Ante la crisis de los partidos: ¡Exijamos la democratización del sistema electoral!

La última encuesta electoral del CIEP de la UCR confirma dos elementos de caracterización de la campaña que queremos abordar. En primer lugar queda claro que conforme avanza la campaña, las simpatías y confianza en los partidos políticos, en particular la de los más tradicionales como el PLN, el PAC y el PUSC, se ha venido deteriorando considerablemente y si en Agosto rondaba un 25% hoy ha caído al 21%.

El abstencionismo en sí y la falta de confianza en el sistema electoral como la principal forma de resolver los problemas del país también se mantienen altos a pesar de que más gente viene decidiendo su voto.

Y es que shows como el del Dr. Hernández, el de Jhonny Araya con los casados de 1000 colones, asi como las acusaciones del TSE por estafa con la deuda política en donde están embarrados tanto el Libertario como el PAC no han dejado de hacer sentir sus consecuencias.

El elemento de campaña propiamente no es el único que viene causando esta gran antipatía. Los efectos de la crisis económica mundial sobre el país, así como las medidas de ajuste y austeridad que el gobierno y los empresarios vienen aplicando para trasladar estos efectos a los mismos trabajadores son centrales para comprender los resultados que arrojan las encuestas.

Todo el país, de distintas formas, le viene cobrando al oficialismo, y también al PAC como segundo partido y eje de la oposición, los pasos agigantados con los que vienen avanzando el desempleo, la desigualdad, el costo de la vida, el deterioro de los servicios públicos y ahora inclusive hasta el hambre.

En este marco el Movimiento Libertario y el Frente Amplio vienen creciendo de manera importante colocándose muy cerca como segundo y tercer lugar respectivamente con un 9,9% y un 9,7% respectivamente. Esta votación se explica por un lado por el desgaste que ha tenido el PAC como la principal oposición de los últimos años y el PUSC debido al fracaso del plan con el Doctorsito.

También sugiere que un sector de la población está reconsiderando seriamente su tradicional voto ante las dimensiones del deterioro económico y social del país, en particular las de la corrupción.

Con todo y que mucha gente al final se decide a votar por alguno delos partidos, la falta de simpatía por los mismos que arroja las encuestas nos permite decir que nunca ha sido más cierto que el pueblo trabajador no cuenta con un partido que refleje fielmente sus intereses económicos y sociales.

Es cierto, hay partidos que reflejan juventud, y que hasta el momento están libres de corrupción como el Frente Amplio, pero ¿qué partido defiende hoy aumentar de verdad el salario de los trabajadores?, o que no suban más las tarifas de servicios públicos, ¿cuál de ellos reivindica la ruptura con el TLC que viene arruinando a los pequeños productores?, ¿cuál está decidido a acabar con la corrupción gestada en las concesiones de obra pública?

Lo cierto es que ninguno de los partidos expresa estos intereses y muy por el contrario, se dan el lujo de demostrar su carácter burgués y su lejanía e indiferencia de las condiciones en las que vive el pueblo con papelones como el que ya citamos sobre el precio del casado y el arroz.

Para nosotros en el Partido de los Trabajadores esta confianza que tienen los partidos en sacar diputados y ganar, a pesar de su corrupción y de ni siquiera reconocer los intereses del pueblo trabajador se explica en el carácter sumamente antidemocrático que tiene el proceso electoral en el país.

Decimos antidemocrático porque le hace casi imposible al trabajador común, al ama de casa, al campesino, al joven desempleado, al inmigrante nicaragüense, inscribir su propio partido y tener espacio en la prensa y en los medios para divulgar sus necesidades a menos que cuente con el financiamiento de banqueros y empresarios. Ni siquiera les permite ser candidatos y poder hacer campaña pues ninguno puede dejar de trabajar para dedicarse a algo así.

Es por esto que el PT, como un partido debidamente inscrito y sin ser financiado por ningún empresario o banquero, plantea que la alternativa a este problema de representatividad crónica que vivimos los trabajadores cada cuatro años no se soluciona votando por “el menos malo”, ni siquiera por el menos corrupto.

La única forma es que el pueblo trabajador luche por cambiar las reglas del juego electoral a su favor no solo para poder inscribir sus propios candidatos y difundir sus ideas, sino también para poder controlar e incluso exigir la revocatoria de aquellos candidatos electos que se presten a la corrupción y al beneficio de las grandes empresas.

Democratizar la elecciones es uno más de las propuestas con las que nuestro partido se quiere poner al servicio dela clase trabajadora. Junto a esta también reivindicamos la urgencia de aumentar el salario a mínimo un 10% para enfrentar el costo de la vida, congelar las tarifas de los servicios públicos, eliminar las concesiones de obra pública y que el estado asuma la construcción de la misma mediante un plan de obras públicas financiado con dinero de impuestos que aporten las empresas exoneradas.

No pedimos que se acerque porque todos los días vamos nosotros donde usted este. A proponerle que luchemos juntos en contra de esta modelo económico capitalista que nos sume en más miserias todos los días, a proponerle construir una herramienta política que exprese las necesidades de la familia trabajadora y que nos sirva para luchar en las calles y en las elecciones.