1° Diciembre día de acción mundial: ¡Ayotzinapa somos Todos!

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El secuestro, desaparición y probable asesinato de 43 estudiantes de una Escuela Normal Rural en Guerrero a manos de la acción conjunta de las fuerzas de policía y el narcotráfico ha desatado masivas movilizaciones en todo México y ha despertado la solidaridad de miles alrededor del mundo, que repudian este monstruoso crimen.

Familias, estudiantes y trabajadores de la educación llevan dos meses exigiéndole al gobierno mexicano la aparición con vida de los 43 normalistas y el juicio y castigo a los responsables de los hechos. El gobierno y el Estado mexicano han obstaculizado las investigaciones e intenta encubrir el crimen echándole la culpa al narco. Inclusive mintió sobre la aparición de los cuerpos.

Lo cierto es que estas movilizaciones reflejan a un pueblo harto de la ‘’guerra sucia’’ que el gobierno lleva en su contra desde hace tiempo. Se trata de una política de aniquilación sistemática de miles de luchadores en donde la burguesía mexicana, el gobierno nacional y las bandas de narcos son aliados. La burguesía mexicana y el gobierno nacional utilizan a estas bandas (y a las policías municipales controladas por ellas) como herramientas de represión y guerra “sucia”.

En este caso un movimiento estudiantil combativo que ha enfrentado los ataques a su educación por parte del ex gobernador de Guerrero y a las reformas privatizadoras de Peña Nieto, es víctima de esta guerra sucia.

Las maniobras del gobierno para estorbar la investigación y encubrir su responsabilidad han desatado movilizaciones a escala nacional que constituyen las más multitudinarias de los últimos años. Palacios Municipales y otros edificios de gobierno son quemados por las masas enardecidas, mientras nuevas desapariciones son denunciadas en otros lugares.

Son movilizaciones que expresan la bronca contra un régimen y un gobierno con fuertes rasgos autoritarios y represivos. A esto se suma una situación económica y social que se deteriora y a la que el gobierno del PRI y Peña Nieto enfrentan con una política claramente proimperialista.

El actual proceso de movilización comienza a plantear también la renuncia de Peña Nieto y la apertura de un profundo proceso de discusión democrática sobre cómo debe ser dirigido el país.

Ferguson: racismo y criminalización de la pobreza.

El mismo hastío expresado por centenares de miles de mexicanos se ha hecho sentir también en Ferguson, Estados Unidos. Jóvenes y trabajadores, centralmente negros de toda la ciudad han vuelto a las calles a protestar contra el fallo de la justicia norteamericana que exime al policía Darren Wilson de toda responsabilidad por la muerte de Michael Brown.

Este último fue asesinado por el oficial Wilson a pesar de estar desarmado y con los brazos arriba. Los asesinatos y abusos de autoridad de parte de la policía contra negros y latinos son comunes en Estados Unidos.

Una vez más se trata de una política de mantener aterrorizada a la población negra y especialmente a los jóvenes negros quienes son los más afectados por el desempleo, con peores salarios y permanentemente perseguidos por la racista policía norteamericana, la celebrada “democracia” norteamericana muestra una vez más como está fundada sobre el racismo y la explotación de los negros.

Costa Rica: racismo, violencia policial e impunidad en el gobierno del cambio

Desde el Partido de los Trabajadores sostenemos que luchas como la de Ayotzinapa y Ferguson deben ser acompañada por la solidaridad del pueblo y los jóvenes de todo el mundo, incluyendo los de nuestro país ‘’pacífico’’ y ‘’sin ejército’’.

En Costa Rica, a pesar de la propaganda que hace el gobierno sobre el carácter ‘’civilista’’ de la policía, miles de jóvenes de los barrios populares viven bajo abusos de autoridad constantes por parte de la misma.

Requisas sistemáticas e injustificadas, amedrentamientos físicos y verbales, secuestro de pertenencias y palizas son solo algunas de las expresiones de estas prácticas.

Recientemente tuvimos el mejor ejemplo de esto en Limón durante la huelga de SINTRAJAP, en donde la fuerza pública al mando del ‘’hombre de confianza’’ de Luis Guillermo, Celso Gamboa, no solo reprimió a los portuarios en los muelles sino que anduvo agrediendo a los jóvenes negros de las barriadas sin la menor prueba de nada.

Con esto, el estado costarricense y su policía también hacen gala del mismo racismo que se expresa en Ferguson. El hostigamiento permanente contra la población nicaragüense es otra de las muestras de racismo presentes en nuestra policía y política migratoria. Cobro de mordida, deportaciones que separan a las familias sin avisar, y la exigencia de una serie de requisitos irracionales y caros que ‘’ilegalizan’’ a los nicaragüenses y los exponen a los chantajes de la patronal.

La impunidad es otro de los rasgos que caracteriza el accionar del poder judicial y la policía en nuestro país. Así ha lo ha mostrado la negligencia con la que la fuerza pública ha actuado en Salitre de Buenos Aires. Allí, bandas armadas de terratenientes torturan indígenas, los persiguen para agredirlos y queman sus viviendas con el objetivo de usurpar territorios que por ley les pertenecen.

La política del gobierno ha sido permitir que estas bandas sigan operando, no reprimir sus movilizaciones ni hacer pagar con cárcel a los detenidos, cuando los hay. Aquí la impunidad es doble, pues en principio el gobierno no debería tolerar que blancos adquieran tierras por ningún medio. Hasta hoy las organizaciones indígenas y pro derechos humanos siguen denunciando la falta de presencia policial prometida por el gobierno en la zona. En una situación similar a la mexicana, el gobierno permite que bandas paramilitares anden armadas y ejerciendo violencia contra la población.

Finalmente podemos citar el fortalecimiento del aparato represivo por parte de Solís y la continuidad del espionaje sobre los movimientos sociales que representa la DIS.

Todo esto se explica por el carácter de clase de estos gobiernos. La administración de la justicia que hace está directamente condicionada a la preservación y defensa de los intereses de los ricos y a la sistemática sujeción de los pobres, especialmente si son negros, migrantes o indígenas.

Desde el Partido de los Trabajadores llamamos al pueblo de Costa Rica a que este 1 de Diciembre se haga presente en el mitin en solidaridad con la lucha por los 43 normalistas desaparecidos.

Es una invitación también para hacer sentir nuestro repudio contra el carácter cada vez más represor y racista de la policía en el país, contra su militarización y por la disolución de los cuerpos represivos del Estado.