Campaña nacionalista de Chinchilla agita el surgimiento de paramilitarismo xenófobo

Héctor Monestel candidato del Partido de los Trabajadores denuncia:

Por medio de Noticias Repretel se ha informado que el coronel y ex director de la Fuerza Pública José Fabio Pizarro, ha realizado un llamado “a estudiantes, amas de casa y profesionales” a iniciar procesos de entrenamiento en uso de armas y combate de montaña, para enfrentar una “posible invasión por parte de Nicaragua”. Según el coronel este listado sumaría ya 4000 personas, muchos ex oficiales de la fuerza pública.

El llamado de este coronel a constituir un grupo armado paramilitar, no ha recibido más que un condescendiente llamado de atención del Ministro de Seguridad Pública Mario Zamora, quien sugería que aquellos que quieran defender “la integralidad de la patria deben unirse a la reserva de la fuerza pública”.    

El Partidos de los Trabajadores es la única fuerza política electoral que oficialmente ha repudiado desde el primer momento la “cortina de humo” que ha montado el gobierno de Laura Chinchilla con el conflicto fronterizo, y nunca le hemos dado apoyo al gobierno en medio de esta escalada de odio y xenofobia.

Sin embargo, creemos que hoy es urgente que todas las fuerzas sindicales, populares y democráticas no dejen pasar en vano este explícito llamado a la construcción de una organización paramilitar para el combate contra el ejército nicaragüense. Todo el movimiento social debe pronunciarse en contra de este llamado, denunciarlo, y tomar acciones que permitan enfrentarlo.

Hay que poner fin de una vez a esta espiral de locura e irresponsabilidad, cuyo responsable principal es el propio gobierno de Laura Chinchilla y especialmente su canciller Enrique Castillo y su ministro de seguridad Mario Segura.

¡No al paramilitarismo!

La historia de América Latina está llena de episodios como el que ha desencadenado Pizarro, llamando a combatir un enemigo externo, para crear las condiciones para atacar a los “enemigos internos”, es decir a las organizaciones sindicales y populares.

El llamado del ex coronel José Fabio Pizarro, a construir una horda militar, es una demostración de la velocidad con la que la extrema derecha se organiza en el país. La formación del ELN de Figueres y del Movimiento Costa Rica Libre guarda muchas similitudes con las bravuconadas de Pizarro.

El efecto de la campaña xenófoba que en los últimos meses ha desatado el gobierno ha envalentonado y sacado a la luz a los elementos más cavernarios y retrógrados de las fuerzas de policía y de la sociedad. Mientras tanto, la “posibilidad de invasión” solo existe en el discurso de Pizarro, de Chinchilla y sus allegados. Ni siquiera las demagógicas declaraciones de Ortega suponen esta posibilidad.

 

¡No a  la impunidad!

Detengamos a estos paramilitares antes que sea demasiado tarde.

En el Partido de los Trabajadores hemos denunciado sistemáticamente la creciente criminalización de la protesta social por parte del gobierno. Numerosos luchadores sociales han sido judicializados, y otros activistas sociales y sindicales han sido vapuleados sin que la fuerza pública intervenga.

La xenofobia desatada por el gobierno, le está dando un nuevo punto de apoyo a la extrema derecha. Por eso no nos extraña la actitud complaciente y condescendiente con la que el Ministro de Seguridad tomó esta noticia.

Imaginemos por un minuto que en vez de un ex coronel de la fuerza pública, fuera un dirigente de un sindicato bananero, un líder campesino o de una comunidad indígena la que hiciera un llamado a armarse y defenderse de los abusos de las transnacionales extranjeras y sus bandas de matones que dominan el campo costarricense. ¿No actuaría de otra forma el señor Ministro de Seguridad? ¿No aplicaría inmediatamente todo el rigor de la ley y todos los alcances de la ley antiterrorista? ¿No estarían todas las primeras planas de los periódicos pidiendo cárcel inmediata para los sediciosos?

