•    Llamamos a no votar para manifestar el descontento con la continuidad de las políticas neoliberales

•    Ninguna confianza a la concertación, impulsemos una agenda de lucha independiente

centralesEste miércoles 5 de febrero Jhonny Araya, el candidato de Liberación Nacional a la segunda ronda, presentó la renuncia a su candidatura presidencial. En su discurso de renuncia, Araya indicó que se retiraría de la campaña, aceptando que no cuenta con el apoyo suficiente del electorado.

A pesar de esta renuncia política, el artículo 138 de la constitución política no permite que el candidato retire su postulación, por lo que el proceso electoral se mantiene y las urnas se abrirán el 6 de abril con ambos candidatos en papeleta.

 

 El último capítulo del desplome del PLN

En las elecciones presidenciales 2014, las políticas de saqueo y empobrecimiento aplicadas por décadas por los partidos tradicionales, le han pasado la factura al PLN; quien las ha profundizado en los últimos dos gobiernos.

Este desgaste de su apoyo se reflejó en los resultados de la primera ronda electoral, donde el PLN obtuvo el segundo lugar, el PAC creció hasta quedar de primero y el FA alcanzo el tercer lugar.

Dicho desgaste se ha reflejo nuevamente, en los resultados difundidos por la encuesta del CIEP de la Universidad de Costa Rica, donde el candidato del PAC prácticamente lo triplicaba en intención de voto.

Hoy, con la renuncia de Araya, se demuestra que las políticas implementadas por el PLN no gozan de ninguna simpatía por el pueblo trabajador, el cual busca alternativas a la crisis que vive el país. Lamentablemente, el PAC que se autoproclama como el partido de la concertación nacional, no es ninguna opción de cambio que beneficie a los trabajadores.

El PAC hará un gobierno de continuidad neoliberal…

El PAC, por su parte, viene pregonando un discurso de construir un “gobierno de unidad nacional”, basado en un programa de acuerdo con los intereses de las principales cámaras empresariales del país, llegando a defender la agenda neoliberal que hereda del mismo PLN.

En sus reuniones con las cámaras empresariales Solís se ha esforzado en adquirir la confianza de estos sectores, demostrando que no tiene ningún interés en plantear alguna política que vaya en contra del orden neoliberal del país.

En el plano de la relación con sectores conservadores en derechos civiles como la Iglesia Católica, Solís ha sido presentado como el hombre de confianza con el que la jerarquía se asegura la vigencia del carácter confesional del estado, la penalización del aborto y la restricción del derecho al matrimonio igualitario.

Las mismas cámaras empresariales reaccionaron con optimismo ante la renuncia de Araya, pues coinciden en que se reduce la incertidumbre y les da tranquilidad a las inversiones en el país.

“Este panorama genera alguna certidumbre tanto a aquellas empresas que están tomando decisiones de apostar por nuestro país, como aquellas (nacionales y extranjeras) que deben decidir sobre el futuro de sus actuales operaciones en Costa Rica”, indicó Juan Ramón Rivera de la Cámara de Industrias de Costa Rica, al periódico El Financiero.

En este proceso de segunda ronda, con mucha más fuerza el Luis Guillermo Solís ha dejado claro que apoyará los principales proyectos de concesión de obra pública, como lo es la concesión de la terminal portuaria en Limón a la empresa holandesa APM Terminals.

De igual forma, se ha manifestado a favor de aplicar una Ley de Empleo Público que limite los derechos a los nuevos trabajadores del estado; además de una reforma fiscal que aplique tanto recortes en el sector público e impuestos indirectos como el IVA, que recargarán la recaudación sobre las espaldas del pueblo trabajador.

Cabe destacar que estos tres han sido proyectos estratégicos para la burguesía y para el mismo Liberación Nacional. Los últimos dos son parte de la agenda pendiente que hoy le hereda al PAC, quien tiene completo acuerdo y mínimas diferencias con ambos proyectos.

…vía por la vía de la  concertación nacional

Hoy el PAC pretende usurpar el prestigio que conlleva la caída de Liberación, cuando está claro que ha sido el pueblo, demostrando su repudio en las calles y en las urnas quien le ha asestado tan tremendo golpe al último y central pilar del bipartidismo.  

Su plan es  poner dicho prestigio al servicio de un pacto que garantice la aprobación de la agenda heredada por el PLN mediante la articulación de un proceso de concertación nacional con los demás partidos burgueses, con la colaboración, ya confirmada,  de las dirigencias sindicales de la ANEP y la RERUM, y muy probablemente con la del Frente Amplio.

Hoy, cuando Araya renuncia a continuar con sus intenciones de ser presidente no está dejando nada “al garete”, sino que lo hace uniéndose al llamado de una concertación, poniendo su bancada legislativa y a la estructura del PLN al servicio de lo que llama “participar institucionalmente en la construcción de un Acuerdo Nacional por la Producción, la Equidad y la Gobernabilidad”.

Otras declaraciones que permiten entrever esto fueron las declaraciones de Otón Solís, quien tras conceder que “Liberacion es importante para el desarrollo nacional” decía que había que:

“Dar una señal de unidad nacional pues los grandes países tuvieron la capacidad de hacer a un lado diferencias cuando habían retos y desafíos y unirse” y confirmó “que el paso que estaría dando Liberación consolidaría aún más la perspectiva de un gobierno de unidad nacional”.

