25 de noviembre: Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres

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Desde el Partido de los Trabajadores y su colateral Lucha Mujer llamamos a convertir este día en una jornada de repudio y denuncia contra el machismo, la violencia y la discriminación hacia las mujeres. Debe ser un día de exigencias y no de conciliación, un día de lucha contra los gobiernos que aplican, toleran y fomentan políticas de desigualdad y violencia hacia las mujeres.

 ¡Exigimos un alto a la violencia física, sexual y psicológica contra las mujeres!

Actualmente seguimos siendo las mujeres, mayoritariamente las de la clase trabajadora, las principales víctimas de violencia intrafamiliar. Según datos del INAMU, hasta setiembre de este año se contabilizaban 15 mujeres muertas producto de su condición de género. Es decir, en promedio más de una por mes.

Por otra parte, la violencia sexual es un cáncer que carcome nuestra sociedad y aumenta día con día. Somos las mujeres el principal blanco de violaciones, abuso y acoso sexual en vías y medios de transporte públicos, en el hogar, centros de trabajo y estudio.

A nivel mundial, diversas formas de violencia y agresiones sexuales contra la mujer se han convertido en arma para amedrentar y excluirnos de la participación en luchas políticas y populares. Existen muchos ejemplos de esto en India, Egipto, Siria, Brasil, y otros países, donde las mismas fuerzas policiales se conviertes en los principales agresores. En nuestro país, lo vemos por ejemplo en la violencia de los terratenientes blancos contra mujeres indígenas en Salitre.

Es importante aclarar que aunque el machismo, la opresión y la violencia afecta a todas las  mujeres por su condición de género, existe una enorme diferencia en cómo sufren y enfrentan la opresión las mujeres trabajadoras y como las mujeres burguesas. Es claro que las primeras tienen menos posibilidades para superar la violencia, mientras que una empresaria, perteneciente a las clases altas del país, tiene más recursos para hacerle frente a este flagelo.

Entonces, se vuelve fundamental que el Estado garantice programas de protección para que las mujeres agredidas puedan salir inmediatamente de sus hogares y se resguarde efectivamente su vida y la de sus hijos.

Dichos programas deben ir acompañados de la responsabilidad estatal en  brindar subsidios económicos, así como ofrecer oportunidades de empleo y salarios dignos para gozar de independencia económica respecto a sus parejas y así romper con los círculos de violencia.

El Estado: principal promotor de violencia contra las mujeres

No es cierto que existan avances significativos a favor de las mujeres. No es cierto que el Estado y sus instituciones sean consecuentes en el combate contra la  violencia hacia las mujeres, la cual no se pude ver únicamente como violencia física y sexual. Existe otro tipo que alcanza dimensiones mayores, y se coloca como el principal generador de agresiones y machismo: la violencia estructural, responsabilidad absoluta de las políticas e intereses de los gobiernos y los empresarios.  

No es posible lograr mejores condiciones para las mujeres sin políticas públicas que garanticen presupuesto suficiente para programas de atención en salud y educación. No es posible erradicar la violencia sin que se garanticen los derechos sexuales y reproductivos, sin que la Iglesia y el Estado sigan determinado la disposición sobre nuestro propio cuerpo y justificando las agresiones sexuales en relación con la forma de vestir o la  libertad sexual.

Es imposible combatir la violencia y el machismo sin que se erradique la desigualdad salarial. El Estado y las iglesias han fortalecido la ideología de la inferioridad y debilidad de la mujer para justificar entre otras cosas la desigualdad salarial, en donde las diferencias de remuneraciones entre hombres y mujeres alcanzan hasta el 30 % menos para mujeres.

Para poder superar la violencia y el machismo, resulta clave eliminar la dependencia de las mujeres con respecto a los hombres proveedores. Esto solo es posible en el marco de la superación de la desigualdad salarial y el mayor desempleo.  

Las distintas normativas, como por ejemplo la Ley de Pensiones Alimentarias, nunca  van a  ser suficientes mientras no se acabe con los bajos salarios o las profundas violaciones a los derechos y condiciones laborales.

