos para organizar sindicatos que nos permitan negociar mejores salarios y condiciones laborales a través de la huelga. Debemos luchar por una jornada laboral menor (de 40 horas semanales) sin rebaja salarial, para que los trabajadores desempleados puedan ser incluidos en el mercado laboral.

Es fundamental que también apoyemos las reivindicaciones de las mujeres ante esta ola de femicidios y agresiones machistas que azota nuestro país. Se requiere luchar por presupuesto para que se pueda generar empleo, vivienda y mayores recursos contra el combate a la violencia.

Los explotados y oprimidos estamos perdiendo nuestra dignidad frente a los capitalistas y sus gobiernos, debemos unirnos para enfrentar a nuestro enemigo común y no permitir que este utilice el odio para mantenernos divididos y bajo el zapato.

Un creciente malestar popular que da pie a tendencias fascistas

Cuando hablamos de fascismo nos referimos al programa de aquellas organizaciones que están actuando sobre el descontento de la gente y proponiendo el uso de la violencia contra los migrantes como forma de resolver la crisis del país.

Hoy la política de los sectores que se pusieron al frente de la marcha del pasado 19 de agosto es convencer al pueblo de que son los “nicas” y en particular los refugiados quienes les están “quitando” Costa Rica, por lo tanto la solución es eliminarlos y crear más barreras anti inmigratorias. Para buscar apoyo dichos sectores argumentan que su descontento es contra Carlos Alvarado, por su “desorden” o “permisividad” con los flujos de refugiados, pero en realidad su programa se base en un claro ataque incluso físico contra la población migrante.

Como partido rechazamos esta ideología que culpabiliza a los migrantes por los problemas sociales que vive el país. Esta no es más que la continuación de la ola de discriminación homofóbica alentada por partidos como Restauración Nacional durante las elecciones pasadas y que ahora toma una nueva escalada violentamente xenófoba.  .

Pero también esa escalada de sectores fascistas es responsabilidad del gobierno (PAC-PUSC-FA) y las demás fuerzas de la Asamblea, que siguen impulsado medidas para empeorar las condiciones de vida de la clase trabajadora como el IVA o los recortes al presupuesto.

Tanto el Gobierno como Restauración buscan dividir al pueblo, enemistarlo y movilizar a una parte en contra de los sectores más oprimidos, justificando así las medidas de ataque que se vienen impulsando. Para combatir a estos sectores debemos enfrentar las políticas del gobierno y sus aliados, impulsando una oposición frontal a la reforma fiscal y presentando una alternativa socialista que llame a la unidad de los trabajadores contra el gobierno de los ricos.

En las filas de los trabajadores debemos dejar claro que con marchas como la del domingo 18 o la que está convocada para el 2 de setiembre quien pierde es el pueblo, llamando a  salir a enfrentar esta ofensiva xenofóbica y fascista con la unidad de todo el pueblo y en especial de los trabajadores ticos y nicas.

[1] https://semanariouniversidad.com/suplementos/dialogos-sobre-el-bienestar/migracion-mercados-laborales-la-subregion-america-central-copy-copy-copy-2/