He aquí en todo su alcance la justicia de clase en este país: cuando los campesinos y los trabajadores se defienden de la represión estatal y de los cuerpos de seguridad de los empresarios son juzgados como delincuentes. Pero cuando un semi-fascista coronel llama a armarse para “defenderse” de Nicaragua es visto con simpatía y tolerancia.          

El artículo 289 del Código Penal dice lo siguiente: “Será reprimido con prisión de uno a seis años el que, por actos materiales de hostilidad no aprobados por el gobierno nacional, provoque inminente peligro de una declaración de guerra contra la nación, exponga a sus habitantes a experimentar vejaciones por represalias en sus personas o en sus bienes o alterare las relaciones amistosas del gobierno costarricense con un gobierno extranjero”. Pese a que las actuaciones del coronel Pizarro calzan perfectamente con este delito, no vemos que el Fiscal General de la República esté llevando adelante ninguna acusación. Y lo adelantamos: no habrá ninguna acusación de parte de los organismos de justicia de este país, para quienes este delito quedaría impune.

La intervención estadounidense tampoco resuelve nada

El canciller de la República Enrique Castillo se reunió esta mañana con la vocera para América Latina del departamento de Estado de Estados Unidos, Roberta Jacobson, para pedir el apoyo de esa nación en el conflicto que mantiene Costa Rica con Nicaragua.

Las intervenciones de los Estados Unidos, ya sean militares o “pacíficas”,  se hacen siempre cumplimiento de los intereses político- económicos de esa nación. Por esta razón la petición antes mencionada, representa abrirle la puerta a la injerencia imperialista, que nada tiene que hacer en nuestra región. Seamos categóricos ¡El conflicto fronterizo lo resolvemos los pueblos hermanos de Costa Rica y Nicaragua! Los Estados Unidos no deben inmiscuirse.

Nuestra posición: Necesitamos repudiar y enfrentar este llamado, convocando a una manifestación de solidaridad entre los pueblos costarricenses y nicaragüense.

Los gobiernos de Chinchilla y Ortega mantienen esta campaña de odio para tapar su propia decadencia, pero la escalada no se detiene en medio de esta campaña, y las fuerzas más reaccionarias de cada país aprovechan para ganar posiciones.

Nuestra opinión es que las organizaciones sindicales, populares y democráticas de los dos países debemos pronunciarnos contra este llamado, y convocar a una jornada de protesta en contra de los dos gobiernos, planteando la necesidad una arreglo pacífico entre los dos pueblos fronterizos.

Es de especial importancia que los sindicatos y organizaciones populares costarricenses organicemos una demostración de repudio a este llamado del Coronel Pizarro a constituir un grupo paramilitar. Sabemos bien quienes militamos en el campo popular que los verdaderos enemigos de gente como Pizarro, no son los militares nicaragüenses. Al final a ellos los une el instinto de “casta militar”. Los verdaderos enemigos de Pizarro son los trabajadores y campesinos nicaragüenses que luchan cada vez más en las plantaciones, en las fincas, y en las casas de los grandes señores para organizarse y defender una vida mejor  para ellos.

La clase trabajadora de ambos países debe entender que quienes verdaderamente entregan la soberanía son los gobernantes-empresarios. Quienes realmente necesitamos la unidad y la solidaridad somos los trabajadores.

Es con la unidad de los trabajadores nicaragüenses y costarricenses, que luchan por sus derechos en las plantaciones piñeras, por un trozo de tierra en el norte del país, por los derec

hos sindicales básicos como empleadas domésticas o trabajadores de la construcción que podemos vencer esta campaña de odio.

 

Trabajadores nicas y ticos somos hermanos

Nuestros enemigos son los gobiernos que entregan la soberanía

Alto al llamado paramilitar de Pizarro

Alto a la campaña de odio de ambos gobiernos

Pizarro debe ser procesado por incitar a la sedición, al paramilitarismo y por provocaciones de guerra

Convoquemos a una  manifestación de solidaridad entre los pueblos costarricenses y nicaragüenses

 

Héctor Monestel

Candidato a la Presidencia del Partido de los Trabajadores