Según el último Informe del Estado de la Nación, existe en Costa Rica más de un millón de pobres; 1 de cada 3 trabajadores NO recibe ni siquiera el salario mínimo. Se dio a conocer que el 43% de los hogares son comandados por mujeres jefas de hogar. Del total de hogares en condición de pobreza, el 36 %  también está bajo responsabilidad de mujeres.

No se va a lograr la liberación de la mujer mientras el Estado no garantice la remuneración por las labores domésticas que hoy condena a las mujeres a dobles y triples jornadas. El gobierno y sus instituciones deben asegurar y promover políticas concretas tendientes a la socialización de las labores de cuido mediante guarderías y comedores públicos subsidiados por las mismas empresas y el Estado. 

 Políticas como la reducción presupuestaria en programas sociales (Avancemos, FONABE, Red de Cuido, y atención en los CEN CINAI) son un claro ataque a las condiciones de vida de las mujeres, ya que incrementan su situación de precariedad y su dependencia económica en relación con los hombres.

 El gobierno y sus instituciones (Ministerio de Trabajo, INAMU, entre otras), con su silencio cómplice, propician que los empresarios y patronos violenten las condiciones laborales de hombres y mujeres; ellos son los responsables de que existan salarios de hambre, los cuales agravan las condiciones de vida de la clase trabajadora.

Hoy la amenaza no son únicamente los recortes presupuestarios, sino proyectos como el aumento del IVA del 10 al 15%, que empobrecerá a los t

rabajadores y exonerará aún más del pago de impuestos a las grandes empresas y zonas francas.

Combate al machismo y unidad de los trabajadores: estrategia para la liberación de la mujer

La lucha contra el machismo y la opresión, generadores de violencia en todas sus formas, es una tarea que está muy lejos de ser resuelta, pero es de las principales que debe llevar a cabo la clase trabajadora.

El combate al machismo debe darse desde todas las trincheras, con una exigencia hacia los gobiernos por verdaderas políticas de protección hacia las mujeres y los niños. No solo con leyes, sino principalmente con políticas que eliminen las brechas salariales y aseguren salarios dignos de acuerdo al costo de la vida.

El machismo se combate con la universalidad y la socialización del cuido y la alimentación hacia menores, adultos mayores o enfermos, mediante guarderías y comedores públicos en empresas, barrios y centros de trabajo al servicio de las familias más pobres.

Para nosotros resulta fundamental hacer exigencias y denuncias hacia los gobiernos y sus instituciones. Como PT no podemos participar de actividades convocadas y financiadas por los mismos gobiernos que tienen como objetivo invisibilizar su responsabilidad en la opresión de la mujer y convertir este 25 de noviembre en una celebración de compromisos sordos del gobierno.

La clase trabajadora en su conjunto debe organizarse para exigir a los gobiernos mejores condiciones de vida y combatir desde todos los frentes los distintos tipos de violencia contra las mujeres.

Llamamos a convertir este 25 N en un día de denuncia del machismo, la opresión y la violencia contra la mujer, pero también del patrocinio de la misma por parte del gobierno. Hacemos el llamado para transformar este día en una jornada de lucha y exigencia de cambios reales. 

¡La desigualdad y la pobreza también son formas de violencia!

Exigimos al gobierno políticas reales para combatir la violencia estructural que afecta centralmente a las mujeres pobres y jefas de hogar!.

Denunciamos el recorte en los programas Avancemos, Red de Cuido y Cen Cinai!

¡Denunciamos el silencio cómplice de instituciones como el INAMU!

Contra las políticas del gobierno que afectan a las mujeres, niños en condición de vulnerabilidad!

Igualdad salarial para la mujer trabajadora!

Por la universalización y gratuidad de los servicios de cuido y alimentación!

¡Por un Estado laico!

Por el respeto de derechos laborales hacia las mujeres!

Contra el acoso sexual y laboral hacia las mujeres!