Alberto Salom, por otra parte declaró que:    

“LGS está preparado para ser presidente pero que (su gobierno) necesariamente sería  un gobierno marcado  por la necesidad de acuerdos políticos en aras de la unidad nacional”

La reacción de la burocracia sindical y el Frente Amplio

Ante este panorama, las direcciones sindicales de la ANEP, la Rerum Novarum y el FIT han salido a buscar acuerdos con el candidato del PAC, obviando la agenda de ataques que prepara este futuro gobierno y colocando una agenda que en nada soluciona las verdaderas necesidades de la clase trabajadora.

Estas direcciones tratan de ignorar los acuerdos del PAC con los sectores empresariales -de recortes y congelamiento de plazas del estado, de continuidad con los tarifazos en los servicios públicos, las concesiones de obra pública-; y se enfocan en afirmar que los problemas de los trabajadores se resuelven levantando el veto a la Reforma Procesal Laboral, con el desenganche del salario de los médicos y una mayor participación de las cooperativas en la cogeneración eléctrica.

Incluso poco después del anuncio de la renuncia de Araya, Albino Vargas Secretario General de la ANEP critica la convocatoria a huelga del 20 de marzo, pues afirma que con un eventual gobierno del PAC ya no es necesaria, pues antes “era contra un gobierno oficial, ahora es un gobierno que va de salida”.

Por su parte, direcciones políticas como el Frente Amplio se suman en los hechos a las filas de una eventual concertación nacional. En su primer posicionamiento sobre la segunda ronda, decían abstenerse de emitir simpatía por alguna opción pero siempre llamando a votar en las elecciones. Y el día de hoy frente a la renuncia de Jhonny Araya, las declaraciones de Patricia Mora, diputada electa por San José, afirma mantener ese llamado a legitimar el proceso electoral.

En dec

laraciones al diario digital Costa Rica Hoy, el excandidato presidencial del FA José María Villalta, señala que la fracción legislativa del FA está dispuesta a establecer un diálogo y acuerdo con el gobierno de Solís.

Es necesario advertir desde ya que los buenos resultados de cualquier pacto entre el PAC y el PLN estarán directamente relacionados con la colaboración que reciban de parte del Frente Amplio y de la burocracia sindical. En manos de ellos está el maquillar de pueblo una concertación  de proyectos sumamente antipopulares como el IVA, las concesiones y la ley de empleo público u oponerse a ella. Si por la víspera se saca el día es un hecho que tanto el FA como la dirigencia sindical se inclinan a legitimar con su participación dicho proceso de concertación.

El llamado a la concertación nacional del próximo gobierno del PAC no traerá nada bueno para los trabajadores

A pesar de la renuncia del candidato del PLN, el proceso electoral continúa. Hoy todos los partidos electorales salen en defensa del régimen electoral, llamando a votar el 6 de abril por un candidato presidencial.

Desde el Partido de los Trabajadores, hemos venido impulsando un llamado a no votar en esta segunda ronda, pues consideramos que ninguna de las dos opciones representa los intereses de la clase trabajadora.

El nuevo gobierno del PAC continuará profundizando las políticas de dependencia del país, defendiendo las concesiones de obra pública, el saqueo y privatización de nuestros recursos, y permitirá el ataque al bolsillo del pueblo trabajador con los aumentos en las tarifas y en el dólar. Y su llamado a “la unidad nacional” se realiza con el mismo programa de continuidad al neoliberalismo.

Inclusive, tanto Alberto Salom como el mismo Luis Guillermo Solís, afirman que se preparan para gobernar con lo que consideren “la mejor gente” en su gabinete, sin importar el color político de su procedencia.

Por eso seguimos llamando al pueblo trabajador a no votar el 6 de abril, pues en el régimen electoral vigente no existen espacios para la participación real y directa de los trabajadores, y el PAC no implica ningún cambio en el rumbo del país.

Creemos que no votar es una forma válida de manifestar nuestro descontento frente a la continuidad de esas políticas. Y contrario al juego electoral en que nos quieren meter las direcciones burocráticas sindicales, debemos levantar una agenda de lucha independiente de los trabajadores, que reflejen nuestras verdaderas necesidades.

Por esto, llamamos a fortalecer el paro del 20 de marzo convocado por APSE y otra dirigencias sindicales y a convertirlo en una protesta contra esta concertación en curso.

Debemos preparar una agenda propia del movimiento sindical y popular, que luche contra el desempleo, el aumento del costo de la vida, contra los tarifazos en servicios públicos, los miserables ajustes salariales y en contra del saqueo de recursos y concesión de obra pública.

Seguimos sosteniendo que esta agenda debe levantar una lucha por un 10% de aumento salarial para todos los trabajadores, el congelamiento de las tarifas de servicios públicos, la defensa de los derechos laborales en el sector privado, la lucha contra la Ley de empleo Público, en contra de la reforma fiscal regresiva y un plan de obra pública en manos del estado, que genere empleo y solvente la crisis de infraestructura cobrando impuestos a las grandes empresas.

Reafirmamos, que la única salida que beneficia al pueblo trabajador pasa por una agenda independiente de las organizaciones sindicales, y por la construcción de un partido llame luchar contra esas políticas neoliberales que han sumido al pueblo trabajador en la crisis.

¡Frente a la continuidad neoliberal: no votemos el 6 de abril!

¡Ninguna confianza en el gobierno del PAC!

¡Ninguna concertación de continuidad neoliberal!

¡Apoyemos el paro convocado por APSE el 20 de marzo y convirtámoslo en una lucha contra la concertación de la agenda neoliberal!

¡Una agenda independiente de lucha para el pueblo trabajador!